Se trata de un bello mosaico polícromo romano en el que, en un gran medallón (emblema), que formaba parte de un gran pavimento de teselas compuesto con decoración geométrica y motivos florales, se ha representado el triunfo de Belerofonte (“el que mata a Bélero”, tirano de Corinto), frente al monstruo de la Quimera, sobre un fondo negro.
Con una actitud majestuosa y mirando hacia otro lado, pareciera que no le hubiera costado demasiado esfuerzo asesinar al monstruo, que aparece moribundo, como atestigua la cabeza de cabra con los ojos cerrados. No obstante, la imagen está dotada de gran movimiento, como se aprecia por el manto flotante dorado de Belerofonte, que se ha formado con la clámide que este porta, su rubio cabello ondeado por el viento y el caballo Pegaso, cuya actitud nerviosa como dejan entrever sus patas delanteras, contrasta con la impasible de Belerofonte, que había logrado domarlo cuando lo observó entre las fuentes de Pirene, en Corinto, y cuyo mito se ha visto como una explicación etiológica de la domesticación del caballo por parte del hombre (Gawlikowski, 2009, p. 127).
El tema evoca el ideal del héroe antiguo, civilizador frente a la barbarie, y tuvo muchísima repercusión iconográfica posterior, especialmente en clave cristiana, equiparándose en la iconografía de San Jorge y el dragón. En la Antigüedad clásica, se representó en infinidad de soportes, como en la numismática, en escultura, pintura mural, glíptica, etc. y en todas las culturas (Grecia, Etruria y Roma). Además, de forma concreta, en la técnica musivaria, existen varios antecedentes en mosaicos de guijarros helenísticos griegos (como uno de Rodas y otro de Olinto, véanse en:
http://repositorios.fdi.ucm.es/Mythos/view/cm_view_virtual_object.php?idov=1216&seleccion=1 ;
https://www.iconiclimc.ch/limc/imageview.php?image=4bc60d370a0b4ca39067d1b0e21d2ffc&total=1&term=pegasos+158), aunque sobre todo será representado posteriormente en los mosaicos romanos imperiales, como en este caso, destacable entre ellos debido a su alta calidad pictórica.
Debido precisamente a ello, se cree que seguramente este formara parte del salón de una residencia aristocrática.