En esta videolección vamos a estudiar el concepto de caso, porque esto nos va a ayudar a entender cómo funciona el latín. Entendemos por caso la categoría gramatical que nos indica cómo sustantivos, adjetivos y pronombres pueden relacionarse con otras unidades léxicas de tal manera de aquellos complementan el significado de estas.
La manera que tiene de expresarse el caso es mediante desinencias o terminaciones especiales. Una desinencia es una marca que se une a raíz de unidades léxicas como sustantivos, adjetivos y pronombres y que indica qué relación existe entre ellos y otras unidades léxicas, de tal manera que el significado de estas viene complementado por aquellos.
Por ejemplo, el sustantivo dominus, que significa ‘señor’, está compuesto por la raíz léxica domin y una desisnencia us. La desinencia us indica caso nominativo y el caso nominativo indica, entre otras, la función de sujeto oracional.
Por tanto, podemos componer un ejemplo con un verbo como percurrit, monovalente, que significa ‘apresurarse’ y que exige un único complemento, que será su sujeto. Así, percurrit puede venir complementado por un sustantivo como dominus, con una desinencia us de caso nominativo, que al unirse a este verbo monovalente funciona como su sujeto. Así, hemos formado la oración dominus percurrit, que significa ‘el hombre se apresura’.
Recuerda que el color de las piezas de los sustantivos indica sus rasgos semánticos. En este caso, el color rojo nos indica que dominus presenta los rasgos [+ animado], que significa que es un ser vivo, y [+ humano], que significa que es humano.
Veamos cuáles son todos los posibles casos. Tenemos por un lado el caso nominativo, por otro el caso vocativo, el caso acusativo, el caso genitivo, el dativo y, por último, el ablativo. Veamos qué función sintáctica indica cada caso: el nominativo, entre otras funciones, desempeña la función de sujeto verbal; el vocativo expresa la llamada a un interlocutor; el acusativo realiza, entre otras, las funciones de complemento directo del verbo o complemento circunstancial; el genitivo funciona como complemento del nombre y, en ocasiones, como complemento verbal; el dativo expresa, fundamentalmente, el complemento indirecto; y, por último, el ablativo expresa, fundamentalmente, el complemento circunstancial.
Veamos ahora, si antes habíamos dicho que las palabras que podían tener caso era sustantivos, adjetivos y pronombres, cuáles son esas otras unidades léxicas cuyos significados complementan. Vamos a ver cómo tanto verbos como sustantivos y adjetivos pueden venir complementados, obligatoria u opcionalmente, por palabras con caso.
Veamos en primer lugar un ejemplo con el verbo dat. El verbo dat, que significa ‘dar’, es un verbo trivalente. Decimos que es trivalente porque exige tres complementos para completar su significado. Uno de esos complementos debe indicarnos quién realiza la acción de dar. Dicho complemento en latín debe indicarse mediante el nominativo. Por tanto, un sustantivo como dominus, en nominativo, nos indica quién es el que da. En segundo lugar, para un verbo trivalente como dar nos faltaría saber qué es lo que se da. En latín dicho complemento viene expresado mediante el caso acusativo. Una palabra en caso acusativo es, por ejemplo, rosam. La terminación am de rosam, que significa ‘rosa’, indica caso acusativo. Por lo tanto, gracias a su desinencia, sabemos que rosam es lo que se da. Por último, lo único que nos falta para completar el significado de este verbo es saber a quién se le da la rosa. En latín este complemento viene indicado por el caso dativo. Puellae, que significa ‘niña’, tiene una terminación ae que indica caso dativo. Por eso, podemos unirlo al verbo dar para completar el significado requerido. Tenemos, resumiendo, un verbo dat, que significa ‘dar’, con su sujeto en nominativo, dominus, con la terminación de nominativo us; con su complemento directo en caso acusativo, rosam, con la desinencia am; y su complemento indirecto en caso dativo, puellae, con una terminación ae de dativo. Así, componemos la oración el señor da la rosa a la niña.
El sustantivo rosam, que significa ‘rosa’, es de color naranja por ser [+ animado] pero tener el rasgo [- humano].
Veamos otro ejemplo de cómo también un sustantivo puede regir, o puede venir complementado opcionalmente, por una palabra con caso. El sustantivo modius, que era una unidad de medida antigua, como puede ser ahora nuestro kilo, debe venir complementado por otra palabra que indique cuál es la sustancia de la que se está indicando medida: ¿de qué es ese modio, de qué es ese kilo? Así, un sustantivo como modius exige la presencia de un sustantivo en caso genitivo. Por ejemplo, el sustantivo farinae, que significa ‘harina’ y que cuenta con una terminación ae de caso genitivo, puede complementar a modius de tal manera que se forma la estructura modius farinae, que significaría algo parecido a ‘un kilo de harina’.
En este caso, modius es azul por ser [- animado] y [- definido], que significa que es un concepto abstracto. Farinae es amarillo por ser también [- animado] pero presentar el rasgo [+ definido], ya que es algo concreto.
Por último, vamos a ver un ejemplo sobre cómo un adjetivo también puede regir, o venir complementado opcionalmente, por palabras con caso. Es el caso del adjetivo dignus, que significa ‘digno’. Tanto en castellano como en latín, cuando decimos que algo o alguien es digno, debemos indicar de qué se es digno, cuál el objeto de esa dignidad. En latín, dicho complemento debe venir en caso ablativo. Por ello, un sustantivo como admiratione, que significa ‘admiración’ y que cuenta con una desinencia que indica caso ablativo, puede unirse al adjetivo dignus para formar la estructura dignus admiratione, que se traduciría por algo así como ‘digno de admiración’.
Y finalmente, para resumir, vamos a comentar las ideas básicas.
1) Los casos nos indican la relación sintáctica que mantienen unas palabras con otras. Por ejemplo, el nominativo indica que la palabra que lo lleva es, normalmente, el sujeto del verbo.
2) Los casos se marcan con una terminación o desinencia.
3) En latín existen seis casos: nominativo, vocativo, acusativo, genitivo, dativo y ablativo.