Esta bellísima escultura ha sido reconocida durante años como una copia de la Ártemis de Praxíteles que Pausanias ubica en la Acrópolis de Atenas (Periegesis I, 23, 7), en el santuario de Ártemis Brauronia; no obstante, el descubrimiento en 1994 de una cabeza monumental, identificada como un fragmento de la obra de Praxíteles y actualmente conservada en el Museo de la Acrópolis, ha obligado a descartar esta hipótesis y suponer que la obra es una creación helenística realizada a menor escala y “a la manera” del genial escultor del siglo IV a.C. (
http://cartelfr.louvre.fr/cartelfr/visite?srv=car_not_frame&idNotice=20298&langue=fr ). La influencia de Praxíteles es indudable en la postura asumida por la diosa, con la pierna izquierda ligeramente retrasada y haciendo descansar el peso del cuerpo sobre la diestra; el tocón unido a su pierna derecha debe considerarse un añadido, propio de las copias neoáticas que eran llevadas a Roma y precisaban de este tipo de apoyos para evitar los daños en su traslado.
La diosa lleva recogido su pelo con una cinta y viste un peplo corto y unas delicadas sandalias cuidadosamente anudadas en el empeine. El escultor pretende captar el momento en que Ártemis se acomoda las ropas, sujetando un extremo con su mano izquierda mientras ajusta un broche sobre su hombro con la mano derecha; la postura de la diosa permite desarrollar un esmerado tratamiento de las telas que la cubren. Es precisamente esta túnica corta la que permite identificar a la diosa, pues se suponía que era el atuendo apropiado para la caza ya que permitía una mayor libertad de movimientos. Esta indumentaria, además, corrobora la datación tardía de esta copia pues, de ser una copia del original de Praxíteles, el peplo corto resultaría inapropiado para la datación de la pieza.