Buscar objetos  
Objeto Digital 472
/
Identificador:
 472
Nombre:
Apolo/Febo
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Apolo/Febo
Nombre:
 
Apolo/Febo
Tema:
 
El castigo de Marsias (Apolo y Marsias)
Atributos iconográficos:
 
Corona de laurel, carcaj y lira da braccio
Autor:
 
José de Ribera (1591-1652)
Escuela:
 
Española-Napolitana
Período/Cronología:
 
1637
Soporte y técnica:
 
Óleo sobre lienzo
Dimensiones:
 
202 x 255 cm.
Localización (Institución, Colección):
 
Bruselas, Museo Real de Bellas Artes
Fuentes primarias:
 
Ovidio, Metamorfosis, 6, 382-400
Descripción:
 
El desollamiento de Marsias había aparecido en la escultura durante el período helenístico y habría de ser un asunto muy popular a principios del siglo XVII; artistas como Ribera, Reni, Guercino, Jordaens, Claudio de Lorena y otros tantos, lo interpretaron con sus pinceles, acaso porque les permitía asociar la brutalidad de una escena de tortura con la belleza sobrenatural de Apolo y mostraba el contraste entre un tipo popular y una figura sublime. En todas las representaciones, el dios permanece impasible y sereno ante el intenso dolor de su rival. Por tanto, el tema permitía expresar, con acentos dramáticos, las tan gustadas contradicciones barrocas: contraste de afectos, contraste de formas, contrastes lumínicos y todo tipo de oposiciones formales y psicológicas. Señalan los mitógrafos que para castigar la hybrisdel sátiro, que había osado desafiar con su música al mismo Apolo, se celebró un certamen en el que el dios se coronó con la Victoria. Tras la disputa, Apolo maniató al imprudente y le colgó de un árbol para luego desollarle vivo. Tan cruel episodio causó un profundo dolor entre los sátiros y dríades del bosque, de cuyas lágrimas brotó el caudal del río Marsias, según narra Ovidio.
En las interpretaciones pictóricas dadas por José de Ribera (ver observaciones) el dios ejecuta el castigo con sus propias manos, comenzando por quitar la piel de la pata del sátiro, sin mostrar remordimiento alguno. La tortura provoca un intenso grito de dolor en el sátiro, que se estremece y se retuerce ante la mirada y el gesto compasivo de los espectadores (lo otros sátiros, situados en último término, tras el árbol). Una lira da braccio y una flauta de caña simple, tirada en el suelo en primer término, además de una siringa colgada del árbol, evocan el certamen musical.

Como en otros cuadros del artista valenciano, la composición está estructurada mediante un complejo juego de diagonales cruzadas, siendo el centro de la misma el vacío que existe entre la mano del dios y la pierna recién desollada. Los especialistas han señalado que la disposición del personaje torturado es comparable a la que presenta la figura de San Pablo en La conversión de San Pablo de Caravaggio (Roma, Santa María del Popolo). La luminosidad que emana de la figura apolínea (de piel nacarada y dorados cabellos), coronada de laurel y adornada con un manto de brillantes tonalidades rosáceas, contrasta con la piel áspera y oscura del sátiro y con el árbol del que pende su existencia; dicho tratamiento lumínico es deudor de la mejor pintura veneciana. La perfección anatómica es notable en ambas figuras, concebidas de forma naturalista, más idealizado en el caso de Apolo y exacerbado en el Marsias, imagen llena de intenso pathos.
Observaciones:
 
Ribera pintó este tema en varias ocasiones, de los que se han localizado dos obras similares. Mostramos como paralelo de la imagen principal que comentamos, un lienzo del Museo napolitano de Capodimonte (fig.B). Algunos documentos de la época mencionan otras obras con el mismo tema, no localizadas en la actualidad.

Entre los más célebres artistas que han prestado su atención a este tema merecen citarse también Pietro Perugino, Rafael Sanzio, Benedetto Montagna, Tiziano, Tintoretto, Johann Karl Loth, Giovanni Stefano Danedi, Bartolomeo Manfredi, Domenichino, BathasaR Perlmoser, Paul Baudry, por citar solo los más conocidos.
Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 472
Anterior
/