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Objeto Digital 368
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Identificador:
 368
Nombre:
Apolo/Febo
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Apolo/Febo
Nombre:
 
Apolo/Febo
Tema:
 
Apolo arquero; lucha contra Heracles. Robo de la Cierva de Cerinia
Atributos iconográficos:
 
Arco
Autor:
 
Anónimo, del taller de Vulci
Escuela:
 
Corintia
Período/Cronología:
 
Principios s. V a.C.
Soporte y técnica:
 
Relieve en casco de bronce corintio, con clavos de plata, de principios del s. V a.C.
El relieve plasma la lucha de Apolo contra Heracles por la Cierva de Cerinia. Vemos que ambos contendientes, el dios y el héroe (pero igualmente hijos extraconyugales de Zeus), se identifican por sus atributos respectivos: Apolo, el arco, ya tendido con intención de disparar, y Heracles, la pica que blande amenazadora y la piel del León de Nemea cubriéndole. El motivo de su disputa es la Cierva de Cerinia, que se encuentra entre ellos, tendida, inmovilizada, con las patas atadas. Este tema iconográfico comenzó ya en la cerámica ática arcaica en el 2º cuarto del s. VI, apareciendo en especial en el último cuarto.
La representación muestra marcada simetría, en composición trimembre (Véanse Fichas “Apolo en sus tres funciones, con sus atributos principales” –especialmente-, y también “Apolo con su familia... mata a Ticio”, “Apolo en la Guerra de Troya… defensor de Héctor en la batalla”, “Apolo en la Guerra de Troya… Muerte de Aquiles” y “Apolo en Delfos; protector de Orestes”): en el centro se halla el animal -causa de la pelea- en el suelo, en un nivel más bajo, por tanto, que los personajes racionales. Éstos, un dios y un héroe mortal, se oponen además por su diferente arma (arco / pica) e indumentaria (Apolo, desnudo, y Heracles, vestido con un chiton corto; Apolo con el himation que le cuelga de un hombro y con un extremo asomando por detrás entre las piernas, y Heracles, de manera paralela, con la piel de león). Ellos, inclinados hacia delante en el ímpetu del combate, aproximan sus cabezas , de modo que éstas y sus armas alzadas van formando el vértice superior del triángulo; mientras que sus respectivas piernas, muy abiertas, en los extremos, trazan los vértices inferiores. Apolo mira al frente, hacia Heracles, y éste, abajo, hacia la cierva.

Comentario:
Se trata del robo de la Cierva de Cerinia por Heracles. Esta cierva, animal prodigioso, con patas de bronce y cuernos de oro, estaba consagrada a Ártemis. Euristeo (primo de Heracles, su rey y su gran enemigo) encargó al héroe que la robara para él, viva e ilesa, y así tuvo que hacer, forzado como siempre a obedecerle. Éste es uno de sus famosos Doce Trabajos, el cuarto. La cierva era casi imposible de capturar, porque ni la propia diosa Ártemis lo consiguió; pero Heracles logra una vez más su objetivo, tras perseguirla pacientemente hasta el país de los Hiperbóreos.
Por la escena de nuestra imagen (así como en otras del tema, en alguna de las cuales también está Ártemis, junto a Apolo, mientras que junto a Heracles aparece Atenea, su hermana y protectora habitual), apreciamos que el hermano acude en defensa de Ártemis, la diosa agraviada por el robo de su animal sagrado, y se enfrenta él a Heracles (el casi invencible Heracles), como también en otras ocasiones, como veremos. Con la mayor frecuencia un hermano está presente y ayuda al otro en sus respectivas venganzas u otros asuntos, como se refleja muy a menudo en la iconografía. Por ejemplo, encontramos a Apolo en alguna representación del sacrificio de Ifigenia (realizado por venganza de Ártemis) y a Ártemis en la expiación de Orestes en Delfos (Véase ficha “Apolo en Delfos; protector de Orestes”).
La presencia de Apolo en este episodio del mito de Heracles se relata en época más tardía, en el mitógrafo Apolodoro (s. II a. C. probablemente), Biblioteca 2 [81-82], 5, 3. El motivo iconográfico comienza en Ática hacia el 560 a. C., siendo el esquema originario el que se presenta aquí, con la cierva entre Heracles y Apolo. Aunque al final del s. VI se va imponiendo la escena en que Heracles camina con la cierva bajo el brazo y Apolo tras él, intentando quitársela. A menudo están también las dos diosas, Atenea y Ártemis, a ambos lados, apoyándoles respectivamente.

