Descripción:
Hidria ática de figuras rojas de ca 480 a.C.
Apolo en esta imagen viste un chiton (o quitón) largo y un manto (himation), y su cabeza está coronada de laurel (acerca del laurel, véase Ficha “Apolo enamorado: Apolo perseguidor”). Está tocando la cítara, lleva el carcaj con las flechas al hombro y va montado, majestuoso y sereno, sobre un trípode. El trípode es muy grande, tiene alas y vuela sobre el mar, como se aprecia por las olas, los peces y pulpos dentro y, en especial, por los delfines saltando.
La composición es simétrica y trimembre (Véanse Fichas “Apolo con su familia”, “Apolo arquero, disparando; lucha contra Heracles”, “Apolo en la Guerra de Troya… defensor de Héctor en la batalla”, “Apolo en la Guerra de Troya… Muerte de Aquiles” y “Apolo en Delfos; protector de Orestes”. y Ficha de Afrodita: “Trono Ludovisi”): en el centro, Apolo -elevado, formando el vértice del triángulo- se halla sentado sobre el trípode (evidentemente trimembre a su vez: tres patas y tres círculos -las dos asas y la copa). Y su figura, reiteradamente, va imponiéndose como centro de diversas formas tripartitas: su cabeza entre sus dos atributos principales, la cítara y el carcaj con flechas; su busto, entre las dos asas circulares del trípode; todo su cuerpo, sobre el trípode, entre las dos alas maravillosas de éste; en fin, el conjunto entero de Apolo y su trípode, entre los dos delfines que representan el mar.
Comentario:
Quizás el artista esté aquí simbolizando, por un lado, que Apolo es el Centro, al igual que Delfos es el centro, el ombligo del mundo (como simboliza el omphalos = “ombligo”. Véase Ficha “Apolo en Delfos; protector de Orestes”). Apolo como centro de una representación artística también aparece en obras literarias, como en el poema épico El escudo de Heracles, atribuido a Hesíodo, en que se describen las figuras cinceladas en un escudo, dando a Apolo la máxima relevancia: grabado en el centro del escudo, situado en el centro del coro de dioses y ocupando su pasaje el centro del poema (vv. 201-6), lo que le señala como personaje esencial, pues la acción (una lucha de Heracles) se realiza por mandato de Apolo y todo sucede en torno a su santuario y según sus designios.
Y , por otro lado, puede que estén simbolizados y enfatizados los tres elementos, espacios y niveles: el aire y el cielo, por medio de las alas; el agua y el mar, con los delfines y el dibujo del mar; la tierra –en el medio-, por el trípode, signo de Delfos, la sede del oráculo para los hombres de la tierra. La vinculación de Apolo con el cielo (como dios olímpico y por su identificación con Helios, el Sol: véase infra) está clara; y con la tierra, por su relación con los hombres principalmente a través del oráculo, como hemos dicho. Respecto al mar, tiene conexión con una parte importante del mito de Apolo referente a la fundación del Oráculo: tal como se narra en el Himno Homérico III a Apolo, parte Pítica (vv. 400ss.), Apolo escoge como sus sacerdotes a unos marineros cretenses que navegan en su barco, a los que se presenta metamorfoseado en un delfín –precisamente- saltando desde el mar sobre su nave. Después, al llegar a tierra, cerca de Delfos, “saltó del navío asemejándose a un astro en pleno día. Revoloteaban de su cuerpo múltiples centelleos y el resplandor llegaba hasta el cielo” (vv. 440ss. Trad. Bernabé). De modo que en ese pasaje del Himno se encuentran vinculados -fundidos en Apolo y en sus funciones y rasgos diversos- los tres espacios del Universo.
Es nuestra imagen, además, una representación del dios Apolo con sus tres atributos principales, tal como declara en el Himno Homérico III a Apolo (vv. 131-2) nada más nacer. Es decir, se muestra aquí a la vez como arquero, músico y profeta, sus funciones más características. Puesto que él, por un lado, es un dios armado con arco y flechas; un dios que produce la muerte, muerte súbita. Por otro lado, es un dios consagrado a la música y a las artes poéticas, por lo que se le representa a menudo con la cítara y es el director del coro de Musas (Apolo Musageta), junto a las que –por ejemplo- ameniza los festines de los dioses en el Olimpo. Y es, además, el dios del oráculo (del oráculo de Delfos, simbolizado, como en este caso, por el trípode délfico), ya que es adivino y profeta por excelencia Era Delfos uno de los lugares de culto más importantes de la Grecia antigua, a donde acudían las gentes a consultar al dios. Éste hablaba a través de las palabras de su sacerdotisa, la Pitia, en estado de posesión, puesto que Apolo es un dios que produce la posesión del espíritu o inspiración (tanto profética como poética). Y uno de los símbolos del oráculo de Delfos es el trípode délfico (otro es el omphalos. Véase Ficha “Apolo en Delfos; protector de Orestes”), sobre el cual se sentaba la Pitia, que entraba entonces en trance y vaticinaba lo que el dios le transmitía, pronunciando palabras incoherentes y de difícil interpretación.
