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Objeto Digital 427
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Identificador:
 427
Nombre:
Deméter/Ceres
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Demeter/Ceres
Nombre:
 
Deméter/Ceres
Tema:
 
Ceres, Venus y Baco. Ceres como diosa de la Agricultura.
Atributos iconográficos:
 
Corona de espigas, busto descubierto, hoz y cornucopia rellena de frutos
Autor:
 
Hendrik Goltzius
Escuela:
 
Holandesa
Período/Cronología:
 
1593
Soporte y técnica:
 
Lápiz y tinta sepia sobre pergamino
Dimensiones:
 
62’9 x 49’4 cm.
Localización (Institución, Colección):
 
Museo Británico: Netherlandish Atlas Vellum
Fuentes primarias:
 
Terencio, El Eunuco, IV: 732
Descripción:
 
En este exquisito dibujo de Goltzius, se ilustra un proverbio del poeta latino Terencio: Sine Cerere et Libero friget Venus (Sin Ceres ni Baco está fría Venus), un tema que cobró gran protagonismo en la pintura manierista, especialmente entre los pintores del norte de Europa. Los artistas recrearon este asunto de diferentes formas: a) mostrando a los tres dioses reunidos y en armoniosa compañía (como lo hacen Goltzius o Bloemaert, entre otros), b) en actitud menos amistosa (Raphael Sadeler), c) Ceres y Baco adelantados, dejando atrás a Venus con Cupido (Bartholomeus Spranger), e incluso a Venus en solitario, como Venus frígida (Rubens, por ejemplo). La fama del proverbio se dejó sentir, asimismo, durante el siglo XVII, momento en que tanto los escritores (Cervantes, Persiles, I,5; Moratín, La Comedia o el Nuevo Café, escena IV) y los pintores (Rubens) lo recrearon con frecuencia.
Como eje central de la composición, una hermosa figura de Venus descansa sobre un árbol, mostrando su cuerpo voluptuoso subrayado por el ceñidor mágico que la hacía irresistible a dioses y mortales. La diosa está identificada por la paloma que sobrevuela sobre su cabeza (en extraordinario escorzo) y por la presencia de un Cupido, que juguetea con el fuego, tendido a sus pies. A la izquierda de Venus está Baco, acompañado por un pequeño sátiro, ambas figuras coronadas con vides y pámpanos, cuyos racimos portan en las manos. Ceres está situada a la derecha de Venus, elevada sobre un promontorio rocoso y concebida como una diosa de la tierra. En sus manos sostiene una pequeña hoz y una cornucopia rellena de frutos, alusivos a los dones que dispensa; su indumentaria deja ver su pecho desnudo, símbolo inequívoco de su potencia materna. Su cabeza se adorna con una corona de espigas, que se funde con las trenzas de su cabello, atributo iconográfico que ya fuera propio de la Deméter griega en las acuñaciones monetales del período helenístico, desde donde pasó a la iconografía de Roma. Dos ríos personificados hacen brotar su caudal a los pies de los dioses aludiendo, asimismo, a la fertilidad de la tierra.
Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 427
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