Paralelos:
La lucha mítica más renombrada entre Apolo y Heracles es la que entablan por el trípode délfico, que es lo que Heracles roba en este caso. Así, en la imagen que presentamos como paralelo (Foto “Paralelo 1: Apolo Heracles trípode”): Hidria ática de fig. negras. Ca. 520 a. C. Madrid, Museo Arqueológico Nacional de España 10913: Apolo –con chiton corto, el carcaj y el arco a la cintura, cabellos largos coronados de laurel- persigue a Heracles (cubierto con la piel del León de Nemea), que se lleva el trípode. En otras representaciones del tema con frecuencia están también las diosas Ártemis y Atenea, flanqueando la escena, la una junto a Apolo, y la otra con Heracles, como asimismo en el robo de la Cierva. Porque ambos temas similares muestran otros paralelismos, como su fuente literaria (ya que también la lucha por el trípode se encuentra transmitida ya tardíamente: en Apolodoro, Biblioteca 2 [129-131], 6, 2) y, en especial, la misma ecolución iconográfica. Igualmente, esta escena (de la que aparecen precedentes ya a fines del s. VIII, pero sin atributos que identifiquen a los personajes) se desarrolla desde mediados del s. VI, mostrando en origen el esquema de los dos contendientes uno frente a otro con el trípode entre ambos, y posteriormente -a partir del 530-515 a. C.- va ganando popularidad el otro: Heracles andando con el trípode agarrado y Apolo tras él para arrabatárselo. Aquí asimismo los artistas suelen incluir a Atenea y Ártemis junto a cada uno enmarcando la escena. Para mayor conexión entre ambos episodios paralelos a veces se encuentra en la escena también un ciervo entre Apolo y Heracles. Así, por ejemplo, en un ánfora de fig. negras (ca. 500 a. C. Paris, M. Louvre F242), y –con Atenea y Ártemis respaldándolos- en otra ánfora de fig. negras (ca. 520-510 a. C. M. Nazionale de Tarquinia RC6847) y en un estamno de fig. rojas (ca. 490-800 a. C. Paris, M. Louvre G180).
Por otra parte, en nuestro relieve vemos a Apolo activo en su función primordial de arquero, con el arco tendido y a punto de lanzar la flecha. Ya desde niño lo encontramos en esa actitud suya característica (Véase Ficha “Apolo niño... mata a la serpiente Pito”). Una de las imágenes más bellas y conocidas en que aparece asimismo disparando, y además junto con su hermana Ártemis, es en el vaso de la matanza de los Nióbidas (Cratera de cáliz ática de figuras rojas. Ca. 475-25 a. C. Paris, M. Louvre G 341), del que mostramos un detalle en el paralelo (Foto “Paralelo 2 Apolo Artemis Niobidas”). Aquí se representa cómo ambos hermanos matan a flechazos a los hijos de Níobe (Apolo a los chicos y Ártemis a las chicas) por vengar a su madre, Leto, ofendida por Níobe, que presumía de tener más hijos que la diosa. Apolo, como en el relieve del casco, está desnudo y con el manto colgando –del brazo esta vez-, y lleva además corona de laurel.
Localización (Institución, Colección):
 
París, Cabinet des médailles
Observaciones:
 
Relieve en casco de bronce corintio, con clavos de plata, de principios del s. V a.C.
El relieve plasma la lucha de Apolo contra Heracles por la Cierva de Cerinia. Vemos que ambos contendientes, el dios y el héroe (pero igualmente hijos extraconyugales de Zeus), se identifican por sus atributos respectivos: Apolo, el arco, ya tendido con intención de disparar, y Heracles, la pica que blande amenazadora y la piel del León de Nemea cubriéndole. El motivo de su disputa es la Cierva de Cerinia, que se encuentra entre ellos, tendida, inmovilizada, con las patas atadas. Este tema iconográfico comenzó ya en la cerámica ática arcaica en el 2º cuarto del s. VI, apareciendo en especial en el último cuarto.
La representación muestra marcada simetría, en composición trimembre (Véanse Fichas “Apolo en sus tres funciones, con sus atributos principales” –especialmente-, y también “Apolo con su familia... mata a Ticio”, “Apolo en la Guerra de Troya… defensor de Héctor en la batalla”, “Apolo en la Guerra de Troya… Muerte de Aquiles” y “Apolo en Delfos; protector de Orestes”): en el centro se halla el animal -causa de la pelea- en el suelo, en un nivel más bajo, por tanto, que los personajes racionales. Éstos, un dios y un héroe mortal, se oponen además por su diferente arma (arco / pica) e indumentaria (Apolo, desnudo, y Heracles, vestido con un chiton corto; Apolo con el himation que le cuelga de un hombro y con un extremo asomando por detrás entre las piernas, y Heracles, de manera paralela, con la piel de león). Ellos, inclinados hacia delante en el ímpetu del combate, aproximan sus cabezas , de modo que éstas y sus armas alzadas van formando el vértice superior del triángulo; mientras que sus respectivas piernas, muy abiertas, en los extremos, trazan los vértices inferiores. Apolo mira al frente, hacia Heracles, y éste, abajo, hacia la cierva.

