Descripción:
En 437 a.C., el escultor ateniense Fidias y sus colegas Colotes y Panaenus, se establecieron en Olimpia para realizar la estatua de Zeus que habría de ocupar la cella del templo principal del santuario., donde trabajaron en la elaboración de la obra, hoy perdida, que llegó a ser considerada como una de las Siete Maravillas del mundo Antiguo. Allí, en el corazón del santuario, construyeron un edificio con las mismas medidas de la cella del templo, para tallar su imagen; es el llamado “taller de Fidias”, en el que se han encontrado algunos de los utensilios y moldes empleados en la fabricación de la estatua, que pueden contemplarse hoy en el Museo de Olimpia. También se encontró en dicho lugar una taza con la inscripción en griego “Ανήκω σε Φειδία" o " Yo pertenezco a Fidias"
La descripción de Pausanias y los testimonios iconográficos en los que aparece representado tan célebre monumento, nos permiten, aunque pálidamente, imaginar cómo pudo ser.
"El dios está sentado sobre un trono y está hecho de oro y marfil. Sobre su cabeza hay una corona que imita ramas de olivo. En la mano derecha lleva una Nike, también ésta de marfil y oro, que tiene una cinta y una corona en la cabeza. En la mano izquierda del dios hay un cetro adornado con toda clase de metales, y el pájaro que está sobre el cetro es el águila. Las sandalias del dios también son de oro e igualmente su túnica...
El trono está artísticamente trabajado... Hay cuatro Nikes bailando, una en cada pie del trono, y otras dos están en el extremo de cada pie. En cada uno de los pies de delante están niños tebanos raptados por esfinges y, bajo las esfinges, Apolo y Ártemis están disparando flechas a los hijos de Níobe....
El trono es sostenido no solamente por los pies, sino también por igual número de columnas colocadas entre ellos... hay construidas barreras a modo de muros [entre dichas columnas]... En ellas está Atlas sosteniendo el cielo y la tierra, y Heracles está a su lado queriendo recibir el peso de Atlas, y además Teseo, Pirítoo, Hélade y Salamina, teniendo en su mano el mascarón de proa de un barco. También está el trabajo de Heracles contra el león de Nemea, el ultraje de Áyax a Casandra, Hipodamía, la hija de Enómao, con su madre, Prometeo, todavía sujeto por las cadenas y Heracles que se ha elevado hasta él, pues también hay una leyenda sobre que Heracles dio muerte al águila que atormentaba a Prometeo en el Cáucaso y quitó al propio Prometeo las cadenas. Finalmente, en la pintura está Pentesilea exhalando su alma y Aquiles sosteniéndola. Dos Hespérides llevan los rebaños cuya vigilancia se dice que les fue encomendada....”
En la parte más alta del trono, Fidias hizo, encima de la cabeza de la imagen, a un lado, tres Cárites, y a otro tres Horas. En la poesía épica se dice, en efecto, que éstas también eran hijas de Zeus. Homero en la Ilíada dice que a las Horas se les confió el cielo como guardias de un palacio real. El escabel bajo los pies de Zeus llamado thraníon en el Ática, tienes leones de oro y en relieve la batalla de Teseo contra las Amazonas, la primera acción valiente de los atenienses contra hombres de distinta raza.
En la basa que sostiene el trono y en todos los adornos en torno a Zeus hay trabajos de oro: Helio subido a un carro, Hera, Hefesto y, junto a él, una Cárite. A continuación está Hermes, y después Hestia. Después de Hestia está Eros, acogiendo a Afrodita cuando sale del mar, y Peito [Persuasión] corona a Afrodita. En relieve está Apolo con Ártemis, Atenea y Heracles, y en el extremo de la basa Anfitrite, Posidón y Selene, que conduce, en mi opinión, un caballo. Algunos han dicho que la diosa iba sobre un mulo y no un caballo...
Dicen que el propio dios ha sido testigo del arte de Fidias. En efecto, cuando la imagen estaba terminada, Fidias rogó al dios que diera señales acerca de si la obra era a su gusto. Y dicen que inmediatamente cayó un rayo en la parte del suelo donde, todavía en mi tiempo, estaba colocada la hidria de bronce... Pausanias, Descripción de Grecia V, 11, 1-11(trad. Mª C. Herrero Ingelmo, Madrid, Gredos, 1994)
Era una estatua criselefantina, realizada en marfil y oro sobre un alma de madera, que medía más de doce metros de altura, ocupando casi la totalidad de la altura y anchura de la cella del templo, produciendo un efecto de grandeza extraordinario. Debía tener un aspecto deslumbrante. Lo más importante, desde el punto de vista iconográfico, es que Fidias crea un tipo, un modelo que desde entonces habría de convertirse en la imagen canónica del propio Zeus y que también habría de servir de patrón para la representación genérica e ideal de todos los grandes dioses. Después de esta imagen la idea del dios (de Dios), quedaba plasmada para siempre en el arte Occidental.
Las medallas conmemorativas acuñadas en Elis (fig.2) en época del emperador Adriano, constituyen ejemplos a escala diminuta, del prototipo iconográfico del dios olímpico. El anverso de estas acuñaciones muestra la egregia cabeza del dios, según el prototipo clásico y en el reverso, la estatua de Fidias, también vista de perfil.
El Zeus de Otrícoli, una copia romana del siglo II d.C., del original griego de Bryaxis (segunda mitad del s. IV a.C.), sigue, asimismo, el patrón icónico mencionado, reelaborado en virtud del patetismo barroco (fig.3).
Las circunstancias precisas de la destrucción de la estatua nos son desconocidas. El historiador bizantino Georgios Kedrenos (s. XI) señala la tradición más conocida, según la cual en el 375d.C., destruido el santuario olímpico tras varios terremotos, el emperador romano Constantino el Grande, la desmanteló y la trasladó a Constantinopla, la nueva capital del imperio de Oriente, donde fue pasto de las llamas a causa de un rayo.