Fuentes primarias:
Esta imagen se ve reflejada con bastante exactitud en un pasaje de la tragedia Ifigenia entre los Tauros de Eurípides, aunque el texto literario (de ca. 414-2 a. C.) es posterior a la pintura:
Hermoso es el hijo de Leto, a quien ésta parió en los fructíferos valles de Delos, el del pelo de oro, entendido en la cítara y en el tiro certero del arco. Llevólo ella misma [...] hasta la cumbre del Parnaso... Allí la serpiente de moteado lomo [...], el monstruo portentoso de la tierra, vigilaba el oráculo soterraño. Todavía un bebé, todavía palpitando en los brazos de tu madre querida lo mataste, oh Febo, y ascendiste al divino oráculo... (vv. 1235ss., en un canto coral. Trad. Calvo Martínez)
Descripción:
Lécito ático de figuras negras de ca 470 a.C..
En un lado del vaso está representado Apolo niño en brazos de su madre, Leto, y cerca se encuentra una mujer, Ártemis probablemente. El pequeño Apolo tiene el arco tendido, a punto ya de disparar una flecha, que dirige contra la serpiente Pito. A ésta la vemos en el otro lado del lécito. Está junto al omphalos (acerca del omphalos, véase Ficha “Apolo en Delfos; protector de Orestes”), a la entrada de una gruta, y hay dos palmeras.
La escena representada condensa los elementos más esenciales del mito de Apolo:
1º) Su nacimiento y su infancia precoz: la presencia de la madre (cuyo parto dificultoso es un tema mítico importante) y probablemente de la hermana, aunque ésta –anacrónicamente- aparece como una mujer adulta, a pesar de ser la gemela de Apolo; el elemento paisajístico de la palmera, que nos evoca el entorno del nacimiento, pues Leto se apoyó para el parto en una palmera; la capacidad para manejar el arco y la fuerza del niño divino ya desde sus primeros momentos. Todos estos datos y rasgos de Apolo se encuentran en el Himno Homérico III a Apolo, parte Delia. Así:
A Leto le sobrevino el parto y sintió el deseo de dar a luz. En torno a la palmera echó ambos brazos y apoyó las rodillas en el blando prado (v. 116ss.).
Se regocijaba Leto porque había parido un hijo poderoso y capaz de llevar el arco (vv. 125-6, y antes, vv. 12-3)
-¡Sean para mí mi cítara y el curvado arco! / ¡Y revelaré a los hombres la infalible determinación de Zeus! ( vv. 131-2)
(Trad. Bernabé)
2º) Su cualidad fundamental de arquero, de dios que provoca la muerte.
3º) La muerte de la serpiente Pito, por efecto de las flechas de Apolo, lo que es condición previa para la fundación del oráculo de Delfos por el dios. Pito es una divinidad ctónica primigenia (así, la gruta en donde habita, según nos muestra la imagen), guardiana del antiguo lugar de Delfos y su oráculo (representado por el omphalos). La victoria del joven dios olímpico sobre el monstruo significa –como en otros diversos mitos, remontándonos también a los orientales- el triunfo de las nuevas fuerzas “del Bien”, del orden, de la luz y de la vida, sobre las malignas y oscuras fuerzas primitivas Este tema es la base argumental del Himno Homérico III a Apolo, parte Pítica o Délfica.
De modo que se fusionan en nuestra imagen dos momentos diferentes del mito –lo que se da a menudo en la iconografía-, según presenta el Himno Homérico III a Apolo (el documento literario antiguo más importante sobre el dios) en cada una de sus dos diferentes partes respectivamente.
Comentario sobre la genealogía y el nacimiento de Apolo:
Apolo es hijo de Zeus y de Leto y hermano gemelo de Ártemis. Ya se menciona en la Teogonía 918-20, dando mucho relieve a su figura y a la de su hermana: “Leto parió a Apolo y a la flechadora Ártemis, prole más deseable que todos los descendientes de Urano, en contacto amoroso con Zeus portador de la égida” (Trad. Pérez Jiménez)
La primera parte -la Delia- del Himno Homérico III a Apolo se dedica al tema de su nacimiento en la isla de Delos, así como a sus primeras acciones desde recién nacido. La madre, la diosa Leto, es el personaje protagonista de esta parte delia, y se la glorifica especialmente, como en un canto a la maternidad, junto con el hijo. Ya desde el comienzo del poema (vv. 5ss.). Es importante la historia del dificultoso nacimiento del dios en la isla de Delos, las vicisitudes del parto de Leto. Víctima de los celos de Hera, por orden de ésta ninguna tierra la acogía para el alumbramiento. Las penalidades de la pobre madre, errante primero y sufriendo después intensos dolores de parto durante nueve días, se describen pormenorizadamente en el Himno Homérico III a Apolo, y también en el Himno IV a Delos de Calímaco. Se narra su largo peregrinaje, por islas y montes. Búsqueda infructuosa hasta que llega a Delos -la rocosa y estéril isla de Delos-, que acepta ser el lugar del nacimiento. Pero el de Leto es un parto difícil, porque no la asiste Ilitía, la diosa protectora de los partos, por causa de Hera (vv. 91ss.), aunque sí goza del gran privilegio de que la ayudan las diosas principales. Escena semejante –aunque sin la participación de las diosas ni de Ilitía- nos describe Calímaco (Himno IV a Delos 205ss.). Por otra parte, en la tragedia Ifigenia entre los Tauros de Eurípides (cuya trama gira en torno a un santuario de Ártemis) también se menciona el parto de Leto en Delos, y a continuación se narran las hazañas de su hijo, Apolo, siendo todavía un niño pequeño en brazos de la madre (vv. 1235ss.).
Paralelos:
Mostramos como imagen paralela (Foto “Paralelo 1: Apolo con Pito”) otro lécito ático de figuras negras de la misma época aproximadamente (2º cuarto s. V. Paris, M. Louvre): Apolo, ya adulto, tiende igualmente su arco para disparar una flecha contra Pito, híbrido de hombre y serpiente. Es Apolo quien aquí se sienta sobre el omphalos, y tiene al lado el trípode délfico (véase Ficha “Apolo en sus tres funciones, con sus atributos principales”), como anticipando ya su triunfo sobre el monstruo y su dominio absoluto sobre el santuario y el Oráculo en Delfos.
Otro lécito ático (de figuras rojas esta vez, aunque de la misma época: 2º cuarto s. V. Berlin, Staatliche Museen F 2212) presenta la misma escena de Apolo niño en brazos de su madre, Leto, con el arco tendido, se supone que para disparar a Pito, aunque no está presente.
Por otra parte, el tema del nacimiento y la infancia de Apolo lo encontramos plasmado en otras representaciones: el parto de Leto, apoyada en la palmera (píxida ática de fig. rojas. Ca. 340-30 a. C. Atenas, Museo Arqueológico Nacional 1635). O Leto con sus dos niños gemelos, uno en cada brazo. O Leto simplemente con Apolo en brazos, como la escultura etrusca que ofrecemos como imagen paralela (Foto “Paralelo 2: Apolo con Leto”): grupo de terracota del templo de Portonaccio en Veyes. Fin s. VI a. C. Roma, Museo Nazionale Etrusco di Villa Giulia.