Comentario:
Se trata del robo de la Cierva de Cerinia por Heracles. Esta cierva, animal prodigioso, con patas de bronce y cuernos de oro, estaba consagrada a Ártemis. Euristeo (primo de Heracles, su rey y su gran enemigo) encargó al héroe que la robara para él, viva e ilesa, y así tuvo que hacer, forzado como siempre a obedecerle. Éste es uno de sus famosos Doce Trabajos, el cuarto. La cierva era casi imposible de capturar, porque ni la propia diosa Ártemis lo consiguió; pero Heracles logra una vez más su objetivo, tras perseguirla pacientemente hasta el país de los Hiperbóreos.
Por la escena de nuestra imagen (así como en otras del tema, en alguna de las cuales también está Ártemis, junto a Apolo, mientras que junto a Heracles aparece Atenea, su hermana y protectora habitual), apreciamos que el hermano acude en defensa de Ártemis, la diosa agraviada por el robo de su animal sagrado, y se enfrenta él a Heracles (el casi invencible Heracles), como también en otras ocasiones, como veremos. Con la mayor frecuencia un hermano está presente y ayuda al otro en sus respectivas venganzas u otros asuntos, como se refleja muy a menudo en la iconografía. Por ejemplo, encontramos a Apolo en alguna representación del sacrificio de Ifigenia (realizado por venganza de Ártemis) y a Ártemis en la expiación de Orestes en Delfos (Véase ficha “Apolo en Delfos; protector de Orestes”).
La presencia de Apolo en este episodio del mito de Heracles se relata en época más tardía, en el mitógrafo Apolodoro (s. II a. C. probablemente), Biblioteca 2 [81-82], 5, 3. El motivo iconográfico comienza en Ática hacia el 560 a. C., siendo el esquema originario el que se presenta aquí, con la cierva entre Heracles y Apolo. Aunque al final del s. VI se va imponiendo la escena en que Heracles camina con la cierva bajo el brazo y Apolo tras él, intentando quitársela. A menudo están también las dos diosas, Atenea y Ártemis, a ambos lados, apoyándoles respectivamente.

Paralelos:
La lucha mítica más renombrada entre Apolo y Heracles es la que entablan por el trípode délfico, que es lo que Heracles roba en este caso. Así, en la imagen que presentamos como paralelo (Foto “Paralelo 1: Apolo Heracles trípode”): Hidria ática de fig. negras. Ca. 520 a. C. Madrid, Museo Arqueológico Nacional de España 10913: Apolo –con chiton corto, el carcaj y el arco a la cintura, cabellos largos coronados de laurel- persigue a Heracles (cubierto con la piel del León de Nemea), que se lleva el trípode. En otras representaciones del tema con frecuencia están también las diosas Ártemis y Atenea, flanqueando la escena, la una junto a Apolo, y la otra con Heracles, como asimismo en el robo de la Cierva. Porque ambos temas similares muestran otros paralelismos, como su fuente literaria (ya que también la lucha por el trípode se encuentra transmitida ya tardíamente: en Apolodoro, Biblioteca 2 [129-131], 6, 2) y, en especial, la misma ecolución iconográfica. Igualmente, esta escena (de la que aparecen precedentes ya a fines del s. VIII, pero sin atributos que identifiquen a los personajes) se desarrolla desde mediados del s. VI, mostrando en origen el esquema de los dos contendientes uno frente a otro con el trípode entre ambos, y posteriormente -a partir del 530-515 a. C.- va ganando popularidad el otro: Heracles andando con el trípode agarrado y Apolo tras él para arrabatárselo. Aquí asimismo los artistas suelen incluir a Atenea y Ártemis junto a cada uno enmarcando la escena. Para mayor conexión entre ambos episodios paralelos a veces se encuentra en la escena también un ciervo entre Apolo y Heracles. Así, por ejemplo, en un ánfora de fig. negras (ca. 500 a. C. Paris, M. Louvre F242), y –con Atenea y Ártemis respaldándolos- en otra ánfora de fig. negras (ca. 520-510 a. C. M. Nazionale de Tarquinia RC6847) y en un estamno de fig. rojas (ca. 490-800 a. C. Paris, M. Louvre G180).
Por otra parte, en nuestro relieve vemos a Apolo activo en su función primordial de arquero, con el arco tendido y a punto de lanzar la flecha. Ya desde niño lo encontramos en esa actitud suya característica (Véase Ficha “Apolo niño... mata a la serpiente Pito”). Una de las imágenes más bellas y conocidas en que aparece asimismo disparando, y además junto con su hermana Ártemis, es en el vaso de la matanza de los Nióbidas (Cratera de cáliz ática de figuras rojas. Ca. 475-25 a. C. Paris, M. Louvre G 341), del que mostramos un detalle en el paralelo (Foto “Paralelo 2 Apolo Artemis Niobidas”). Aquí se representa cómo ambos hermanos matan a flechazos a los hijos de Níobe (Apolo a los chicos y Ártemis a las chicas) por vengar a su madre, Leto, ofendida por Níobe, que presumía de tener más hijos que la diosa. Apolo, como en el relieve del casco, está desnudo y con el manto colgando –del brazo esta vez-, y lleva además corona de laurel.
Autor de la ficha:
 
Alicia Esteban Santos
Objeto Digital 368
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