Descripción:
Este bajorrelieve de mármol es el panel central de un tríptico que probablemente formaba un altar. Ca. 470-60 a. C. Muestra el estilo de transición entre el arte arcaico y el clásico: los cuerpos y la expresión de los rostros han perdido rigidez y las formas van adquiriendo flexibilidad.
Representación de la diosa Afrodita en su nacimiento, emergiendo del mar, tal como narra Hesíodo en la Teogonía vv. 188-206, o aún más cercana a la escena descrita en el Himno homérico VI, a Afrodita, vv. 5-12, en que las Horas la acogen, la atavían y adornan:
…La hermosa Afrodita, bajo cuya tutela se halla… Chipre, la marina, a donde el ímpetu del soplador Zéfiro la llevó, a través del oleaje del mar, entre blanda espuma. Las Horas la acogieron de buen grado. La ataviaron con divinos vestidos y sobre su cabeza inmortal pusieron una corona bien forjada, de oro… (Trad. Bernabé)
O también podría tratarse del motivo del baño de la diosa, que estaría en relación entonces con la escena del otro Himno homérico a Afrodita, el más extenso e importante, el Himno V, vv. 58-66. Aquí la diosa se baña y, a continuación, se perfuma, se viste y enjoya, para posteriormente acudir al encuentro de su amado Anquises y seducirle. Y son las Gracias en esta ocasión las que la asisten:
Encaminándose a Chipre penetró en su fragante templo […] Allí las Gracias la bañaron y ungieron con el divino aceite […], que se había perfumado para ella. Preciosamente ataviada con toda su hermosa vestimenta sobre su cuerpo, y adornada de oro, la risueña Afrodita se encaminó presurosa a Troya. (Trad. Bernabé)
La diosa -bello rostro, expresión sensual, cabello ondulado, suelto, pero enmarcado por una cinta (una “tenia”)- elevando los brazos se apoya en sus servidoras para salir del agua. Este gesto realza su hermosa figura, sus senos abultados que se marcan completamente –como toda su anatomía- bajo la finísima túnica (chiton) transparente, pegada al cuerpo, que muestra la técnica de los “paños mojados”. Toda ella respira sensualidad y erotismo.
Las servidoras visten también con túnicas transparentes que señalan sus formas. Ambas tienden una tela a Afrodita –que la cubre de cintura para abajo- al tiempo que la ayudan a alzarse. Faltan sus cabezas, porque el relieve está roto en la parte superior.
La imagen muestra una gran simetría –axial- aunque contrarrestada también por leves divergencias, en especial por el rostro de perfil de la diosa, en oposición a su torso frontal. La composición es trimembre (tipo ABA; es decir, los extremos iguales y el centro discordante y destacado), que es la más usual tanto en obras artísticas como literarias, siendo precisamente ésta (también del tipo ABA) la que presenta de manera muy marcada el Himno homérico V, a Afrodita, en consonancia con el hecho de que la escena de nuestro relieve podría representar el baño de Afrodita asistida por las Gracias descrito en el poema.
También el todo -el trono Ludovisi en su conjunto- tiene la misma composición: axial, trimembre tipo ABA. En los laterales están representadas sendas mujeres en postura casi idéntica (en sentido inverso): de perfil, sentadas sobre un almohadón que se apoya en una roca de igual inclinación, brazos extendidos desde el codo, cabeza medio inclinada. Pero a la vez con fuerte contraposición en la forma y en el significado: la una completamente desnuda (de los primeros desnudos femeninos en la escultura griega), y la otra, vestida y toda ella cubierta por un velo, incluso la cabeza y los brazos; la una toca la flauta y la otra quema incienso, por lo que se han interpretado como una hetera, una prostituta, y una sacerdotisa o una novia, respectivamente; es decir, como símbolos del amor profano y del amor sagrado.
Observaciones:
Esta obra fue encontrada en 1887 en la Villa Ludovisi, en Roma, en el lugar de los antiguos jardines de Salustio. Se piensa que probablemente procedía de un templo de Afrodita en Locri (en la Magna Grecia, Sur de Italia) y que llegó a Roma cuando Locri fue saqueada, en 205- 200 a. C.
Ha sido puesta en duda por algunos investigadores, debatida su autenticidad, por considerarla una falsificación moderna. Pero ha sido, por otra parte, defendido por otros, que parecen haber demostrado su antigüedad. Es debido a la originalidad de su forma y a aspectos –como la anatomía de algunos personajes- que no se encuentran en otras obras. También es controvertido (entre otras cuestiones) el significado de las imágenes. Por ejemplo, hay quien ha pensado que no se trate de Afrodita, sino de otra diosa, como Perséfone, emergiendo del mundo subterráneo (anodos).
Otra obra similar es el llamado “Trono de Boston” (relieve de mármol. Boston, Museum of Fine Arts), que según algunos podría haber sido parte del mismo altar (en pág. 2, abajo a la derecha, mostramos la supuesta reconstrucción del altar, con el “Trono Ludovisi” a la izq. y el “Trono de Boston” a la der.); pero otros creen que éste es posterior, incluso de época romana, aunque la fecha más probable parece ser fines del s. V a. C.