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Objeto Digital 412
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Identificador:
 412
Nombre:
Deméter/Ceres
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Demeter/Ceres
Nombre:
 
Deméter/Ceres
Tema:
 
Frontón oriental del Partenón. Nacimiento de Atenea ¿?
Autor:
 
Fidias
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
Siglo V a.C.
Soporte y técnica:
 
Mármol tallado
Localización (Institución, Colección):
 
Londres, Museo Británico
Fuentes primarias:
 
Pausanias, Descripción de Grecia, I, 24, 5; Píndaro, Olímpicas, Oda I, 35; Himno Homérico a Deméter, 71 y ss.
Descripción:
 
El fastuoso programa iconográfico, concebido por Fidias, que decoró el templo de Atenea Parthenos en la acrópolis ateniense, tuvo su punto culminante en los dos majestuosos frontones que coronaron los lados menores del santuario: el occidental, dedicado al certamen entre Atenea y Posidón, en liza por el patronazgo de la ciudad; y el frontón oriental, al que corresponde este fragmento, dedicado al nacimiento de la diosa. Esta interpretación de la temática desarrollada en ambos espacios decorativos procede de las afirmaciones de Pausanias (I, 24, 5) quien, en siglo II d.C., visitó y describió los templos del área sacra de Atenas. Debido a la azarosa historia de la ciudad, los restos conservados de esta magna obra escultórica se hallan diseminados en diferentes museos y, si bien es unánime la interpretación del frontón occidental, los escasos fragmentos conservados de este frontón oriental han avivado una controversia que, incluso, contradice la versión del citado Pausanias.
De acuerdo con la interpretación tradicional (BOARDMAN. 1985), los ángulos estuvieron ocupados por el carro emergente de Helios, a la izquierda del espectador, y, en el lado opuesto, por aquél de Selene, abandonando la escena; en el centro, un Zeus sedente, quizá acompañado de su esposa Hera, contempla a la recién nacida Atenea, en pie, vistiendo un largo chiton y completamente armada, tal y como dictaba su iconografía tradicional. A ambos lados de este cuadro central se alineaban una serie de divinidades, privilegiados espectadores de tan trascendental acontecimiento. Ciertos dioses, no obstante, pudieron estar directamente implicados en el episodio; tal es el caso de Hefesto quien, armado con un hacha, habría facilitado el peculiar parto de Zeus (Píndaro, Olímpicas, Oda I, 35).
La presencia de una Atenea adulta, revestida de sus armas, tal y como puede verse también en el denominado Puteal de la Moncloa, se aparta considerablemente, desde un punto de vista iconográfico, del prototipo pictórico que representaba a una pequeña figura naciendo de la testa del Crónida. En este sentido, cabe citar el elaborado análisis de Ángel L. Casquillo (CASQUILLO. 2006-2007) que sugiere que el frontón no mostraba el nacimiento de la diosa, sino más bien su triunfo, en estrecha relación con la escena de la disputa con Posidón figurada en el frontón occidental. El citado autor alude así a la intencionalidad de representar, por una parte, una glorificación de la diosa Atenea y, por otra, una elaborada exaltación de la propia ciudad de Atenas. Siguiendo este razonamiento, los dioses que flanquean la escena central mostrarían, no sólo una circunstancial presencia de divinidades olímpicas, sino también una representación simbólica del orbe, es decir, del mundo helenizado: “En cualquier caso, es justo que en el triunfo de Atenea participen divinidades que se asocian a todas las partes del mundo conocido, como era humano que Atenas llamara a participar a todas las naciones en su gloria: la de haberse puesto a sí misma y a sus aliados bajo una diosa que patrocinaba la sabiduría y la paz [...] Por eso, el triunfo de Atena/s parece un tema más propio del frontón Este que el nacimiento de la diosa, que afectaba específicamente a los habitantes de Atenas, mientras que el Partenón quería pasar por un monumento a la Liga de Delos y a toda Grecia” (CASQUILLO. 2006-2007: 114).
