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Objeto Digital 1060
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Identificador:
 1060
Nombre:
Circe
Héroes y Heroínas
Heroínas:
 
Circe
Nombre:
 
Circe
Tema:
 
Encuentro entre Odiseo y Circe.
Atributos iconográficos:
 
Corona radiada, animales transformados, vara mágica.
Autor:
 
Desconocido.
Escuela:
 
Romana.
Período/Cronología:
 
Primera mitad del siglo I d.C.
Soporte y técnica:
 
Relieve sobre lucerna de terracota.
Dimensiones:
 
12, 30 cm (largo) x 9, 50 cm (ancho).
Localización (Institución, Colección):
 
Londres, Museo Británico (inv. 1856,1226.469).
Fuentes primarias:
 
Homero, Odisea, X, 135 – 575; Higino, Fábulas, CXXV; Apolodoro, Epítome, VII, 14 – 17; Ovidio, Metamorfosis, XIV, 241 – 307.
Descripción:
 
La maga Circe tuvo también repercusión iconográfica en el arte romano, aunque de forma quizás menos frecuente que en la pintura vascular griega, soporte en el cual conocemos numerosas representaciones. En el arte etrusco igualmente hace su aparición, especialmente en los espejos broncíneos (por ejemplo, véase: https://www.metmuseum.org/art/collection/search/248154), donde la se la representa entronizada protagonizando la escena de su encuentro con Odiseo, al que tratará de engañar sin éxito (Homero, Odisea, X, 135-575).
En esta lucerna romana, procedente de Pozzuoli (Campania, Italia) se ha utilizado una composición similar a la de los espejos etruscos. Se trata de una lucerna de volutas (de tipo Loeschcke IV) en el que se puede apreciar la representación de una figura masculina barbada a la izquierda, identificada como Odiseo, el cual aparece únicamente ataviado con una clámide y un gorro cónico (pilos). Con su mano izquierda está tocando su espada, que se puede apreciar todavía dentro de su vaina y que sobresale del cuerpo del hombre, mientras que eleva su mano derecha como un gesto que expresa interacción con el otro personaje. A su derecha, se encuentra una figura femenina entronizada, identificada como la hechicera, que se ha representado ataviada con un chitón e himatión. En su brazo izquierdo porta una gran vara mágica -atributo de la maga- y tiende a su vez su mano derecha hacia Odiseo. Merece destacarse que va tocada con una corona radiada, lo cual no es un atributo propio de la diosa en el arte griego, pero del que sabemos que probablemente existiera en otras representaciones -como por ejemplo la efigie de mármol hallada en el Monte Circeo, cuya corona se ha perdido (véase: http://repositorios.fdi.ucm.es/Mythos/view/cm_view_virtual_object.php?idov=1056&seleccion=1 ). En todo caso, se trataría de un atributo bastante apropiado, dado que la diosa es hija del dios-sol Helios, y como tal, las fuentes se refieren a ella como la de “brillantes ojos”, algo que caracteriza a todos los descendientes del dios solar (véase por ejemplo, Filóstrato el Joven, VII, 1 o Apolonio de Rodas, Argonáuticas, IV, 727-729, que se refiere a Medea y a Circe como familiares porque compartían este rasgo con las siguientes palabras: “Pues toda la estirpe de Helios era reconocible a la vista, porque de lejos con los destellos de sus ojos lanzaban de frente un resplandor semejante al del oro”).
A pesar de la corona radiada, Circe no porta el recipiente con veneno que suele aparecer en el momento del ofrecimiento del mismo a Odiseo y que se convierte en su atributo en las artes. En cambio, ambos personajes se representan tendiendo la mano frente al otro como un gesto de diálogo, lo que podría vincular más esta representación con el momento inmediatamente posterior en la Odisea, es decir, cuando Circe se percata de que su venenoso brebaje no hace efecto sobre Odiseo -recordemos que previamente el dios Hermes le había proporcionado un antídoto frente a este llamado moly-, y al reconocer la identidad del héroe, que la amenaza con su espada, opta por dialogar con él y llegar a un acuerdo. De este modo, acabará devolviendo el aspecto humano a sus compañeros y juntos permanecerán en la isla de la maga compartiendo lecho durante un año.
Finalmente, en la representación se puede apreciar que la escena se ha situado en el umbral del Palacio de Circe, de donde sobresalen las cabezas de tres compañeros de Odiseo que habían sido transformados en animales, en este caso en caballos.
Observaciones:
 
Téngase en cuenta que, aunque la narración clásica más difundida del mito sea la de la Odisea y en ella Homero diga que los compañeros de Odiseo fueron transformados en cerdos por ella, en otras fuentes como en Apolodoro no son transformados necesariamente en cerdos, sino en diversos animales. Por otro lado, ya desde el periodo arcaico en la pintura vascular griega los compañeros de Odiseo aparecen representados como híbridos entre humanos y diferentes animales como jabalíes, caballos, leones,…etc.
Por otro lado, se conocen dos paralelos de la pieza, en los que se ha representado exactamente la misma escena y mediante los cuales se ha podido analizar con más detalle la iconografía de estas lucernas. Uno de ellos se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia (http://www.limc-france.fr/objet/14985 ) y el otro en el Staatliche Antikensammlung de Múnich (https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Staatliche_Antikensammlung_Roman_oil_lamp_with_Herakles_and_Kirke_Inv_68_2.jpg).
Autor de la ficha:
 
Andrea Gómez Mayordomo.
Objeto Digital 1060
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