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Objeto Digital 401
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Identificador:
 401
Nombre:
Atenea/Minerva
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Atenea/Minerva
Nombre:
 
Atenea/Minerva
Tema:
 
Atenea y Aracné
Atributos iconográficos:
 
Casco e indumentaria guerrera
Autor:
 
Tintoretto
Escuela:
 
Venecia, Italia
Período/Cronología:
 
1575-85
Soporte y técnica:
 
Óleo sobre lienzo
Dimensiones:
 
145 x 272 cm
Localización (Institución, Colección):
 
Pabellón de la Meridiana. Palazzo Pitti
Fuentes primarias:
 
Ovidio, Metamorfosis, VI, 1 - 145
Virgilio,Geórgicas, IV, 246-247
Ovidio, Metamorfosi, VI, 1-145
Plinio el Viejo, Naturalis Historia, VII, 196
Descripción:
 
Entre las facetas de Atenea sobresale su protectorado de las hilanderas y bordadoras, que dedicaban a ella sus votos; el oficio de tejer la lana fue, en la antigua Grecia, una de las ocupaciones de las mujeres en el oikos, que mantuvo su importancia en el mundo romano. El ideal femenino de esposa fiel, Penélope, fue el modelo para las mujeres de la Antigüedad, diestras en el manejo del telar.

Como narra Ovidio en el sexto libro de las Metamorfosis, Aracné fue una joven tejedora, célebre en Hipepa (Lidia) por su habilidad en el manejo del telar. Su soberbia (ὕβρις, hýbris) la llevó afirmar su superioridad frente a la mismísima Pallas. Dándole una segunda oportunidad, la diosa disfrazada con la apariencia de una anciana, se presentó ante ella para aconsejarla que reparara su conducta, pronunciando estas palabras: "No es despreciable todo lo que trae la edad avanzada; con los muchos años viene la experiencia. No desdeñes mi consejo. Aspira tú a una gloria que entre los mortales sea la máxima en el trabajo de la lana; pero declárate inferior a la diosa y con palabras suplicantes pide perdón, temeraria, por tus pretensiones. Si tú se lo pides, ella te otorgará su perdón". Pero Aracné desoyó la advertencia y la diosa se reveló ante ella en todo su esplendor, dando comienzo la contienda entre ambas tejedoras. Pallas representó en su tapiz la Disputa con Posidón y la joven eligió como tema de su obra los amoríos e infidelidades de los dioses, un asunto irrespetuoso que enojó profundamente a la diosa. La joven no admitió su vergüenza, huyó y se ahorcó. Atenea la dejó vivi4, convirtiéndola en araña, mientras pronunciaba estas palabras: “Vive, sí, pero cuelga, malvada; y que el mismo tipo de penalidad, para que no estés libre de angustia por el futuro, esté sentenciado para tu linaje incluso hasta tus remotos descendientes“. (Trad. Antonio Ruiz de Elvira, 1964).

Con una visión muy forzada (de sotto in su), el pintor ha representado a Aracné trabajando en el telar, ante la atenta y complacida mirada de la diosa, que observa su labor. La diosa, sentada en primer plano, está ataviada con elegancia, engalanada con joyas y con la cabeza cubierta por un yelmo emplumado. La intensa tonalidad rojiza de su traje (una evocación del traje de guerra) llama poderosamente la atención sobre su figura. En segundo plano, tras el telar, está Aracné, una doncella rubia de larga cabellera, representada según el conocido modelo femenino veneciano; tan ajetreada y ensimismada está en su tarea, que su túnica ha dejado al descubierto sus blancos senos y parece no reparar siquiera en la presencia de la diosa. Al fondo pueden contemplarse tres jóvenes, acaso las admiradoras de Aracné citadas por Ovidio (Met., VI, vv. 15-16, 44-45). El objeto situado sobre el armazón del telar, con sus hilos cruzados, podría interpretarse como una evocación de la tela de araña a la que la joven quedaría finalmente encadenada.

Este asunto ha sido interpretado por Berenson como una Alegoría de la Industria.
La iconografía de este mito no cuenta con demasiados ejemplos en la Antigüedad. De dichos ejemplos destacamos el friso en relieve que decora el entablamento del Foro Transitorio, en Roma, dedicado por el emperador Nerva a su diosa predilecta, de la que tomó su mismo nombre, Minerva. Durante la Edad Media el tema alcanzó bastante popularidad y difusión, gracias a los grabados de las Metamorfosis de Ovidio, la Epistre d’Othea de Christine de Pizan o el De Claris mulieribus de Bocaccio.

Bajo la influencia de las “Immagini” de Vincenzo Cartari (1556), durante el Renacimiento y el Barroco el asunto fue reinterpretado, en la mayoría de los casos, de forma alegórica por muchos pintores, entre los que destacamos las obras de Tadeo Zuccari, Veronese, Antonio Tempesta, Sebastian Leclerc, Rubens, Luca Giordano y Velázquez.
Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 401
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