Si bien no cabe aquí desarrollar el encendido debate en torno al frontón oriental del Partenón, esta interpretación, que difiere de la tradicional descripción de Pausanias, es determinante en lo que respecta a la valoración de las figuras de Deméter y su hija Perséfone. Lejos de una presencia casual de las diosas en el transcurso del nacimiento de Atenea, la lectura de este triunfo simbólico, implica la inclusión de ambas –especialmente de Deméter– en relación con la zona oriental de la Tierra. En este sentido, en el lateral izquierdo del frontón –según la visión del espectador– se mostrarían divinidades vinculadas con el territorio oriental; asímismo, la presencia de un Helios emergente, evocaba el amanecer por el horizonte Este. La vinculación con oriente de Dioniso –recostado frente a los caballos de Helios– es incuestionable. Por otra parte, el carácter ctónico de Deméter, y también de la propia Perséfone, relacionaría a estas divinidades con la ancestral Diosa Madre mediterránea, de raíces orientales; junto a ellas, y cerrando este grupo, Eos, la Aurora, también asociada al Levante. Todas estas divinidades pueden relacionarse con la madre Tierra y, aún en concreto, siempre siguiendo a Ángel L. Casquillo, con la diosa “Cibeles, que tiene su santuario propio en Frigia y Asia Menor” (CASQUILLO. 2006-2007: 113). El contrapunto occidental estaría representado por las figuras de Atlas o las Hespérides en el lado opuesto del frontón, que concluye con el carro lunar.
No obstante, al margen de estas interpretaciones simbólicas, cabe destacar que estas dos majestuosas figuras sedentes han sido, casi unánimemente, identificadas como Deméter acompañada de su hija Perséfone. Lejos de la significación global de la escena, ya comentada, es llamativa la presencia de ambas diosas tan cercanas al carro solar, pues la presencia de Helios remite a su trascendental participación en el Himno Homérico a Deméter, donde se narra cómo la diosa conoció el terrible destino de su hija, raptada por Hades, gracias a la omnipotencia visual de Helios, el Sol, quien la informó puntualmente de lo ocurrido conmovido por sus súplicas: “Pero tú que sobre toda la tierra y por el mar diriges desde el éter divino la mirada de tus rayos, dime sin engaños si has visto a mi hija querida por alguna parte; quién de los dioses o de los hombres mortales huyó tras haberla capturado lejos de mí, mal de su grado, por la fuerza” (Himno Homérico a Deméter, 71 y ss.).
Desde un punto de vista formal, cabe destacar la maestría del genial Fidias en la representación de los mantos que envuelven a ambas divinidades, subrayando el leve y pausado movimiento de las figuras. Iconográficamente, no hay atributo alguno que caracterice a las diosas y cabe esperar que pudieran portar en las manos espigas o antorchas, sus distintivos tradicionales. Únicamente, la propia cercanía de estas dos mujeres, la familiaridad que se desprende del contacto entre ambas, remite a un vínculo maternofilial; su estrecho vínculo, además, remite a arcaicas divinidades duales. Los restos que se conservan de estas dos magníficas esculturas no permiten distinguir una diferencia de edad entre ambas y de sus pesadas anatomías se desprende la representación de dos mujeres maduras; el rostro, hoy perdido, de las diosas probablemente definiera la edad de ambas con mayor exactitud, si bien tradicionalmente se interpreta como Deméter a la más cercana al ángulo del frontón, mientras su hija eleva sus brazos hacia la figura alada –o con aura velificans– que la sigue. Tal y como ha matizado Alberto Bernabé, cabe destacar como el mito eleusino alude a la evolución vital de la mujer, representando hija y madre el status de doncella y esposa respectivamente, simbolizando diferentes caras de una misma expresión divina, la fertilidad femenina; en este sentido, la madurez de la anatomía de ambas diosas remite a esta interpretación en la que madre e hija son “una especie de alter ego una de la otra, símbolo de etapas de un mismo proceso” (BERNABÉ. 2002)
Observaciones:
 
Las figuras de Deméter y Perséfone forman parte de los denominados mármoles de Elgin, pues se cuentan entre las veintidós estatuas llevadas a Londres por Lord Elgin con el permiso de las autoridades, otomanas, de Atenas entre los años 1801 y 1805.
Autor de la ficha:
 
Mª Amparo Arroyo de la Fuente
Objeto Digital 412
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