Localización (Institución, Colección):
Museo Nacional Romano, Palacio Altemps, Roma.
Descripción:
En el siglo IV a d. de C., en la etapa postclásica, se formuló un nuevo modelo iconográfico de representación de Ares, derivado del que había creado Alcamenes, cuyo ejemplo más interesante y conocido es el Ares Ludovisi. En opinión del profesor Olaguer Feliú, el Ares Ludovisi es una efigie del dios fuertemente influenciada por la concepción anatómica y la apariencia de los retratos de Alejandro Magno. Existe incluso la posibilidad de que sea un retrato del propio Alejandro en una sus iconografías humanizadas que ha pasado durante mucho tiempo como imagen de Ares. Desde el punto de vista arqueológico la estatua fue encontrada en la excavación del templo de Neptuno de Roma durante el siglo XVII e inmediatamente después del hallazgo fue ampliamente restaurada por Gian Lorenzo Bernini. En la actualidad, ha empezado a ser interpretada no como una representación de Ares, sino una imagen de Aquiles, héroe cuya estatua se encontraba, según Plinio, en el interior del templo de Cneo Domicio en el Circo Flaminio. Sea como fuere, es la imagen del guerrero descansando tras la contienda, probablemente contemplando el campo de batalla arrasado desde una posición geográfica dominante. El Ares Ludovisi sería una copia romana del periodo imperial, con numerosas restauraciones añadidas en el siglo XVII (recientemente se ha publicado un estudio de la misma exento de las restauraciones y la apariencia es bien diferente), esculpida a partir de un original de Lisipo, el escultor de cámara que estuvo al servicio de Alejandro Magno y de quien dependió en buena parte su imagen oficial como gobernador y como hombre de estado. Lisipo de Sición debió nacer hacia el 390 a. de C y murió poco antes del 300 a. de C. y vino a ocupar un importantísimo papel en el panorama de la escultura griega como renovador de formas. Aprendió el oficio de escultor en la escuela local de Sición, dependiente de los modelos policléticos de la escuela de Argos, y, llegado a la madurez, esculpió unas 1500 obras entre las que se le atribuye el original que copia el Ares Ludovisi como obra importante y representativa de su estilo.
Ares está representado en una actitud muy poco bélica, sentado sobre una roca, descansando, con los pies metidos en el agua de un río, representado como un genio infantil. El rostro ha perdido completamente la brutalidad y la ferocidad de antaño y se ha convertido en la imagen de un ser ensoñador, apasionado, atormentado, reflexivo y melancólico. Se ha querido interpretar el asunto como si fuera una representación de Ares pensando en Afrodita, o echando de menos a la diosa del Amor, con Eros retozando a sus pies, como si le estuviera incordiando, pero objetando tal teoría está el hecho cierto de que el Eros situado a los pies de Ares es en su totalidad un añadido barroco del siglo XVII y, en consecuencia, debe ser entendido como un enriquecimiento iconográfico muy posterior a la ejecución de la escultura propiamente dicha. A lo sumo debe interpretarse como una resignificación del tema y nunca como una parte sustancial del mismo. También se ha querido relacionar esta imagen con la idea de Ares sentado cerca del palacio de Hefesto, esperando a que el dios de las fraguas salga del Olimpo para solazarse con Afrodita. Sin embargo, parece más acertado relacionar esta iconografía con un pasaje del Canto V de la Iliada, en el que Atenea se dirige a Ares y le detiene para facilitar el triunfo de los griegos sobre el ejército troyano en el que se dice “Tras hablar así, sacó de la lucha al impetuoso Ares, y lo hizo sentarse sobre el Escamandro, de elevadas orillas, y los danaos hicieron replegarse a los troyanos”. En tal caso, sería una imagen del dolor de Ares en no poder ayudar a sus protegidos. El escudo está apoyado en la roca sobre la que se sienta y cruza las manos sobre la rodilla izquierda en una actitud y una pose que deriva directamente de la representación de Ares presente en el friso de la Acrópolis. Lleva la espada envainada en las manos y la empuñadura de la misma representa la cabeza de un león, posible alusión, si la interpretamos como Alejadro Magno, a los orígenes dinásticos de la casa real macedonia en Hércules, y si lo interpretamos como Ares, único símbolo alusivo a la fuerza, la potencia y lo viril. Ocasionalmente, se ha barajado la posibilidad de que no fuera obra de Lisipo, sino de Scopas, tal y como publicó el profesor Charbonneaux, opinión hoy totalmente desmentida.