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Objeto Digital 425
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Identificador:
 425
Nombre:
Atenea/Minerva
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Atenea/Minerva
Nombre:
 
Atenea/Minerva
Tema:
 
Atenea y Aracné
Atributos iconográficos:
 
Casco y égida
Autor:
 
Diego de Silva y Velázquez (1599-1660)
Escuela:
 
Barroco español. Escuela madrileña
Período/Cronología:
 
220 x 289 cm.
Soporte y técnica:
 
Óleo sobre lienzo
Dimensiones:
 
220 x 289 cm.
Localización (Institución, Colección):
 
Madrid, Museo del Prado (P0117)
Fuentes primarias:
 
Ovidio, Metamorfosis, VI, 1-145.
Descripción:
 
“Las Hilanderas” es quizá, junto con “Las Meninas”, la obra de arte español que más literatura ha generado. En un primer momento, se podría pensar que estamos ante otra escena de género típica del Velázquez de los primeros años. Sin embargo, la presencia de Atenea en un segundo término (fácilmente reconocible gracias al casco y a la égida) hace necesaria una segunda lectura. La escena se divide en dos planos: en el primero, cinco mujeres se encuentran devanando e hilando la lana en un taller de tapices, mientras que en un segundo término tres damas ricamente vestidas observan a Atenea y Aracné con un fondo de tapiz. Si bien Aracné no cuenta con ningún atributo con el que se la pueda identificar, su asociación con el tapiz y con el taller no deja lugar a duda.

Mucho se ha especulado sobre el significado de cada figura y elemento de la obra. Según Angulo, las hilanderas del primer término no serían otras que Atenea disfrazada y la joven Aracné, antes de que ésta desafiara a la diosa que enseña y protege en su oficio. De esta forma, se podría concebir que el cuadro de Velázquez representa dos momentos del mismo mito: Aracné adquiriendo el oficio y luego, desafiando a la diosa. Sin embargo, Ortega y Gasset identifica a las hilanderas del primer plano con las Parcas, a pesar de que éstas sobrepasen el número de tres. La anciana sentada a la izquierda parece hablar con la muchacha que sostiene la cortina, representando la antigüedad del oficio y su profundo conocimiento. La joven de la izquierda simboliza la juventud y la eficiencia en el trabajo. La postura de ésta recuerda a las sibilas del Juicio Final de Miguel Ángel, y demuestra la influencia del arte italiano en la pintura de Velázquez. Para compensar la composición, el pintor ubica a otra hilandera ayudando a la joven y sitúa una quinta en el centro, como elemento de transición entre el primer plano y el segundo, entre lo real y lo mítico.

En el fondo se desarrolla la escena en donde Aracné ha desafiado a la diosa y ésta esta a punto de imponerle el castigo. Su brazo derecho levantado y el gesto atemorizado de la joven indican claramente que la metamorfosis en araña se halla próxima. El tapiz del fondo representa el cuadro de Tiziano “El rapto de Europa” que fue copiado luego por Rubens (nº 1693 Museo del Prado). Cuenta Ovidio que Aracné desató la ira de la diosa al bordar en un tapiz los amores de Zeus, su padre, entre los que se encuentra este mito. De esta forma, se refuerza la identificación de la joven con Aracné a la vez que el pintor enfatiza su pertenencia a la tradición pictórica colorista.

Ampliamente se ha discutido sobre la identidad de las tres jóvenes ricamente vestidas que presencian la escena. Una de ellas vuelve su rostro unificando el espacio pictórico y haciendo partícipe al público: el primer plano, el segundo plano y el espectador. Pero el instrumento musical que se halla apoyado sobre la pared ha sido la clave para identificarlas. Este sería un instrumento que pertenece a la familia de la vihuela de arco, quizás un bajo, por su gran tamaño. En el libro V de las Metamorfosis, las ninfas son jueces del desafío y la contienda habida entre las Piérides y las Musas. Nuevamente se halla como tema principal el desafío de los mortales a los dioses. Para contar la historia de Ceres y Proserpina, la musa Caliope utiliza una “vihuela que ya estaría templada”. Otros autores argumentan que se podrían tratar de Sirenas o de Ninfas, ya que en ocasiones se las representa acompañadas de instrumentos musicales.

Más allá de una interpretación o de otra, Atenea aparece en la obra de Velazquez como la diosa protectora de los pequeños oficios. Es por ello que muchos quieren ver en “Las hilanderas” una alegoría de la pintura, oficio que le estaba dificultando al pintor alcanzar el titulo de caballero que tanto ansiaba.







Observaciones:
 
Velázquez pinta el cuadro en 1657 para un cliente particular, Pedro de Arce, el “montero” de Felipe IV. Es evidente que el pintor continúa con la tradición renacentista de Ut pictura poesis, convirtiéndose en un pintor–poeta que se vale de los colores para recrear los mitos de la literatura antigua. Lo mismo ocurre con “El triunfo de Baco” conocido popularmente como “Los borrachos”. Ambos podrían interpretarse como meras escenas de género, tan habituales en la pintura barroca española.
Autor de la ficha:
 
Claudina Romero Mayorga
Objeto Digital 425
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