Localización (Institución, Colección):
Museo Granet, Aix-en-Provence.
Fuentes primarias:
Homero, Iliada, I, 587-602.
Descripción:
Si bien no es un tema habitual en la iconografía clásica, Ingres refleja detalladamente los versos de la Iliada. Homero narra la sumisión de Tetis, quien sujeta las rodillas de Júpiter con un brazo mientras que con la otra mano le acaricia la barbilla para que el dios atienda sus súplicas. El artista representa a Tetis implorando a Júpiter para que intervenga a favor de su hijo, Aquiles, en la guerra de Troya. La nereida le recuerda que fue ella quien le asistió cuando otros dioses olímpicos quisieron hacerse con el poder: Tetis liberó al Hecatonquiro Briareo, el cual luchó en favor de Júpiter. No obstante, la escena que aparece recogida en el bajorrelieve que decora el podio en el que se asienta el trono del dios, presenta a Júpiter victorioso, sobre una cuadriga, a punto de lanzar los rayos contra sus enemigos.
La figura sinuosa de Tetis, arrodillada, dispuesta lateralmente, contrasta con la frontalidad de Júpiter sedente, representado como soberano, siguiendo el modelo del Zeus de Olimpia. Este se mantiene impasible ante sus ruegos, hecho que parece potenciar la tristeza de Tetis. Las joyas y los ricos ropajes que cubren a la nereida denotan el status de este personaje, que fue cortejado por el propio Júpiter pero que, por temor a una profecía, la entregó en matrimonio al héroe Peleo. Un pez decora la corona de la nereida, una clara alusión a Tetis como ninfa marina.
Hera/Juno parece observar la escena desde un segundo plano, recurso que emplea Ingres para situar el acontecimiento en el Olimpo y que, a su vez, recuerda la relación entre la diosa y Tetis, pues algunas fuentes aseguran que fue Hera/Juno quien crió a la nereida (Homero, Iliada XXIV, 59 y ss; Apolodoro, Biblioteca, III, 168; Apolonio de rodas, Argonáutica, IV, 757 y ss).
Observaciones:
Ingres realizó esta obra durante su estancia en la Academia Francesa de Roma, por ello algunos autores señalan que el artista se inspiró en el torso de un campesino local para representar la musculatura de Júpiter. Por otra parte, el canon alargado de Tetis, la silueta curvilínea y la ausencia de detalles anatómicos eran habituales en los modelos femeninos de Ingres.