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Objeto Digital 468
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Identificador:
 468
Nombre:
Dioniso/Liber
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Dioniso/Liber
Nombre:
 
Dioniso/Liber
Tema:
 
Dioniso y la transformación de los piratas tirrenos en delfines
Atributos iconográficos:
 
Corona de hiedra, cornucopia, vides y hiedra
Autor:
 
Exequias (alfarero y pintor)
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
hacia 550-530 a.C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada de figuras negras
Dimensiones:
 
Diámetro 30,5 cm
Localización (Institución, Colección):
 
Munchen, Staatliche Antikensammlungen, 2044
Fuentes primarias:
 
Himno VII, A Dioniso, 1-59; Ovidio, Metamorfosis III, 572-700; Ovidio, Fastos III, 723-724; Apolodoro, Biblioteca III, 5-3; Higino, Astronomía II, 17,2; Higino, Fabulas, 134; Filóstrato, Imágenes I, 19; Opiano, Cinegética IV, 247-265; Nonno de Panópolis, Dionisíacas XLV, 105-168.
Descripción:
 
El Himno Homérico VII, A Dioniso, es el más antiguo testimonio literario que ha llegado a nosotros sobre el rapto de este dios a manos de unos piratas tirrenos. Aterrorizados por los prodigios obrados por el hijo de Zeus, sus captores se arrojaron al mar y se convirtieron en delfines. De las representaciones artísticas en las que se plasmó dicha aventura, destaca la magnífica cílica (copa) firmada por Exequias (Εξηκίας), pintor y ceramista activo en Atenas entre 550-525 a.C. y considerado como uno de los mejores ceramistas de su tiempo.
En el fondo de la copa el dios aparece recostado sobre el puente de una embarcación de vela, que navega sin remeros y de cuyo mástil brotan las vides plagadas de grandes racimos de uvas y la hiedra. A su alrededor, sobre el fondo rojizo de la copa nadan siete delfines, representados de forma bastante esquemática y dispuestos en diferentes direcciones. Se representa, pues, el momento posterior al rapto, los prodigios del dios (visibles en el mástil de la embarcación) y la transformación de los piratas en delfines.

...Primeramente un vino dulce y perfumado manaba en sonoros chorros dentro de la nave, despidiendo un olor divino: quedáronse atónitos los marineros cuando lo notaron. Luego, una parra se extendió al borde de la vela, acá y acullá, y de ella colgaban muchos racimos; se enroscó alrededor del mástil una oscura hiedra lozana y florida, de la cual salían lindos frutos; y aparecieron con coronas todos los escálamos: al advertirlo, mandaron al piloto que acercara la nave a tierra. Pero Dióniso, dentro de la nave y en su parte más alta, se transformó en espantoso león que dio un gran rugido; y, en medio de ella, creó — mostrando señales— una osa de erizado cuello, que se levantó furiosa, mientras el león desde las tablas más altas miraba torva y terriblemente. Entonces huyeron a la popa, junto al piloto de prudente espíritu, y allí se detuvieron estupefactos. Mas el león se lanzó de repente y cogió al capitán; y los demás, así que lo vieron, con el fin de librarse del funesto hado, saltaron todos juntos afuera, al mar divino, y convirtiéronse en delfines... (fragmento del Himno VII, A Dioniso)

El fondo rojizo de la copa ("en reserva") evoca el vinoso mar de Homero; la blanca vela henchida y las hojas de la vid y los racimos, movidos por el viento marino, indican el desplazamiento del fantástico navío en el mar, movimiento expresado también por las figuras de los delfines, cuyas posiciones diversas sugieren dinamismo.

La figura omnipotente de Dioniso ocupa el centro de la composición, recostado plácidamente en la cubierta del barco y dirigiendo su mirada hacia proa; la imagen del dios es un prototipo típicamente arcaico: barbado y ataviado con el torso desnudo y manto de rico estampado que cubre la parte inferior de su cuerpo. Tiene la cabeza coronada de hiedra y sostiene en la mano una gran cornucopia, alusiva a la fertilidad y a su condición de dios de la tierra (f. 1 y 2).

El mismo tema fue reinterpretado, por los mismos años en una hidria de figuras negras atribuida al pintor de Micali y procedente de Vulci (Toledo, Museum of Art, Ohio, n. 1982.134) Los hombros del recipiente están ocupados por una deidad marina, acaso Nero o Tritón, mientras que en la panza del recipiente, en un ambiente marino simulado por grandes ondas, los hombres tirrenos, castigados por Dioniso, caen desde el barco y se convierten en delfines al contacto con la superficie acuática; en esta obra, la transformación se está obrando en el preciso instante elegido por el pintor: algunos de estos piratas todavía conservan el torso humano, mientras que la metamorfosis en el resto se ha iniciado por la cabeza y muestran todavía extremidades humanas (fig.3).







Observaciones:
 
Años más tarde, ya en el siglo IV a.C., el tema sería popularizado en los relieves de la parte superior de un monumento corégico, la llamada "Linterna de Lisícrates" que fue erigido en la Calle de los trípodes de Atenas para conmemorar el triunfo de una obra teatral patrocinada por dicho personaje. Los relieves de este monumento reflejan también el momento concreto de la transformación, y las imágenes de los piratas resultan un híbrido humano-pisciforme (fig.4).
Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 468
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