Descripción:
En el arte griego del siglo V a. de C. el Partenón de Atenas ocupa un lugar de honor por la originalidad de su estructura arquitectónica, por la belleza y armonía del conjunto, cuyas proporciones se fundamentan en la aplicación a la arquitectura del número phi como canon, y por ser el templo de la Grecia Antigua más profusamente decorado con esculturas. Construido con mármol de las canteras del monte Pentélico durante el periodo en el que Pericles gobernó la democracia Ateniense, el Partenón fue edificado por los arquitectos Iktinos y Calícrates y lujosamente decorado por Fidias, escultor que fue, según recoge Plutarco en la Vida de Pericles, 13, 4-9, el , es decir la cabeza que dirigía y coordinaba el conjunto de obras que se hicieron en la Acrópolis, dando coherencia a la totalidad de sus programas iconográficos. Desde el punto de vista formal, el Partenón es un templo dórico períptero, octástilo en el frontis, dividido en cuatro partes con pronaos, naos, adytón y opistodoma. Sus obras se iniciaron en el año 447 a. de C. combinando elementos formales que corresponden al orden dórico, con elementos del orden jónico para manifestar que en la personalidad de Atenea había rasgos masculinos (diosa de la estrategia militar y la inteligencia) y rasgos femeninos (diosa de la doncellez femenina y de las actividades económicas textiles). Es así como se explica que, teniendo una columnata períptera de orden dórico, tenga al interior, rodeando toda la cella, un friso de raigambre jónica cuya decoración relievaria, se debió ejecutar en fecha incierta entre los años 442 y 437 a. de C. En efecto, el exterior de la naos, en su parte superior, acogía un friso corrido que, en su mayor parte, está en el Museo Británico, si bien algunos fragmentos se conservan actualmente en el Museo de la Acrópolis de Atenas y en el Museo del Louvré. El friso corrido es un bajo-relieve que se ajusta al orden jónico y es una de las licencias más interesantes del Partenón, puesto que el edificio corresponde al orden dórico y en ello se demuestra bien a las claras la capacidad trasgresora de los artistas atenienses del gran clasicismo frente a las normas preestablecidas por la mecánica en el uso de los órdenes de arquitectura del periodo arcaico y del clasicismo severo. El relieve del friso tiene esculpidas alrededor de 378 figuras, 245 animales, labrados en 114 bloques de mármol de 1,22 m. de alto, 60 cm. de ancho por cada bloque y 5,6 cm. de volumen de fondo, de modo que resulta más bien plano. Para facilitar su visibilidad desde el pasillo formado por los intercolumnios y la naos, Fidias mandó a los artistas que inclinaran la representación de las figuras hacia afuera y dieran un poco más de volumen a las partes superiores del relieve, a fin de que la luz le llegara refractada desde el suelo y se viera perfectamente el ciclo, es decir, hay una serie de correcciones ópticas para que sea visto con corrección de abajo hacia arriba.
Los atenienses, cada año, durante el verano, celebraban la Panatenea, una solemne procesión que festejaba el cumpleaños de la diosa Atenea en la que la ciudad, solemnemente le hacían numerosos regalos y ofrendas a la diosa poliada. Cada cuatro años, con carácter de culto panhelénico y acompañada de certámenes y competiciones atléticas y culturales, se celebraba la Gran Panatenea. El friso desarrolla, con un sentido narrativo circular, la representación de la Gran Panatenea. Como todas las obras de Fidias y de sus discípulos está dotada del triple principio que define el arte y la estética escultórica ateniense del siglo V a. de C.: majestuosidad (dioses humanizados y humanos divinizados), elegancia (a través del tratamiento de paños multiplicados y ricos en plegados) y efectismo de movimiento. El comienzo de la procesión se inicia en el ángulo Suroccidental y se bifurca en dos direcciones, una por los lados Oeste y Norte y otra por el lado Sur, para confluir ambas en el lado Este. Por todo el lado Oeste y la mitad del lado Norte se desarrolla la procesión de los caballeros; en la mitad del friso Norte se inicia el cortejo de los fieles que suben a la Acrópolis a pie, lo que parece indicar su proximidad al santuario, con la procesión de ancianos que llevan ramas, la procesión de los citaristas, los oferentes con hidrias llenas de agua lustral, y los que conducen las víctimas para los sacrificios, fundamentalmente ovejas, carneros y terneros. El lado Sur repite los mismos grupos sociales de participantes en la procesión. En el friso oriental convergen los dos desfiles en el momento en que se acercan al lugar sagrado las jóvenes atenienses, ricamente ataviadas con elegantes vestidos de caída vertical, para ofrendar el peplo bordado a Atenea, el cual está doblado, lo recibe uno de los sacerdotes y va a ser usado para vestir el xoanon sagrado de la diosa tallado en madera. En la parte central del friso oriental contemplan la escena los 12 dioses olímpicos y los héroes epónimos de las diez tribus del Ática. Los dioses están representados como si estuvieran celebrando una asamblea en el palacio Olímpico, su tamaño es 1/3 mayor que el de las figuras humanas para manifestar su condición divina y están divididos en dos grupos, de tal modo que seis dioses miran la procesión representada en la parte meridional del friso y los otros seis la septentrional. En ambos casos estarían los dioses representados en un plano diferente al de los humanos, sin que los humanos puedan advertir su presencia y su participación en el festejo. Fidias mandó que los dioses fueran representados en actitudes muy desenfadadas, como si estuvieran cómodamente contemplando con entera despreocupación el festival. Todos ellos están sentados o recostados sobre taburetes de cuatro patas sin respaldo (), semidesnudos o vestidos con ricos paños, a veces en sistema de vaina o de enmarque de los cuerpos semidesnudos. Las diosas lucen lujosos peplos. Ocasionalmente dialogan como si estuvieran comentando la belleza de la procesión y se sintieran satisfechos de la devoción y solemnidad de las ceremonias religiosas atenienses.
Entre los dioses que miran hacia la parte meridional está representado Ares, sentado junto a Hermes, Dionisio, Deméter, Iris, Hera y Zeus. El profesor Elvira considera que en Ares: sólo su actitud, que esboza un movimiento y mira ligeramente hacia abajo, alude a su carácter inquieto y sombrío: son los mismos recursos que permitieron a Fidias, en el friso del Partenón (h. 440 a. de C.) identificar al dios sin ponerle siquiera las armas. Sin embargo, es interesante reseñar que, para conseguir una mayor naturalidad, Ares se sostiene la rodilla con las manos enlazadas, mientras la otra pierna descansa sobre una lanza o sarisa, parte de la cual se conserva y puede ver bajo el tobillo izquierdo, el resto del arma debía estar simplemente pintada y en consecuencia, el dios mantiene su atributo principal. No se representan ni el casco, ni el linotorax, ni elescudo. Respecto a los autores del conjunto se ha barajado la idea de que todo él corresponde a Fidias pero, en realidad, Fidias lo único que hizo fue supervisar el trabajo de un equipo de artistas entre los que estaban casi todos sus discípulos y entre ellos Agorácritos y Alcamnenes.