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Objeto Digital 529
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Identificador:
 529
Nombre:
Helios
Dioses
Dioses Primigenios y Titanes:
 
Helios
Nombre:
 
Helios
Tema:
 
Helios conduciendo su carro
Atributos iconográficos:
 
Carro, rayos solares y fusta
Autor:
 
Anónimo
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
450-400 a.C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada. Cratera de cáliz de figuras rojas
Localización (Institución, Colección):
 
Londres, Museo Británico
Descripción:
 
Esta cratera de figuras rojas muestra la iconografía tradicional del dios Helios que perviviría a lo largo de toda su andadura iconográfica. La escena de la cuadriga solar representada en uno de los lados se desarrolla en un marco cósmico que tiene como protagonistas a personificaciones de diversos elementos astrales. En primer lugar, el carro solar está rodeado de pequeños efebos en actitud de vuelo, situados en torno a los caballos y que han sido interpretados tradicionalmente como personificaciones de las estrellas que se cruzan ante el dios en su itinerario celeste. En el lado opuesto de la cratera, por delante del carro de Helios, una figura femenina alada, la Aurora, persigue a un joven. Éste ha sido identificado con Céfalo, a quien Eos secuestró para convertirlo en su amante; el perro que lo acompaña aludiría entonces al regalo de su esposa, Procris (GRIMAL, P. 1984: 93-94). Pero la presencia de este animal sugiere también que se trate de una nueva alusión estelar, en este caso, a otro de los amantes de Eos: Orión. Este gigante cazador fue transformado a su muerte en constelación acompañado de dos de sus perros, ambos también catasterizados como Canis Minor y Canis Maior, constelación esta última a la que pertenece la estrella Sirio, a menudo representada como un lebrel (GRIMAL, P. 1984: 393). Sobre las asas de la cratera se muestran dos pequeñas figuras que han sido interpretadas como Selene, a caballo, y su amado Endimión.
La presencia en un mismo vaso de Helios y de su hermana Eos, así como de una Selene que parece retirarse pausadamente, sugiere la imagen simbólica del amanecer, cuando la Aurora abre las puertas del cielo para que su hermano inicie su camino diario. Esta escena principal se completa con una serie de alusiones astrales y mitológicas, en una suerte de horror vacui propio de la pintura de vasos de este período.
Helios, imberbe, conduce una cuadriga tirada por caballos alados, representados en el momento de tomar impulso para alzar el carro hacia el cielo. El dios se cubre con una túnica sujeta en su hombro izquierdo, que deja al descubierto parte del torso. En torno a su cabeza se dispone el disco solar de donde surgen los estilizados rayos del astro. Ajena a la iconografía primitiva que figuraba a Helios como portador del disco solar, en esta cratera la luz emana del rostro y la cabellera del joven dios. En otra cratera conservada en el Museo de Bellas Artes de Boston, la cegadora luminosidad del dios parece derivar del cuerpo del auriga y el artista la figura como un halo resplandeciente en torno al carro; no obstante, la iconografía destinada a consolidarse, incluso en el ámbito literario (Ovidio, Met. II, 40), es aquella que concibe la luz del Sol en torno a la cabeza de Helios. En la mano derecha, el dios porta una fusta para dirigir a los corceles mientras sujeta las riendas con ambas manos y echa su cuerpo hacia atrás, con las rodillas un tanto flexionadas, para contrarrestar el impulso de los caballos, en una postura típica de los aurigas en plena carrera. El movimiento que emana de esta cuadriga solar parece empujar a las restantes figuras; todas, exceptuando a Selene, concebidas en posturas dinámicas, lo que sugiere la celeridad del amanecer.
Observaciones:
 
Archivo Beazley nº 5967. Museo Británico: inv. nº E466.
Autor de la ficha:
 
Mª Amparo Arroyo de la Fuente
Objeto Digital 529
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