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Objeto Digital 362
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Identificador:
 362
Nombre:
Afrodita/Venus
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Afrodita/Venus
Nombre:
 
Afrodita/Venus
Tema:
 
Afrodita inspiradora del amor: uniendo a Paris y Helena
Atributos iconográficos:
 
Presencia de Eros y contexto amoroso; adornos y bello vestido transparente; un pájaro
Autor:
 
Pintor de Heimarmene
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
Ca. 430-20 a. C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica de figuras rojas. Anforisco
Localización (Institución, Colección):
 
Berlín, Staatliche Museen Antikensammlung
Descripción:
 
Anforisco ático de figuras rojas, del Pintor de Heimarmene. Ca. 430-20 a. C.
En la parte más central de la escena (aunque hay alguna asimetría, combinada con simetría, como hemos observado en otras ocasiones) vemos a Helena sentada en las rodillas de Afrodita (con sus nombres inscritos), que le infunde el amor hacia Paris. Detrás de Afrodita, su hija Peitho (Persuasión) le ayuda a convencer a Helena para que escape con el príncipe troyano. Lleva una caja, probablemente con joyas, regalos para ablandar el ánimo de Helena, la mujer –casada- pretendida. Al lado, a la derecha, también casi en el centro, Eros (o Himeros, según la inscripción), habla con Paris y le infunde a su vez el amor hacia Helena y le induce a la acción.
A ambos lados de los cuatro personajes principales (los dos enamorados y los dos dioses del amor) hay diversos personajes femeninos, que los encuadran. Es Afrodita en verdad quien ocupa el centro exacto, teniendo dos personajes a cada lado: dos masculinos a la derecha y dos femeninos a la izquierda. En simetría axial –pero no exacta- la inclinación de Eros sobre Paris se corresponde con la de Helena, sentada sobre Afrodita, y la lanza que lleva Paris en su mano, con la caja de Peitho en la suya. Los dos grupos de dos mujeres en ambos extremos constituyen el marco externo, habiendo en cada uno una personificación: Nemesis, a la izquierda, y Heimarmene (“Destino”) a la derecha, identificadas mediante inscripción, como la mayor parte de los personajes. La última mujer a la derecha tiene un pájaro en la mano, y la del extremo de la izquierda señala con su mano al centro de la acción (Foto "Detalle Némesis").
Afrodita lleva un vestido trasparente y manto adornado con estrellitas (como en otras imágenes) y sandalias de tiras de cuero. Se adorna con corona, collar, fíbulas, cinturón, aunque aquí son más sencillos sus ornamentos. Helena, con velo transparente sobre la cabeza, recuerda por su tocado a la propia Afrodita en algunas imágenes. Su gesto, con la cabeza inclinada y la mano en la barbilla y la boca, evidencia preocupación e indecisión. Afrodita la mira.
Eros (Himeros) tiene figura y tamaño de adolescente. Paris está totalmente desnudo, coronado de laurel, y le cuelga el manto del brazo izquierdo. Mira a Eros, y éste, a él.
Ya en los textos literarios más antiguos, en la Ilíada (canto 3) nos aparece la misma acción de Afrodita, “embaucando” a Helena, atrayéndola con persuasión engañosa hacia Paris:
Afrodita le arrebató (a Paris)... y llevóle al perfumado tálamo. Luego fue a llamar a Helena [...] y tomando la figura de una anciana [...] que era muy querida a ésta, dijo: “Ven. Te llama Alejandro (Paris) para que vuelvas a tu casa. Hállase, esplendente por su belleza y sus vestidos, en el torneado lecho de la cámara nupcial [...]” Helena sintió que en el pecho le palpitaba el corazón; pero al ver el hermosísimo cuello, los lindos pechos y los refulgentes ojos de la diosa, se asombró y dijo: “¡Cruel! ¿Por qué quieres engañarme? [...] No iré allá, ¡vergonzoso fuera!, a compartir su lecho [...]” La diosa Afrodita le respondió colérica: “¡No me irrites, desgraciada! No sea que, enojándome, ... te aborrezca de modo tan extraordinario como hasta aquí te amé [...]” Helena tuvo miedo; y... salió en silencio tras de la diosa [...], a la cámara nupcial de elevado techo. La risueña Afrodita colocó una silla delante de Paris; sentóse Helena [...] y le increpó [...] Contestó Paris: “[...] Mas, ea, acostémonos y volvamos a ser amigos. Jamás la pasión se apoderó de mi espíritu como ahora; ni cuando, después de robarte, partimos [... ]. Con tal ansia te amo en este momento...” Dijo, y se encaminó al tálamo; la esposa le siguió, y ambos se acostaron en el torneado lecho. (380ss. . Trad. Segalá)

