Atributos iconográficos:
De Zeus el fulmen, el águila, el olivo, el roble, la abeja, el cetro
De Serapis el kalathos, la serpiente, Cerbero
Fuentes primarias:
Pausanias Descripción de Grecia, 1.18.4, 2.4.5, 9.24.1
Pseudo-Apollodorus, Biblioteca 2.1.1
Arriano, Anabasis, VII. 26.
Descripción:
Serapis (Σάραπις o User-Hapi) es una divinidad sincrética greco-egipcia cuyo origen se establece durante el reinado de Ptolomeo I Soter (305 – 285 a. C.), primer monarca de la dinastía lágida ptolemaica. Su objetivo más inmediato fue establecer un nuevo vínculo entre autóctonos egipcios y alóctonos macedonios (de tradición griega), y una divinidad tutelar de ambos mundos. Para ello, se combinaron los elementos de apariencia griega, (tanto el de máximo poder encarnado en Zeus, como el equivalente al que la tradición egipcia daba a al carácter ctónico y vinculado a la muerte y resurrección y al inframundo: Hades) con aquéllos de tradición plenamente egipcia y con esas mismas atribuciones. Esto últimos se correspondían a la combinación de las dos deidades de mayor relevancia en el Delta del Nilo por entonces: Osiris-Use) y Ptah (este último, ya por entonces sobrepasado por su encarnación: el buey Apis –Hapi)- Es la combinación de ambas de donde deriva, por degradación su nombre: Serapis (o Sarapis) – UserHapi. Esta última denominación se encuentra claramente referenciada por primera vez en una inscripción bilingüe de la época de Ptolomeo IV Philopator (221 — 204 a. C.).
De esta forma, Zeus-Serapis aparece con el aspecto griego de Zeus, acompañado normalmente por el águila, pero incorporando como atributo propio y característico sobre su cabeza el kalathos (el modius romano. En Roma se asimila el nombre del recipiente a la unidad de medida estándar de grano), donde se recogía el grano y representación, a su vez, de la resurrección, junto al cetro largo y usualmente asociado a la serpiente. Como Hades, también suele acompañarle Cerbero. Con el tiempo llegó a sincretizarse con Esculapio, siendo adorado como dios de la curación y con un ritual vinculado al sueño muy similar al de este dios. También se asimiló a Heracles-Hércules, y se le representaba con la clava en lugar de con un cetro largo.
Se discute si la idea para la creación de esta deidad tuvo como origen la figura de culto funerario de tradición oriental que describe Arriano en la Anábasis VII. 26, en relación con la muerte de Alejandro Magno en Babilonia. En esta ciudad todavía se adoraba a Ea, llamado entonces Sar-ap-se, dios de tradición acadia (el En-ki sumerio) del océano profundo, del aprendizaje y de la magia, y sólo era invocado al consultar al monarca agonizante (sobre temas como la sucesión). Parece que el rito se repitió en los últimos momentos de la vida de Alejandro y, no es descartable que su naturaleza de divinidad vinculada con la muerte y la continuidad pudiera haber influido en Ptolomeo a la hora de crear la figura del Serapis alejandrino.
La primera La estatua de Serapis en Alejandría, que se ubicó en el templo a él dedicado, el Serapeum era, por tanto, de tipo y factura netamente griegas. Según Plutarco, Ptolomeo I robó la imagen en Sinope (actual Sinop en Turquía, ciudad situada a orillas del mar Negro, frente a las costas de Crimea) cuando este dios desconocido le ordenó, en sueños, que lo llevase a Alejandría; aunque probablemente este origen sobrenatural del nuevo culto fue propagado desde los templos oficiales establecidos en la ciudad, como parte integrante de su propio mito. Algunos especialistas sostienen que la adscripción de la estatua a Sinope es una deformación del nombre Sinopeion o "lugar de Apis", el nombre dado a la colina donde se emplazaba el Serapeum de Saqqara, junto a Menfis.
Establece ese mito que cuando la imagen llegó a Alejandría, dos sacerdotes escogidos por el propio Ptolomeo determinaron que se trataba de Serapis. Uno era Timoteo, perteneciente a la antigua familia de los Eumólpidas, de entre cuyos miembros se escogía a los hierofantes de los misterios eleusinos desde antiguo. Ningún griego podía haber ofrecido una prueba de autenticidad más reconocida. El otro, Manetón, era el erudito sacerdote egipcio del Nomo de Sebennitos y desempeñaba igual papel de Auctoritas para los egipcios.
Ptolomeo asoció Serapis a Isis y a Harpócrates creando con ella la nueva triada regidora del Reino Ptolemaico y que tendría posteriormente en el Soma, a modo de Heroón, la tumba del fundador de la ciudad que era su capital: Alejandro Magno.
El culto de Serapis fue introducido en Roma por Vespasiano (69-79 a. C.) tras su retorno desde Alejandría a Roma en el 70 d. C. Este emperador atribuyó a la deidad sus victorias en la Guerra Civil del 68-69 d. C. en la zona oriental. Tuvo como grandes devotos a los emperadores Adriano (117-138 d. C.), Lucio Vero (161-169 d. C.), Antonino “Caracalla” (211-217 d. C.) – le dedicó especial atención a Alejandría y a esta divinidad- y Alejandro Severo (222-235 d. C.), bajo cuyo principado se extendió su culto a lo largo y ancho del Imperio, incluido el lejano occidente, como Hispania, manteniéndose muy activo su culto hasta el dominado de Juliano II (361-363 d. C.), a partir de cuya muerte declinó rápidamente. Su extinción fue paralela a la destrucción del Serapeum tras el Decreto de Teodosio I en 391 d. C., en ejecución del Edicto de Thesalónica de 380 d. C. donde se declaraba el Cristianismo como única religión oficial del Imperio.