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Objeto Digital 442
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Identificador:
 442
Nombre:
Ares/Marte
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Ares/Marte
Nombre:
 
Ares/Marte
Tema:
 
Ares sentado junto a Afrodita en la asamblea de los Dioses y Ares junto a Hefesto luchando contra los Gigantes.
Atributos iconográficos:
 
Casco, lanza, escudo, linotorax, grebas y pelo largo.
Autor:
 
Anónimo.
Escuela:
 
Escultura griega del final del periodo arcaico.
Período/Cronología:
 
Construido y decorado h. 525 a. de C.
Soporte y técnica:
 
Bajorrelieve labrado en mármol de Paros.
Dimensiones:
 
60 cm. de altura y 23,50 m. de longitud.
Localización (Institución, Colección):
 
Museo Arqueológico de Delfos.
Fuentes primarias:
 
[Pausanias, Libro X, 11.
Teogonía, v. 922-929.
Descripción:
 
El tesoro tenía una estructura arquitectónica muy sencilla: ajustado a la forma de un templo jónico próstilo, es decir, dotado de pronaos, en la que las columnas eran dos cariátides, naos, friso corrido y frontón doble. Todos los bajo relieves del entablamento y los alto relieves de los frontones fueron esculpidos en mármol de la isla de Paros, siendo los entablamentos Este y Norte los que están mejor conservados y los que, a través de sus fragmentos, nos permiten hacer observaciones iconográficas y estilísticas más exactas. El friso trataba el tema de las Guerras de Troya desarrollando el doble nivel narrativo que está presente en el ciclo épico: por un lado las acciones de los dioses y por otro las de los hombres y el modo en que las decisiones divinas impactan en las humanas.
En el lado oriental del friso se representó un majestuoso Zeus, sedente en rico trono, presidiendo la asamblea de los Olímpicos, dividida en dos bandos divinos y enfrentados. Las deidades están representadas sentadas sobre taburetes, en actitudes gesticulantes y en acalorada discusión. A la izquierda de Zeus están los protectores de los Aqueos, y a la derecha los de los Troyanos. Entre los primeros están representadas las diosas Atenea, Hera y Demeter. Entre los segundos están representados Ares, Afrodita, Artemis y Apolo. Ares permanece sentado, viste linotorax, grebas y casco. Empuña un arma, probablemente una lanza, que se ha perdido, y lleva el escudo en el brazo izquierdo. A los pies de Zeus se postra Tetis para suplicar por su hijo Aquiles. De ella sólo se conservan los dedos de la mano con la que tocaba la rodilla de Zeus como suplicante. Tal como señala la profesora Pilar León la escena es fastuosa, así lo indican los atuendos y el mobiliario, pero no oculta las pasiones, intrigas y sentimientos encontrados de los protagonistas, que discuten locuaces.
En la sección derecha del friso oriental se desarrolla una escena de combate, con un carro tirado por cuatro caballos guiado por Glauco y, a continuación Eneas y Héctor. En el lado norte se representó el ciclo iconográfico de la Gigantomaquia en el que Ares y Atenea aparecen juntos, en lucha contra los gigantes, de tal manera que los dioses siempre avanzan de izquierda a derecha y los gigantes derrotados, retroceden de derecha a izquierda, en un ritmo de lectura idéntico al que se utiliza al escribir. La imagen de Ares es feroz puesto que se le representa en el momento en que ataca a los gigantes, algunos de los cuales han caído al suelo. Nuevamente aparece armado con casco, linotorax (peto de cuero con refuerzos metálicos que deja ver debajo el faldellín), escudo y grebas. Su aspecto varonil se refuerza con la presencia de barba puntiaguda y pelo largo que le cae en tres tirabuzones sobre el hombro. La composición del relieve es rigurosamente simétrica y el estilo de esta parte del friso queda definido por la escasa profundidad del relieve, lo que parece denunciar haber sido esculpido con un cincel plano. En el lado oeste del friso se representó el Juicio de Paris y se completa el conjunto con el rapto de las hijas de Leucipo. Los frontones que había sobre los frisos representaban la lucha de Apolo y Heracles por el trípode.
La forma de componer y disponer los personajes en los relieves, agrupa a los dioses según sus vínculos familiares, lo que resulta coherente con las fuentes escritas del periodo arcaico. La tradición hacía de Ares uno de los tres hijos habidos por Zeus y Hera, entre los que se encontraban también Hebe e Ilitia, medio hermano de Hefesto (sólo por parte de madre) y medio hermano de Atenea (sólo por parte de padre), así como medio hermano de la pléyade de hijos habidos por Zeus con distintas diosas y mujeres mortales. Hesiodo, en la Teogonía, dice: En último lugar [Zeus] tomó por esposa a la floreciente Hera; ésta parió a Hebe, Ares e Iliatia en contacto amoroso con el rey de Dioses y hombres. Y él, de su cabeza, dio a luz a Atenea de ojos glaucos, terrible, belicosa, conductora de ejércitos, invencible y augusta, a la que encantan los tumultos, guerras y batallas. Hera dio a luz, sin trato amoroso –estaba furiosa y enfadada con su esposo- a Hefesto, que destaca entre todos los descendientes de Urano por la destreza de sus manos [Teogonía, v. 922-929]. La cercanía, lejanía, afinidad y oposición de unos dioses a otros no dejan de ser sino reflejo de los conflictos familiares entre hermanos en su apoyo o rechazo a determinados héroes o actitudes.
Desde el punto de vista formal, el friso del tesoro de los Sifnios debió ser ejecutado por dos equipos artísticos diferentes compuestos, cada uno de ellos, por 3 o 5 manos bajo la dirección de un solo maestro. Uno de los talleres, controlado por un artista jonio, fue responsable de esculpir los lados Este y Norte, mientras que el otro, de inferior capacidad y de probable origen ático, esculpió los lados Oeste y Sur. Las representaciones de Ares corresponden al maestro jonio que ejecutó los frisos Este y Norte, al que se considera un artista innovador, que conocía bien las calidades del mármol de Paros y era capaz de extraer de él una notable capacidad expresiva. De hecho se le considera la cabeza de un equipo Pario, o formado en alguna de las islas cercanas a Paros, y conocedor también de los logros del arte ático del siglo VI a. de C. Lilian H Jeffery ha identificado un epígrafe escrito sobre el escudo de uno de los gigantes en el que reza Aristion de Paros, considerado actualmente autor del friso y de quien se sabe que era natural de Paros, activo en Atenas y autor de la Koré Fransikeia, encontrada en Merenda, junto a Atenas. En todo caso, hay que indicar que el friso conserva muchos epígrafes que ayudan a identificar de forma indubitable a los personajes representados, tiene hembras preparadas para recibir apliques metálicos en bronce y restos de policromía en azul para los fondos, y en rojo y dorado para algunas figuras, lo que debía contribuir de modo notable a la sensación de riqueza del conjunto.
Observaciones:
 
