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Objeto Digital 411
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Identificador:
 411
Nombre:
Artemis/Diana
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Ártemis/Diana
Nombre:
 
Artemis/Diana
Tema:
 
Diana y Endimión
Atributos iconográficos:
 
Creciente lunar
Autor:
 
Sebastiano Ricci (1659-1734)
Escuela:
 
Italia
Período/Cronología:
 
Circa 1713
Soporte y técnica:
 
Óleo sobre lienzo
Dimensiones:
 
190 x 106 cm.
Localización (Institución, Colección):
 
Chiswick House, Burlington Lane, Londres
Fuentes primarias:
 
Apolodoro, Bibl. Mit. I, 7, 5; Himno Homérico a la Luna, 3 y ss.
Descripción:
 
Esta pintura de Sebastiano Ricci muestra el instante mismo del encuentro entre Diana y Endimión, cuando el joven yace sumido en el mágico letargo, obsequio de Zeus, y la diosa lo contempla extasiada. Endimión está caracterizado como un héroe cazador, siendo su apariencia similar a la que suele tener Adonis desde el Renacimiento: va ataviado únicamente con un manto que cubre parcialmente su sexo y porta un carcaj repleto de flechas, cuya cinta roja atraviesa de forma terciada su desnudo pecho. Estos atributos iconográficos, asociados en esta ocasión a Endimión, son, sin embargo, propios de Ártemis-Diana y habitualmente aparecen a los pies de la diosa que, abstraída en la contemplación del joven pastor, abandona su arco y sus flechas. Un magnífico lebrel de caza vela atentamente el sueño del hermoso pastor enamorado, y su presencia puede aludir, asimismo, a Ártemis-Diana, identificada con Selene. La castidad de la hermana de Apolo contradice la profusa descendencia que el mito atribuía a esta unión, no obstante, el papel de Diana en este mito remite estrictamente a su carácter como personificación de la Luna, plenamente identificada con Selene. Asimismo, la pureza de Diana favorece, desde un punto de vista iconográfico, la actitud contemplativa de la diosa en las escenas que describen su encuentro con Endimión.
Diana, que desciende recostada sobre una espesa nube, viste una túnica dorada que deja al descubierto sus pechos y un manto de intenso color azul, que evoca la luz de la luna; su rostro, enmarcado por un elegante peinado, está coronado con un pequeño creciente lunar. A su izquierda, Eros preside el encuentro de los amantes mientras, a su derecha, un amorcillo sujeta una antorcha. Esta tea puede ser una alusión estelar, a Héspero o a Fósforo, o bien un atributo iconográfico de la diosa que la vincula con Hécate, aunque no puede descartarse que sea un símbolo de unión amorosa (Himeneo).
La indolente postura del joven Endimión, a quien el artista ha querido representar en un total abandono, recurre al convencionalismo habitual para representar el sueño, con el brazo descuidadamente flexionado bajo la cabeza. La escena transmite una sensación de epifanía, propia de escenas religiosas, acrecentada por las diagonales que dibujan los cuerpos y que confluyen en el extremo inferior derecho del cuadro.
Observaciones:
 
Sebastiano Ricci trabajó en Bolonia y Parma, donde asimiló profundas influencias de Carraci y Corregio; tras una estancia en Roma y Lombardía, Ricci se trasladó a Londres para acometer diversos encargos, entre los que se cuenta este lienzo de Diana y Endimión.
Autor de la ficha:
 
Mª Amparo Arroyo de la Fuente
Objeto Digital 411
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