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Objeto Digital 777
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Identificador:
 777
Nombre:
Tetis/Thalassa
Dioses
Dioses Primigenios y Titanes:
 
Tetis/Thalassa
Nombre:
 
Tetis/Thalassa
Tema:
 
Tetis/Thalassa
Juicio Final
Atributos iconográficos:
 
Cetro, pinzas de crustáceo y carro tirado por un monstruo
Autor:
 
Anónimo
Escuela:
 
Bizanzio. Escuela Macedónica
Período/Cronología:
 
Siglo XIV (1318-20)
Soporte y técnica:
 
Pintura mural al fresco
Localización (Institución, Colección):
 
Muro occidental del nártex interior. Monasterio de la Virgen de Gračanica (Kosovo, Serbia)
Fuentes primarias:
 
Apocalipsis, 20,13
Descripción:
 
La personificación del mar, Thalassa, forjada en el arte del siglo IV d.C. (derivada iconográficamente de la titánide Tetis), adquirió un notable protagonismo en la Segunda Edad de Oro de Bizancio. El prototipo más habitual muestra a una figura femenina que cabalga sobre un monstruo marino y ostenta en sus manos un remo, un cetro, un pequeño barco, un ancla u otro atributo relacionado con el ámbito marino. Su presencia se hace casi obligada en las escenas del Juicio Final donde, siguiendo el pasaje apocalíptico, devuelve de su seno a los difuntos (“Devolvió el mar los muertos que tenía en su seno, y asimismo, la muerte y el infierno entregaron los que tenían, y fueron juzgados cada uno según sus obras”, Apocalipsis 20,13).

Este modelo se vislumbra, entre otros ejemplos, en el magnífico mosaico del Juicio Final de la Catedral de Torcello (Venecia, siglo XII), en un icono sobre tabla del Monasterio de Monte Sinaí (S. XII), en el Juicio de la Iglesia de Panagia Phorviotissa (Assinou, Chipre, de 1333) y también (excepcionalmente en Occidente) en los relieves de la fachada occidental de la Catedral de Notre- Dame de París, del S. XIII.

Hacia el año de 1320 fue pintado al fresco en el Monasterio de la Virgen de Gračanica un grandioso Juicio Final en el que sobresale la personificación del mar que nos ocupa. Thálassa destaca con nitidez sobre un fondo de ondulaciones marinas, en las que nada su anfibio cortejo. Muestra su torso desnudo y va montada en un carro de cuatro ruedas que apoya sobre el lomo de un monstruo marino. Grandes pinzas de cangrejo sobresalen de su cabeza y su cabello está recogido mediante un pañuelo colocado a modo de turbante. Las extremidades
inferiores quedan ocultas por un manto, de tal suerte que se crea la impresión visual de que ella emerge del interior de la caracola marina que le sirve de carruaje. Sostiene en su mano un cetro rematado en forma de aleta, atributo excepcional que la convierte en “reina del mar”.

La fantasía y la originalidad de los artistas bizantinos se impone en los atributos de la figura, mientras que el realismo se hace patente en el rostro, en su gesto y en los adornos que lleva (arete de las orejas, peinado, turbante…). El torso ha sido estudiado cuidadosamente, como se desprende del tratamiento abdominal y las mamas, caídas, son muy similares a las de algunas representaciones de sirenas del arte contemporáneo de Occidente.

El monstruo marino es un espécimen fantástico, que posee cabeza de dragón, dotada de incurvada cornamenta, y fauces similares a las del cocodrilo. Tras la cabeza posee un alargadísimo cuello del que surge una pareja de aletas marinas y que da paso a un voluminoso cuerpo en forma de tortuga. Sus extremidades anteriores son patas de felino con afiladas garras, mientras que las posteriores han quedado convertidas en cola pisciforme rematada por aleta. Una cabeza humana, muy realista, acaba de salir de la boca del monstruo y varios huesos, también humanos, salen despedidos al exterior, de las bocas de los peces que rodean a la personificación del mar.

La excepcional calidad pictórica de este fresco denota la intensa influencia de la cultura bizantina en la región de Serbia. Las pinturas están realizadas según el llamado estilo de la “Escuela Macedonia”, cuyo centro más sobresaliente fue Tesalónica. La dinámica expresividad de la línea y el bello cromatismo del conjunto caracteriza a esta escuela macedónica en el período de los Paleólogos, mientras que en Constantinopla los artistas trabajaban de una manera más clásica.
Observaciones:
 
El monasterio de Gračanica está situado a cinco kilómetros de Prístina (Kosovo, Serbia). Del complejo monacal originario solamente se conserva la iglesia, consagrada a la Anunciación de la Virgen, que fue erigida por el Cral de Serbia Milutin (1282-1321) alrededor del año 1315. Forma parte del Patrimonio de la Humanidad (“Monumentos medievales en Kosovo”) desde el 13 de julio de 2006.
Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 777
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