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Objeto Digital 471
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Identificador:
 471
Nombre:
Apolo/Febo
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Apolo/Febo
Nombre:
 
Apolo/Febo
Tema:
 
Apolo Musagetas y poetas laureados en el Parnaso (El Parnaso)
Atributos iconográficos:
 
Corona de laurel e instrumento musical (lira da braccio)
Autor:
 
Rafael Sanzio (1483-1520)
Escuela:
 
Roma
Período/Cronología:
 
1508-1511
Soporte y técnica:
 
Pintura al fresco
Dimensiones:
 
670 cm. anchura en la base
Localización (Institución, Colección):
 
Vaticano, Stanza della Segnatura
Fuentes primarias:
 
Hesíodo, Teogonía, 94-97; Píndaro, Pítica V, 60, Calímaco, Himno a Delos, 249 y ss. Diodoro, V, 74,5 y Ps. Plutarco, Sobre la Música, 14, 1135-6), Homero, Ilíada, I, 406; Odisea, XXIV, 60; Hesíodo, Teogonía, 1: 22 y ss, 36 y ss, 915 y ss.; Píndaro, Pítica III, 88 y ss.; Apolodoro, Biblioteca, I, 3 , 1 y 3; III, 5, 8; Pausanias, I, 2,5,; IX, 29, 1 y ss; 34,3; Virgilio, Geórgicas, 2.475-2489; Ovidio, Metamorfosis, V, 5.250-678.
Descripción:
 
El renacimiento italiano trajo consigo la aceptación y moda del tema del Parnaso, desde que Andrea Mantegna pintara su célebre cuadro con este asunto (París, Louvre) para el studiolo de Isabella d´Este, en 1497. Con Rafael Sandio, el asunto llega a su culmen y tras él, toda una pléyade de artistas abordan el tema, convertido en verdadera alegoría de las Artes (Marcantonio Raimondi, Ghiorgio Ghisi,. Rosso Florentino, Pierre Brebiette, Primaticcio, Jan Brueghel, Nicolas Poussin, Simon Vouet, Claude Lorrain o Anton Raphael Mengs, por citar solo los más significativos).
Apolo y las musas reciben a célebres poetas laureados en el Parnaso, ante la fuente Hipocrene, cuyo caudal surge a los pies del dios (fig. C). El divino cantor ocupa el centro de la composición, coronado de laurel y en actitud de tocar la lira da braccio, cuya interpretación fue una de las más conocidas aficiones del Papa Julio II. A la izquierda de Apolo están situadas las musas Melpómene, Terpsícore. Polimnia y Calíope (fig. C), mientras que en el otro lado aparecen Euterpe, Clío (con trompeta), Talía, Urania y Erato, junto al poeta Estacio (fig. C). Todas ellas son figuras pulcras, análogas a las Vírgenes del pintor. Completan el cuadro las figuras de nueve poetas de la Antigüedad y otros nueve contemporáneos, cuya identificación resulta ambigua, salvo para Dante, Homero (que mira al cielo con sus ojos apagados) y Virgilio (localizados a la derecha del dios, muy próximos a él), Safo (identificada por su nombre inscrito en el pergamino que sostiene en sus mano izquierda, fig. D), Sannazaro, Tebaldeo, y Ludovico Ariosto (en el extremo derecho del cuadro). Se advierte la ausencia de Pegaso, el caballo alado cuyas crines hicieron surgir el manantial de la fuente Hipocrene, así denominada en su honor (“la fuente del caballo”).
La condición divina de Apolo viene dada por su desnudez, y la corona de laurel que luce en sus sienes, ya que su apariencia no responde, en esencia, a los modelos antiguos, sino que representa a un ser de carne y hueso, bien distante de la idealización clásica. Su actitud humanizada le lleva, asimismo, a dirigir su mirada a lo alto en un gesto cotidiano (característico de los músicos), mientras tañe con sus manos la lira da braccio, instrumento noble habitualmente relacionado con el dios y con Orfeo durante el Renacimiento.
El equilibrio compositivo queda enfatizado por la armonía cromática del conjunto, tan distintiva de los pinceles del maestro de Urbino, así como por la naturalidad en los gestos y actitudes de los personajes, dispuestos en diversos grupos e indiferentes a la música del dios. Un idílico celaje de sutiles variaciones lumínicas y los tres grupos de árboles (laureles ¿?) que cierran la composición por el fondo, contribuyen, asimismo, a acentuar dicho equilibrio, al tiempo que otorgan profundidad al conjunto.

ILLE HIC EST RAPHAEL, MAGNA PARENS DE TIMVIT QVO SOSPITE VINCI RERVM, MORIENTE MORI.
Aquí está Rafael, la naturaleza temía quedar vencida por él cuando vivía y morir cuando murió
(Citado por Vasari).
Observaciones:
 
Debió de ser un erudito de la Curia (Calcagnini, Ariosto o Inghirami) quien, bajo la dirección del Papa Julio II suministrara el programa iconográfico de la primera estancia pintada al fresco en el Vaticano, en la que se debían exaltar los ideales neoplatónicos de Verdad, Bien y Belleza. Para expresar tales conceptos abstractos los temas elegidos fueron La disputa del Sacramento y La Escuela de Atenas (Verdad), El Parnaso (Belleza) y las Virtudes teologales y Cardinales (Bien). El pintor de Urbino habría de convertir esos ideales abstractos en personificaciones de hombres ilustras, otorgando carne, movimiento, luz, color y vida a tales contenidos filosóficos. Aunque originalmente la estancia fuera concebida como biblioteca papal, nada más terminar los trabajos pasó a ser el lugar para la firma y el sellado de los más importantes actos de la Curia, de ahí su denominación como Stanza della Segnatura

Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 471
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