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Objeto Digital 352
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Identificador:
 352
Nombre:
Atenea/Minerva
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Atenea/Minerva
Nombre:
 
Atenea/Minerva
Tema:
 
Detalle del frontón occidental del Partenón: disputa de Atenea y Posidón
Atributos iconográficos:
 
Atenea armada con casco, lanza, escudo y coraza con gorgoneion
Posidón con tridente
Autor:
 
Fidias y sus discípulos
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
425-420 a.C.
Soporte y técnica:
 
Mármol pentélico
Localización (Institución, Colección):
 
Museo Británico
Fuentes primarias:
 
Apolodoro, Biblioteca Mitológica, III, 1,14. Virgilio, Geórgicas, I, 12 y 13. Herodoto. VIII. 55; Pausanias, I. 24. § 3.; Higino, Fabulae, 164; Servio, I. 12
Descripción:
 
Entre los aspectos y advocaciones más significativos de Atenea, sobresale su condición de divinidad guardiana o protectora de las ciudades. En la lucha por obtener la supremacía sobre la ciudad de Atenas, la diosa disputó con Posidón en el recinto del Erecteion. Para resolver dicho litigio, ambos dioses ofrecieron a los ciudadanos el mejor regalo susceptible de acrecentar sus méritos: la diosa hizo crecer un olivo y el dios hizo brotar un pozo de agua salada:
“El autóctono Cécrope, que tenía cuerpo híbrido de hombre y serpiente, fue el primer rey del Ática, y a esta tierra denominada antes Acte la llamó con su nombre, Cecropia. Se dice que en su época los dioses decidieron tomar posesión de las ciudades en las que cada uno había de recibir honores. Posidón llegó primero al Ática y golpeando con su tridente en medio de la Acrópolis hizo brotar un mar al que llamo Erecteo. Después llegó Atenea, y habiendo puesto a Cécrope como testigo de su posesión, plantó un olivo, que ahora se muestra en el Pandrosío. Al surgir entre ambos dioses la disputa por el domino del país, Zeus los separó y designó jueces, no a Cécrope y Cránao, como dijeron algunos, ni tampoco a Erisictón, sino a los doce dioses. Por su veredicto el país fue otorgado a Atenea, pues según el testimonio de Cécrope ella había sido la primera en plantar el olivo. Entonces Atenea denominó a la ciudad Atenas, según su nombre; pero Poseidón indignado, inundó la llanura Trisia y sumergió el Ática bajo el mar.” (Apolodoro, Biblioteca, III, 14.1. Trad. Manuela García Pérez).
Según otras versiones, el don ofrecido por Posidón fue un caballo (Virgilio, Geórgicas, 1, 12 y 13): " Y tú Neptuno, en cuyo honor la tierra herida por tu gran tridente, brotó al punto tu relinchante caballo" (trad. Tomás de la Ascensión Recio)
Este asunto fue del gusto de los artistas desde los años centrales del S. VI a.C., cuando Exequias lo hizo célebre en una de sus más conocidas ánforas (Cabinet des Medailles, Paris, France. Imagen disponible en http://www.theoi.com/Gallery/K2.11.html ). En estas primeras representaciones, los dioses aparecen estantes y afrontados, caracterizados por sus atributos correspondientes, en una actitud que más bien parece de conversación que de "disputa". La popularidad del tema alcanzó su momento culminante cuando medidado el S. V a.C. se eligiera como uno de los episodios elegidos por Fidias y sus discípulos para ornar el frontón occidental del Partenón, como propaganda política de la supremacía de la ciudad de Atenas. (fig.1)
De la composición de este frontón sólo quedan fragmentos, mutilados en la actualidad, de los que destaca el magnífico torso de Posidón (Museo Británico) (fig. 2); sin embargo, la disposición de sus esculturas se puede reconstruir hoy, de forma bastante aproximada, gracias a unos dibujos realizados por el viajero francés Jacques Carrey, en 1674 (fig.3).

Los protagonistas de la contienda, Atenea y Posidón, ocupaban el centro del frontis y a ambos lados de los dioses en querella se hallaban los corceles de sus carros (tocando con su cabeza la sima del frontón -por su forzada corbeta-) gobernados, respectivamente, por Nike y por Anfítrite. A continuación se encontraban Hermes e Iris (“los ojos y los oídos de Zeus”) y los héroes locales Cécrope y Erecteo, que asistieron al encuentro en calidad de árbitros. Dos figuras tendidas, una masculina y otra femenina, tradicionalmente identificadas con divinidades fluviales, ocupaban los ángulos extremos del conjunto.

La reconstrucción (fig. 1)muestra lo que debió ser un hermoso contraste y equilibrio de fuerzas, en una composición sabiamente meditada. Las gigantescas figuras de este frontón se mueven con inusitada violencia. Los dos grandes rivales están fuera de sí espiritualmente y fuera de su centro de gravedad materialmente. Las demás figuras, incluso los caballos, parecen conmovidas por la formidable lucha que se desarrolla en el centro y que rompe este frontón en dos mitades hostiles (Antonio Blanco Freijero, Arte griego).

El patrón iconográfico dado por Fidias y sus discípulos hizo fortuna y el dinamismo de la composición (en oposición a la quietud del frontón oriental del monumento, con el Nacimiento de Atenea) pasaría a ser, desde entonces, la nota dominante en las representaciones conocidas del tema que nos ocupa. La cerámica pintada del período clásico vuelve a poner de de manifiesto la vivacidad de los contendientes y su esfuerzo por la tutela del todo el Ática y de la ciudad de Atenas.

Sin embargo, en los primeros años del s. IV a.C., el tema experimenta un cambio según el cual, los contendientes vuelven a la calma, apareciendo uno junto al otro, con sus respectivos atributos y en actitud pausada y casi podríamos decir que pacífica o "dialogante". Así se expresa, por ejemplo en una cratera falisca de figuras rojas, pintada hacia 360 a.C. (Museo del Louvre) (fig.4) o en el precioso camafeo de Ónice del S. I a.C. (Museo Arqueológico Nacional de Nápoles) (fig. 5).

Lo que es apenas invariable en todos los ejemplos citados, es la iconografía de la diosa Atenea, siempre vestida con túnica talar y ataviada con las armas que la caracterizan como guerrera y defensora de la ciudad. El yelmo, el escudo, la lanza y la coraza con el gorgoneion en su pecho son elementos repetitivos en la imagen de la diosa de Atenas.
Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 352
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