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Objeto Digital 421
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Identificador:
 421
Nombre:
Deméter/Ceres
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Demeter/Ceres
Nombre:
 
Deméter/Ceres
Tema:
 
Triunfo de Deméter. Alegoría del mes de agosto.
Atributos iconográficos:
 
Espigas
Autor:
 
Cosme Tura (Ca. 1430-1495)
Escuela:
 
Escuela de Ferrara
Período/Cronología:
 
1469-1470
Soporte y técnica:
 
Pintura al fresco
Dimensiones:
 
500 x 320 cm.
Localización (Institución, Colección):
 
Ferrara, Palacio Schifanoia, Sala de los Meses
Fuentes primarias:
 
Ovidio, Metamorfosis V, 643 y ss.
Descripción:
 
El palacio Schifanoia en Ferrara fue levantado por Alberto de Este, en la segunda mitad del siglo XIV, pero la magnífica decoración de su salón principal, conocido como la Sala de los Meses, se debe a la remodelación ordenada bajo el mandato del duque Borso de Este (1450-1472). De esta magna obra se ha dicho que es “el más completo despliegue de la ‘demonología astrológica’ que nos haya legado el siglo XV [...]Esta obra constituye la última palabra de la pseudociencia humanista, reglamentada en los tratados de Pietro d’Abano y Manilius —ambos eruditos astrólogos—” (CHASTEL, A. 1988: 240-241; ESTEBAN, J.F. 1990. P. 156)
El programa iconográfico fue concebido por el bibliotecario y astrólogo del duque, Pellegrino Prisciani (ESTEBAN. 1990: 156), y ejecutado por tres artistas de corte, Francesco Cossa, Ercole Roberti y Cosme Tura, a quien se atribuye esta Alegoría de agosto. La estructura del programa decorativo se compone de una representación alegórica de los meses, de los que sólo se conservan actualmente siete: los triunfos de Juno y Neptuno, enero y febrero respectivamente, se han perdido; el triunfo de Minerva se corresponde con el mes de marzo; abril está vinculado con la diosa Venus; mayo con Apolo-Sol; junio con Mercurio y julio con Júpiter; el comentado triunfo de Deméter simboliza el mes de agosto y el mes de septiembre es personificado por Vulcano; finalmente, tanto octubre como noviembre y diciembre, dedicados a Marte, Diana y Vesta respectivamente, tampoco se han conservado (ESTEBAN, J.F. 1990. Pp. 157-161). En el plano inferior, se muestran los signos zodiacales, acompañados de sus correspondientes decanatos; y en el último registro, se representan ciertas actividades habituales del duque Borso. En el contexto de la astrología renacentista, cada signo zodiacal se dividía en tres partes, de diez grados, que componían en su conjunto los 360º del Zodíaco; la iconografía de estas particulares tríadas de cada signo zodiacal estaba esmeradamente establecida en tratados como el denominado Picatrix, en el que se inspira especialmente la iconografía de la Sala de los Meses. Este Picatrix fue una obra traducida bajo el mandato de Alfonso X el Sabio, probablemente, debida a Hipócrates de Cos (ESTEBAN, J.F. 1990. P. 152)
En lo que interesa a este breve análisis, la alegoría del mes de agosto está simbolizada por el Triunfo de Deméter. Como en todos los paneles decorativos de este Salón de los Meses cabe destacar el habitual anacronismo que adorna a los dioses y figuras protagonistas del mito según la moda cortesana de la época. La diosa, ataviada como una joven dama, porta en su mano derecha un ramo de espigas mientras se sienta sobre un pequeño trono, engalanado y rodeado de amorcillos, algunos de los cuales parecen tocar largos aerófonos. De su carro tiran dos fantásticos dragones alados, sin duda relacionados con las sierpes que la diosa puso al frente del carro que entregara al joven Triptólemo: “...la diosa fértil unció a su carro dos serpientes y sujetó las bocas con frenos y se trasladó por los aires en mitad del cielo y de la tierra y llevó su ligero carro para Triptólemo a la ciudad de Titónide y le ordenó que arrojara las semillas que le había dado en parte a tierra sin cultivar, en parte a la que se volviera a cultivar después de largo tiempo” (Ovidio, Met. V, 643 y ss.). El carácter ctónico de los ofidios en la mitografía clásica se vinculó a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento con la magia y el ocultismo transformándose a menudo en fantásticos dragones.
A la izquierda del espectador, frente a una ciudad amurallada, pueden contemplarse diversas labores agrícolas, realizadas con bueyes. En el lado opuesto, en el extremo superior, otro carro tirado por dragones encarna aquel de Hades en el que se produjo el rapto de Perséfone; el dios, ataviado con un gorro frigio, sujeta a la doncella sobre el carro mientras ésta vuelve la mirada hacia un coro de aterrorizadas ninfas (ESTEBAN. 1990: 160). Finalmente, dos hombres se esmeran en descargar lo que parece un carro cargado de grano frente a un grupo de personajes que ejemplarizan los tradicionales tipos aristocráticos o burgueses y que parecen más vinculados a actividades comerciales.
El registro inmediatamente inferior contiene la representación del signo zodiacal de Virgo y sus tres decanatos. Según Juan Francisco Esteban, la representación sigue estrictamente las indicaciones del Picatrix: “1º. Doncella con espigas y granada cubierta con un velo transparente. 2º Hombre barbado de tez negra con una escribanía. 3º Mujer tocada con capa en actitud de oración” (ESTEBAN. 1990: 160). Si bien los restantes decanatos no interesan a este análisis, cabe destacar la representación de la doncella que simboliza el primero de ellos, cuya caracterización con el ramo de espigas y la granada evoca la iconografía tradicional, no de la diosa Deméter, sino de su hija Perséfone. Como es sabido, la granada fue el alimento que la joven tomó de Plutón en su inicial estancia en el Hades; por ello, Perséfone estaba obligada a regresar junto a su esposo durante una parte del año. No es descabellado pues pensar que el artista haya identificado a esta doncella, primero, con la hija de la diosa cuyo triunfo adorna el registro superior, y, por otra parte, también con la mujer recostada que simboliza a Virgo, con cuyo rostro comparte una sugerente similitud.
Por debajo de este registro astrológico, el duque se presenta en diferentes actividades, recibiendo en la corte, preparándose para la caza o contemplando la trilla y recolección del trigo, como muestra de las actividades mundanas propias del mes de agosto. Como ya se ha dicho, el conjunto constituye uno de los grandes proyectos iconográficos influenciados por la astrología y las pseudociencias propias de un contexto que buscaba en la mitografía clásica un conocimiento científico y que atraería también a filósofos de la talla de Marsilio Ficino, fascinado por los escritos herméticos y neoplatónicos. La interpretación que en estas pseudociencias se hizo de los dioses paganos estuvo impregnada, en primer lugar, del citado anacronismo que les acercaba a los cortesanos de la época y, por otra parte, implicó también una reinterpretación de sus iconografías y sus atributos a los que se dotó de nuevos y arcanos significados. En este caso concreto, el carácter ctónico y ligado a la fertilidad de la tierra tanto de la joven Perséfone como, especialmente, de esta triunfal Deméter quedan de manifiesto en esta magnífica alegoría del mes de agosto.
Autor de la ficha:
 
Mª Amparo Arroyo de la Fuente
Objeto Digital 421
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