En esta imagen el trípode, curiosamente, tiene alas, y transporta al dios sobre el mar como un carro alado (como el carro de Helios, el Sol, por ejemplo), o como un cisne (Apolo a menudo cabalga sobre un cisne). Recuerda la representación plástica a la bella descripción literaria que hace el poeta lírico elegíaco Mimnermo de Colofón (s. VII a. C.) refiriéndose a la gran copa –también alada- en que Helios, el Sol, atraviesa cada noche el Océano desde Occidente a Oriente:
“Helios, pues, consiguió su tarea para todos los días, / y jamás se le ofrece descanso ninguno, ni a él / ni a sus caballos, en cuanto la Aurora de dedos rosáceos / abandona el Océano y asciende hasta el cielo. / A él sobre el mar lo transporta su lecho encantado, / cóncavo, moldeado por las manos de Hefesto, / de oro precioso, provisto de alas, sobre las ondas del agua; / durmiendo plácido viaja desde el país de las Hespérides / a la región de los Etíopes, donde su raudo carro y corceles / le aguardan, en tanto aparece la Aurora nacida en el alba. / Y entonces se sube a su carro el hijo de Hiperión”
(Mimnermo, frgm. 10 D. Trad. García Gual).
Por lo tanto, podríamos pensar aquí en un rasgo –en época temprana- de la identificación de Apolo con Helios. También Apolo, al igual que Helios, hace un viaje ciclico: al país de los Hiperbóreos (= “de más allá del viento del Norte”), en donde pasaba los tres meses del invierno, trasladándose allí cada año desde Delfos montado en un carro de cisnes (mientras Dioniso ocupaba su lugar en el santuario de Delfos).
--FUNCIONES Y ESFERAS DE PODER:
Porque Apolo es un dios con funciones muy diversas, y casi aparentemente contradictorias:
1. Dios músico:
Dios consagrado a la música y a las artes poéticas, por lo que se le representa a menudo con la cítara y es el director del coro de Musas (Apolo Musageta).
En esta actividad le vemos en numerosos pasajes, en especial en la poesía épica, en escenas de reunión –y festín- de los dioses en el Olimpo, que él y las Musas amenizan. Así, ya en la Ilíada, al final del canto 1, entre otros pasajes.
En el Himno Homérico IV a Hermes -en el que Apolo tiene también gran protagonismo-, se explica el origen de este atributo de Apolo: la cítara es un regalo de su joven hermano Hermes (vv. 475ss.), que la había inventado (vv. 25ss.) y se la da a cambio de sus vacas.
2. Dios flechador
En segundo lugar, Apolo está armado con arco y flechas; es decir, es un dios que produce la muerte, muerte súbita. De ahí sus epítetos tan frecuentes: "certero flechador", "el del arco de plata", etc. Con tales armas siembra la peste en el ejército griego al principio de la Ilíada, para vengar el ultraje que Agamenón ha inferido a su sacerdote Crises al no querer devolverle a su hija cautiva, a pesar del espléndido rescate que le ofrece. En el Himno Homérico III a Apolo aparece en diversos pasajes bajo ese aspecto, sobre todo en un episodio fundamental relacionado con la fundación de su oráculo, para lo que el dios tiene que matar a la dragona Pito, que habitaba el lugar elegido por él para construir su templo.
3. Dios sanador y purificador
Aunque, en contraste con esta característica de dios que mata (con sus flechas, sembrando la peste), también es sanador, porque está relacionado con la medicina al igual que su hijo Asclepio. Parece ser que Apolo hereda esta función de un dios más antiguo, Peón (o Peán, que será por ello otro sobrenombre de Apolo, y peán el nombre del canto ritual del dios), vinculado también a la música, pues se empleaban primitivamente cantos mágicos y salmodias con fines terapéuticos. Y no sólo cura el cuerpo, sino también el alma, pues otra función suya importante es la de purificador, liberando de las impurezas (de la contaminación) que se producen tras haber cometido faltas como –especialmente- las de sangre, un asesinato. El de Orestes es el ejemplo más señalado.
4. Dios profeta, del Oráculo
Es el dios del oráculo de Delfos, puesto que Apolo es el dios adivino y profeta por excelencia. La fundación del oráculo –búsqueda del lugar apropiado, edificación del templo, instauración del sacerdocio- se narra en el Himno Homérico III a Apolo, dedicándosele toda la segunda parte (la Pítica o Délfica: vv. 215-546).
5. Dios luminoso, solar
Otro aspecto de Apolo es el de dios solar, dios de la luz, identificándosele posteriormente con Helio. Su nombre Febo, empleado por Homero y Hesíodo, ya lo indica (Phoîbos = “resplandeciente”).
Paralelos:
En algunas otras imágenes se acumulan también diversos atributos de Apolo. Como, por ejemplo, en el paralelo que mostramos (frag. de cratera apulia de fig. rojas. Ca. 400-385 a. C. Amsterdam, Allan Pierson Museum), en que aparece Apolo a la der. (nombre inscrito) con la cítara, coronado de laurel, y a la izq. “desdoblado” en su estatua, dentro de su templo, con el arco en una mano y un plato para la libación (phiale) en la otra. En ambos casos tiene largos cabellos y está desnudo, como es característico de Apolo (la desnudez es un rasgo habitual en el Apolo arquero). El llevar la phiale también es muy frecuente en las representaciones de Apolo.