Dioses Primigenios y Titanes:
Gaia/Gea/Tellus
Atributos iconográficos:
Figura que emerge del suelo (ánodos) con gesto suplicante
Escuela:
Escuela de Pérgamo o Barroco Pergamiano
Período/Cronología:
Siglo II a.C.
Soporte y técnica:
Mármol
Localización (Institución, Colección):
Museo de Pérgamo, Isla de los Museos, Berlín (Alemania)
Fuentes primarias:
Apolonio de Rodas, Argonáutica, 1.498 y ss.; Aristófanes, Aves, 685-707; Cicerón, Sobre la naturaleza de los dioses, 3.52; Eumelo de Corinto, Titanomaquia, frag. 1 y 2; Hesiodo, Teogonía, 183-187; Nonnus, Dionysiaca 1.154, y 409; Ovidio, Metamorfosis 1.151-162; Pseudo-Apolodoro, Bibliotheca 1.1; Pseudo-Hygino, Prefacio, 4.
Descripción:
En la Bibliotheca, Apolodoro nos brinda la versión más amplia y detallada de la Gigantomaquia. Dicho texto narra cómo Gea uniéndose a Urano concibió a los Gigantes, seres “insuperables por la magnitud de sus cuerpos e invencibles por su potencia física”, provistos de espesa cabellera y extremidades de dragón. Señala el citado autor que las tradiciones con respecto a su nacimiento son diversas, ya que según unos habían nacido en Flegra, mientras que otras versiones sitúan el lugar del alumbramiento en Palene. Sea como fuere, estos invencibles y coléricos seres se rebelaron contra los dioses y “arrojaban contra el cielo rocas y encinas ardientes”. De todos ellos, Porfirio y Alcioneo eran los más fuertes: Alcioneo, en particular, era inmortal mientras permaneciera en contacto con la tierra madre.
Según relata Apolodoro, los dioses conocían un vaticinio que decía que los gigantes no hubieran sido vencidos a no ser que un mortal combatiera junto a los dioses. Para evitar que los Gigantes pudieran morir a manos de los mortales, Gea fabricó un brebaje, que fue destruido finalmente por Zeus. Este último mandó a llamar a Heracles para que ayudara a los Olímpicos en la lucha.
La escena del Altar de Pérgamo que retrae a Gea pertenece al friso de la Gigantomaquia. Representa a Atenea, diosa de la ciudad de Pérgamo, que intenta separar al gigante Alcioneo de Gea, cogiéndole del pelo. Alcioneo aparece alado y atacado por una serpiente, mientras que Gea – su madre – está, como de costumbre, emergiendo de la tierra (ánodos). La diosa aparece aquí en gesto de súplica, implorando la clemencia de Atenea: mientras que una de las manos aparece levantada hacia Atenea pidiendo piedad a la diosa, la otra lleva una cornucopia, símbolo de su fertilidad. La presencia de Nike, a la derecha de la escena, que corona a Atenea, preludia la victoria de la diosa.
La escena entera está organizada según una composición compleja, en donde los diferentes elementos se superponen los unos a los otros. Destaca el tratamiento de la indumentaria de los dioses, realizada con surcos profundos, que determina un marcado efecto de claroscuro. Este último, junto con la sensación de movimiento producida por la superposición de los elementos, contribuye a aumentar el pathos general de la representación.
Observaciones:
La Gigantomaquia que se representa en el Altar de Pérgamo tenía como fin ensalzar las gestas de la monarquía atálida, estableciendo un paralelismo directo entre los atálidas y los Olímpicos. Por otra parte, los Gigantes identificaban los enemigos bárbaros contra los cuales los atálidas tuvieron que enfrentarse.
Algunos autores no aceptan la identificación del gigante con Alcioneo (vid. Ridgway)
Autor de la ficha:
Chiara Maria Mauro