En el Museo Arqueológico de Delfos se conserva buena parte del friso de 23,5 m. de perímetro que ornamentaba el entablamento del tesoro que los habitantes de Sifnios (actual Apolonia) habían construido en el santuario de Apolo en Delfos, hacia el 525 a. de C., con el objeto de exhibir en él los premios que habían ganado en las competiciones atléticas y culturales que se celebraban en este santuario. Así mismo, en este pequeño edificio se exponían las ofrendas y exvotos, colectivos y particulares, que los Sifnios hacían periódicamente a Apolo. Pausanias afirma que: la isla de Sifnios tenía minas de oro y el Dios les ordenó que llevaran el diezmo de sus ganancias a Delfos. Ellos construyeron el tesoro y aportaban el diezmo; y cuando por causa de su codicia dejaron de pagar el tributo, el mar inundó e hizo desaparecer las minas [Pausanias, Libro X, 11]. En consecuencia, la suntuosidad y la calidad de la labra del tesoro de Sifnios se explicarían por la abundante riqueza de la que gozó esta polis durante una parte de su historia, entre los siglos VI y V a. de C., hasta que la sobreexplotación de las minas las agotó a finales del siglo V a. de C. y les precipitó a un limitado desarrollo económico, político y artístico.
Autor de la ficha:
 
Herbert González Zymla
Objeto Digital 442
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