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Objeto Digital 731
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Identificador:
 731
Nombre:
Dios-río Aqueloo
Dioses
Dioses Menores:
 
Dioses-río
Nombre:
 
Dios-río Aqueloo
Tema:
 
Lucha entre Heracles y Aqueloo por Deyanira.
Atributos iconográficos:
 
Cola serpentiforme, cuerno en la sien, orejas de bóvido.
Autor:
 
Atribuido al Pintor Oltos. Alfarero Panfaio.
Escuela:
 
Atenas (Ática).
Período/Cronología:
 
c.520-510 a.C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada de figuras rojas (estamno).
Dimensiones:
 
27, 94 cm. h.
Localización (Institución, Colección):
 
Londres, Museo Británico (1839,0214.70).
Fuentes primarias:
 
Arquíloco, Fragmentos poéticos, 287; Píndaro, Fragmentos., 249; Sófocles, Traquinias., 1-30; Apolodoro, Biblioteca, II, 7, 5; Diodoro de Sicilia, Biblioteca histórica, IV, 35, 4; Ovidio, Metamorfosis, IX, 27-88; Pausanias, Descripción de Grecia, III, 18, 16 y VI, 19, 12.
Descripción:
 
El Aqueloo fue uno de los dioses-ríos más largos e importantes de Grecia que fluye por la región de Etolia. Considerado el primogénito de sus hermanos ríos, hijos de Océano y Tetis, su culto se extendió más allá de las fronteras helenas como en Iberia o en Etruria, donde adquirió un carácter ctónico. A él se le atribuyen numerosas hijas, como las sirenas, que habría engendrado con Melpómene, o varias ninfas famosas como Castalia o la bella Calírroe, que evidencian una vez más el carácter acuático del dios.
En este stamnos procedente de la etrusca Cerveteri, se ha representado uno de los temas más frecuentes asociados a la iconografía de este dios-río en la Antigüedad: el enfrentamiento entre Aqueloo y Heracles por el amor de Deyanira, princesa de Calidón. Identificados por sendos tituli, podemos observar cómo el forzudo héroe trata de someter a Aqueloo, representado en época arcaica con rasgos que recuerdan a los centauros o los sátiros, como se aprecia en sus orejas de bóvido y su chata nariz. Sujetándolo del cuello, trata de arrancar su preciado cuerno de toro, símbolo por excelencia del carácter fertilizador de los ríos, que según algunas versiones del mito sería transformado posteriormente en el cuerno de la abundancia por las Náyades. Entre los motivos florales que decoran la composición destacan cuatro grandes palmetas que flanquean las figuras principales.
El aspecto pisciforme de Aqueloo en la pieza, se debe a que el mito narra cómo este se transformaba sucesivamente en varios animales con el fin de despistar a su adversario, como en serpiente o toro. Ello explica las otras apariencias híbridas asociadas a la iconografía de este dios fluvial en el arte arcaico y clásico, también representado ocasionalmente en forma de centauro y, especialmente, como ser híbrido con cuerpo de toro y cabeza masculina barbada. Este último es el prototipo conocido como toro androsopos, que fue sin duda la iconografía más frecuente para Aqueloo desde el siglo VII a.C., y que además determinaría la iconografía de otros dioses-río de esta época, como se refleja en las acuñaciones monetales que representan ríos procedentes de la Magna Grecia. El poder de la transformación en diversas criaturas, es común a otras figuras divinas de naturaleza acuática como Tetis, Proteo o el halios geron Nereo, quien se transforma en diversas criaturas con el fin de escapar de Heracles y no desvelarle el lugar del Jardín de las Hespérides.
Por otro lado, es posible que el tipo de encuadre escogido para el enfrentamiento en esta obra se haya visto influido por la iconografía arcaica de otros dioses acuáticos, concretamente por el del tipo iconográfico de la lucha entre Heracles y Tritón, quien se representa en la cerámica arcaica de figuras negras con una cola pisciforme muy similar, como por ejemplo se muestra en una hidria ática conservada en el Museo de Bellas Artes de Boston (99.522), datada entre el 530-520 a.C. Este último tipo de representaciones resultan problemáticas en cuanto a la identificación del tema, puesto que no conservamos ninguna mención de este enfrentamiento en las fuentes literarias. En cualquier caso, además de Tritón, son varios los seres marinos que mantienen una iconografía semejante con cola pisciforme en la pintura vascular arcaica -situándose en el Próximo Oriente Mediterráneo el origen de este prototipo formal-, como Nereo o el propio Océano, a quien Sófilo también representó en un dinos con un cuerno, acaso siendo esta figura la principal fuente de inspiración en la iconografía de Aqueloo.
Observaciones:
 
Al igual que sucede con algunos vasos de esta tipología (stamnoi), junto a asuntos tratados con una iconografía más original, es frecuente la representación de figuras del cortejo de Dioniso. Así, en la cara opuesta del vaso, muy deteriorada, se ha representado una ménade danzante junto a un posible sátiro barbado, que solo conserva parte de su busto, tema que entronca con la propia función de la lujosa pieza cerámica, utilizada probablemente para el almacenamiento de vino durante el symposion, y, por tanto, estrechamente relacionada con el culto dionisíaco.
Autor de la ficha:
 
Andrea Gómez Mayordomo.
Objeto Digital 731
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