Descripción:
El denominado Vaso François es una magnífica cratera de volutas hallada en 1844 en el transcurso de la excavación de dos túmulos etruscos en Fonte Rotella, localidad cercana a Chiusi. El estado, muy fragmentado, de este valioso ejemplar requirió una esmerada restauración, encargada a Vincenzo Monni; de hecho, Alejandro François, arqueólogo encargado de los trabajos a quien debe su denominación habitual, halló todavía algunos fragmentos al año siguiente, en 1845. A pesar de la ausencia de cerca de un tercio de la obra, se conservan las firmas de sus autores, tanto el alfarero (Ergótimos) como el pintor encargado de la decoración (Klitias); si la ejecución del ceramista es de gran calidad, aún más interesante resulta el amplísimo repertorio iconográfico desplegado en diferentes registros, que incluye episodios relacionados con la guerra de Troya y otros mitos como la Centauromaquia o las bodas de Tetis y Peleo (Figura A).
La profusión decorativa, a manera de 'horror vacui', que caracteriza esta pieza puede apreciarse particularmente en la cuidada ornamentación de las asas que, con pequeñas diferencias, se repite en ambos lados. La parte interior de la voluta está decorada con una Gorgona representada según el arquetipo iconográfico de la denominada “carrera de rodillas” (Figura B); la parte exterior, se divide verticalmente en dos registros. El inferior muestra a Áyax cargando el cadáver de Aquiles; el héroe es representado también en carrera y, en ambos casos, los dos protagonistas de la escena están identificados con sendos 'tituli'. La única diferencia apreciable es la lanza que, tan sólo en uno de los lados, porta Áyax en su mano derecha.
En el registro superior de las asas se ha representado una divinidad femenina a modo de Potnia Theron, Señora de los Animales (Figuras C y D). Iconográficamente, la diosa se muestra como una imponente figura, de tamaño muy superior a los animales que sujeta, ataviada con un peplo reticulado sujeto con cinturón y rematado con una cenefa en su parte inferior; lleva una finísima cinta sujetando su larga cabellera y está dotada de las denominadas alas pérsicas, curvadas en sus extremos, muy similares a las de la Gorgona ya descrita y que denotan una notable influencia orientalizante. En una de las asas, el reticulado que decora el peplo ha sido eliminado sobre el pecho de la diosa, que sostiene dos leones, probablemente, una hembra con su mano izquierda y un macho de larga melena con la diestra. En el lado opuesto, la diosa sostiene un felino y un cérvido.
La influencia orientalizante apreciable en la ejecución de las alas de este arquetipo iconográfico remite a la relación de Ártemis con similares deidades asiáticas, con las que compartía la relación con la luna, la carencia de un paredro y, precisamente, su carácter de Señora de los Animales (GONZÁLEZ, P. 1997: 2). La presencia de esta divinidad femenina alada en contextos funerarios fue habitual, por lo que cabe relacionarla con la escena inmediatamente inferior, en la que se representa un episodio de la muerte de Aquiles. La identificación de esta Señora de los Animales con Ártemis puede rastrearse desde antiguo; en palabras de la Dra. González Serrano, “Ártemis se encuentra ya documentada en el mundo creto-micénico, desde los puntos de vista filológico e iconográfico, haciendo su aparición, en este sector del ámbito griego, como una diosa cazadora […] o como Potnia Theron acompañada de serpientes, ánades o aves acuáticas, peces, ciervos, molosos, leones, etc.” (GONZÁLEZ, P. 1997: 3).
En el mundo clásico, Ártemis conservaría el carácter de diosa cazadora y, aunque esta iconografía no tendría tanto desarrollo, también se mantendría como diosa protectora y dominadora de los animales; el término Potnia Theron (πότνια θηρῶν) se mantuvo como un epíteto habitual de la diosa, tal y como ya puede apreciarse en la descripción que Homero hiciera de ella:
“Lo recriminaba con dureza su hermana, soberana de las fieras,
la agreste Ártemis...” (Homero, Ilíada, XXI, 470-471)