Descripción:
Cratera de volutas ática de fig. negras (llamada “Vaso François”) del pintor Clitias. Cara B. Ca. 570 a. C. Florencia, Museo Archeologico 4209.
Nombres inscritos
Aparece Dioniso en otra de sus imágenes más antiguas de nuevo en el Vaso François, en la otra cara (lado B), ahora en la escena del retorno de Hefesto. Aunque bastante deteriorada la pintura en el lugar de su figura precisamente, parece por la postura de sus manos que sostiene el kántharos. En todo caso, se le identifica con seguridad por la inscripción con su nombre. Además, le sigue su cortejo de sátiros o silenos (como reza la inscripción) y de ninfas, junto a los que es representado por primera vez en esta imagen.
Dioniso se halla casi en el centro de la escena, y es seguido a la der. por Hefesto, montado en una mula, pues es Dioniso quien le conduce al Olimpo, ante la asamblea de dioses. Tras Hefesto, el cortejo de Dioniso: híbridos con el falo erecto, a los que se designa con la inscripción “silenos”, y detrás (no visibles en esta cara), personajes femeninos, “ninfas”. En el mismo centro de la escena está Afrodita, con el cuerpo de frente como Dioniso (mientras que casi todos los demás personajes se encuentran de perfil). Ellos constituyen el eje de la simetría axial, con sus cabezas, de perfil, vueltas la del uno hacia la de la otra, mirándose y hablándose, según parece por sus gestos. A la izq., tras Afrodita, los otros dioses: Zeus y Hera, sentados en sendos tronos; Atenea, de pie (la única con el cuerpo también de frente, pero con la cabeza de perfil vuelta hacia Ares); Ares, caracterizado con las armas de guerrero, sus atributos, y, además (no visibles en esta cara), Ártemis, Posidón probablemente y Hermes.
Comentario:
Dioniso tiene importante protagonismo en el episodio del retorno de Hefesto al Olimpo, puesto que es él precisamente quien logra convencer a Hefesto (dándole a beber vino) para que libere a Hera de las cadenas con que la había sujetado en venganza por haberle arrojado del Olimpo al nacer.
En el canto 18 de la Ilíada, por boca del propio Hefesto, se ofrece la versión de que su madre, Hera, lo arrojó desde el Olimpo avergonzada por su deformidad:
“Respetable y veneranda es la diosa que ha venido a este palacio. Fue mi salvadora cuando me tocó padecer, pues vime arrojado del cielo y caí a lo lejos por la voluntad de mi insolente madre, que me quería ocultar a causa de la cojera” (Ilíada 18 395ss. Trad. Segalá).
A causa de ello Hefesto quiso vengarse. Fabricó entonces un trono de oro que envió como regalo a su madre, y ella, cuando se sentó en él, quedó atrapada, sin lograr ya levantarse. Sólo accedió Hefesto a liberarla, tras los ruegos de todos los dioses, convencido por Dioniso principalmente, que le ofreció vino. Con motivo de la liberación de Hera, regresó Hefesto triunfante al Olimpo, montado en un asno o mulo (quizás porque necesitaba ayuda para ascender al Olimpo a causa de su cojera) y en compañía de Dioniso y de su festivo cortejo de sátiros. Parece ser que Zeus, como recompensa, le dio a Afrodita en matrimonio, según parece también deducirse de la imagen.
Paralelo:
El tema del retorno de Hefesto al Olimpo es reiterado en la iconografía, y en la mayoría de las imágenes aparece, como en esta, Dioniso guiando a Hefesto. Así en esta otra:
Hefesto (con sus herramientas) regresa al Olimpo guiado por Dioniso. Escifo ático de fig. rojas. Ca. 430-420 a. C. Toledo (Ohio), Toledo Museum of Art 1982.88.
Hefesto va montado en un asno. Le precede Dioniso (con sus dos atributos: el tirso y una copa -el kántharos- de la que bebe) y un sátiro niño que toca la flauta. A la der. están Hebe, probablemente, y Hera, sentada en su trono del que no puede despegarse: una trampa que le tendió Hefesto, que fabricó ese trono para castigarla por haberle arrojado desde el Olimpo de niño. Ahora vuelve al Olimpo precisamente para liberarla, a petición de Dioniso.