Descripción:
Esta escultura de la diosa Deméter, réplica romana del siglo III, se inspira en un conocido original griego realizado en torno al año 420 a.C. bien por Agorácrito o bien por Alcámenes, ambos discípulos de Fidias; los pliegues del chitón, así como la ligera flexión de la pierna izquierda, evocan el arquetipo de las cariátides del Erecteion de la acrópolis ateniense. Desde un punto de vista formal, pues, la técnica se ajusta al más elaborado clasicismo, habiendo logrado el copista representar a la perfección la complejidad de los pliegues propios del refinamiento ateniense del siglo V a.C. Este prototipo, bien conocido, puede ponerse en relación con la denominada Deméter de Cherchell, conservada actualmente en el museo de esta localidad, así como, especialmente, con la Deméter Capitolina, ambas copias del citado original del siglo V a.C. (ELVIRA. 2008: 118). Se trata de un modelo que responde a una visión estante de la diosa, muy diferente del prototipo sedente de Gnido, desprovista del manto negro con el que Deméter cubrió su cabeza, símbolo del luto exhibido durante la búsqueda de su hija. Según Antonio Corso, el modelo de la Deméter Capitolina, más cercano a éste del Museo del Prado, puede corresponderse con la imagen de culto concebida para el templo de la diosa en Thoricus –ciudad del sur del Ática– que fue trasladada al ágora ateniense en época de Augusto (CORSO. 2004: 195), de donde puede derivarse la proliferación de copias neoáticas. Como destaca el citado autor, son rasgos determinantes de este arquetipo capitolino el amplio peplo recogido en la cintura, así como el escote en forma de V y el himation sujeto en los hombros; características que alcanzan un alto grado de virtuosismo en la ejecución de esta copia del Prado.
La imponente majestad de la diosa, subrayada por un tamaño superior al natural, se hace evidente también en su actitud serena y mayestática, así como en el delgado cetro que porta con su mano derecha; sin embargo, cabe destacar que tanto los brazos como la cabeza son, en este ejemplar del Museo del Prado, añadidos de época barroca. El brazo izquierdo pudo sostener una antorcha, símbolo de la incansable búsqueda de la diosa hasta conocer el destino de su hija. No obstante, en comparación con los paralelos citados, si bien la denominada Deméter de Cherchell carece también de estas extremidades, la Deméter Capitolina porta el cetro en alto con su mano izquierda mientras sujeta un phiale en su mano derecha; por ello, hemos de suponer que la distribución de los atributos en esta copia del Prado responde únicamente al capricho del escultor barroco. Finalmente, el rostro sereno de la diosa, enmarcado por una larga cabellera sujeta con una diadema, difiere del sobrio recogido que presenta el modelo clásico de la Deméter Capitolina.