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Objeto Digital 339
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Identificador:
 339
Nombre:
Hermes/Mercurio
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Hermes/Mercurio
Nombre:
 
Hermes/Mercurio
Tema:
 
Hermes psicopompo
Atributos iconográficos:
 
Pilos, caduceo, clámide
Autor:
 
Pintor de Phiale
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
475 – 425 a.C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada. Lecito de figuras rojas de fondo blanco
Localización (Institución, Colección):
 
Munich, Museo de Antigüedades
Descripción:
 
El epíteto psicopompo hace alusión a la capacidad de Hermes para acompañar el alma del difunto en su tránsito hacia el mundo subterráneo. En su relación con las almas de los difuntos, Hermes ejerce como guía del tránsito y, en la mayoría de los casos, su actitud implica también el amparo del alma del finado, a quien suele tender la mano ofreciéndole la ayuda en tan difícil trance. Son múltiples las representaciones, generalmente en lecitoi funerarios, donde Hermes ayuda al alma del difunto a embarcar con Caronte. En estas escenas, el dios se sitúa entre el barquero y el difunto e invita a éste último a emprender la travesía (Figura B).
En este lecito del Pintor de Phiale esa relación afable, casi amistosa, se acentúa, ya que la escena representa a un Hermes pacientemente sentado mientras espera que la difunta termine de arreglarse para emprender el camino; su actitud, sentado sobre una roca y con la mano derecha extendida, sugiere además una hipotética conversación entre ambos. La escena adquiere un aire de cotidianidad que le resta importancia al tránsito mortuorio. Iconográficamente, Hermes es identificable por el pequeño caduceo que porta con su mano izquierda, pero no calza las sandalias aladas y el tocado, un pilos, tampoco se adorna con estos elementos vinculados al Más Allá. Aunque lo habitual en las escenas funerarias en las que participa Hermes es el pilos, rara vez aparece adornado con las alas y es el tocado en sí mismo el que define la vinculación del dios con el inframundo. Por último, este Hermes barbado viste una clámide sujeta sobre su hombro derecho, dejando al descubierto una anatomía que el pintor define con apenas unos trazos.
En lo que se refiere a la figura de la difunta, destaca la naturalidad de la escena. La joven, ataviada con una túnica blanca sobre la que destaca un himation de intenso rojo y cuidados pliegues, se coloca sobre la cabeza una pequeña diadema antes de emprender el camino. Esta escena recuerda las estelas funerarias áticas que comenzaron a realizarse en el siglo V a.C. y continuaron elaborándose en el siglo IV a.C. Los temas de estas estelas fueron muy variados: guerreros en lucha, niños con sus animales de compañía y, en relación con este lecito de Munich, escenas cotidianas de jóvenes que se preparan para su último viaje, acicalándose u ordenando sus ajuares. Este es el caso de la denominada Estela de Hégeso, nombre de la difunta que revisa su joyero junto a una esclava (Figura C). La melancolía que inspiran estas estelas de tema cotidiano, sugiriendo una nostálgica y resignada despedida de la vida, es la misma que se respira en el lecito de Munich.
Desde el punto de vista técnico, cabe destacar la maestría del Pintor de Phiale que, apenas con unos trazos monocromos, perfila el cuerpo del dios en el que sólo se destaca el rojo intenso del pilos que armoniza con el himation de la difunta, de cuidada elaboración; a espaldas de la joven, se esbozan los estantes en los que guarda sus ropas y adornos. Desde el punto de vista iconológico, la escena presenta una interpretación de la figura de Hermes psicopompo que subraya la cercanía del dios, obviando la presencia de Caronte y evocando el largo camino desde el hogar del finado hasta el Aqueronte, donde Hermes abandona al difunto después de haberle acompañado a lo largo del tránsito.
Observaciones:
 
Archivo Beazley nº 214319. Munich, Antikensammlungen: inv. nº 2797.
Autor de la ficha:
 
Mª Amparo Arroyo de la Fuente
Objeto Digital 339
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