Del dominio infalible que ejerce Afrodita sobre todos los seres hay ejemplos muy relevantes en los mitos. Entre otros muchos casos, destacan especialmente los efectos de su poder sobre Paris y Helena, lo que está en estrecha relación con el Juicio de Paris (véase ficha "El juicio de Paris") y ocasionó finalmente la guerra de Troya. A consecuencia del famoso Juicio Paris sedujo o raptó a Helena, esposa del rey de Esparta Menelao, que promovió la expedición de los griegos contra Troya para recuperar a su esposa y vengarse.

Paralelos:
Las representaciones de la seducción y “rapto” de Helena por Paris son abundantes, y siguen varios esquemas algo diferentes. Pero en general la situación amorosa es subrayada –como aquí- por la presencia e incluso participación activa de Afrodita y Eros (uno, otro o ambos). Por ejemplo, en la imagen en que vemos a Helena y Paris mirandose apasionadamente, mientras Afrodita vuela sobre ellos montada en un carro guiado por dos Erotes (lécito ático de fig. rojas. 420-400 a. C. Malibú –California-, J. Paul Getty Museum 91.AE.10). O una de las más características representaciones del “rapto”: Helena es llevada de la mano por Paris, estando entre ellos Eros, y, tras Helena, Afrodita, que le sujeta el velo, y Peitho, que sigue a Afrodita. También como en nuestro anforisco hay otros personajes en los extremos (escifo ático de fig. rojas del pintor Macrón. Ca. 485 a. C. Boston, Museum of Fine Arts 13.186.).
Pero no sólo interviene Afrodita –respaldada casi siempre por Eros- en la unión de Helena con Paris, lo que origina su huida hacia Troya, antes de la Guerra (es ésa precisamente su causa), sino que también, a la inversa, interviene en la unión de Helena con su anterior esposo, Menelao, motivando, tras la Guerra de Troya, su regreso a Grecia, a Esparta. Son muy numerosas las representaciones sobre este tema, que siguen casi siempre un esquema semejante: Menelao –en figura de guerrero- persigue a Helena y la amenaza con una espada. En muchas, la belleza de Helena y su amor reavivado hacen que se le caiga la espada de la mano. Ese amor que siente Menelao es a menudo simbolizado, personificado, con la presencia de Afrodita y Eros, como en la imagen que ofrecemos como paralelo (Foto "Paralelo Afrodita con Helena y Menelao"): en disposición análoga a la del anforisco, Afrodita –con corona o diadema y cetro- está junto a Helena, que huye de Menelao, hacia el cual se dirige un pequeño Eros. A él se le cae la espada, aunque no se aprecia bien en la foto (Cratera en campana ática de fig. rojas. Ca. 450-440 a. C. Paris, M. Louvre G 424).
Observaciones:
 
El Anforisco es un ánfora de dimensiones reducidas, con base puntiaguda. A menudo se usa para contener perfumes.
El Pintor de Heimarmene es llamado así porque en este vaso aparece la personificación del Destino (heimarmene): una de las figuras femeninas, detrás de Paris, en el extremo derecho.
Autor de la ficha:
 
Alicia Esteban Santos
Objeto Digital 362
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