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Objeto Digital 326
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Identificador:
 326
Nombre:
Hermes/Mercurio
Dioses
Dioses Olimpicos:
 
Hermes/Mercurio
Nombre:
 
Hermes/Mercurio
Tema:
 
Hermes crioforo
Atributos iconográficos:
 
Pétasos, sandalias aladas, clámide, caduceo
Autor:
 
Pintor del Louvre F 161
Escuela:
 
Ática
Período/Cronología:
 
550 – 500 a.C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada. Olpe de figuras negras
Localización (Institución, Colección):
 
París, Museo del Louvre
Fuentes primarias:
 
Himno Homérico a Hermes, 9-10 y ss., 569-573.
Descripción:
 
El tipo iconográfico de Hermes Crióforo suele interpretarse como una manifestación iconográfica de las atribuciones del dios como protector del entorno rústico, no obstante, puede también hacer referencia al robo de los ganados de Admeto; de ser así, el aspecto adulto del dios, así como el carnero que porta sobre los hombros, difiere de lo descrito en el Himno Homérico:“Nacido al alba, al mediodía tocaba la lira y por la tarde robaba las vacas del flechador Apolo” (Himno Homérico a Hermes, 15 y ss.).
Las representaciones escultóricas de este tipo iconográfico (Figuras B, C y D), por su estatismo, sugieren una alusión a los aspectos rústicos del dios, acordes con la descripción final que el Himno Homérico proporciona de esta divinidad: “Ten estas cosas, hijo de Maya, y cuida de las agrestes vacas de tornadizas patas, y de los caballos y de los mulos pacientes en el trabajo[...] y el glorioso Hermes reine sobre los leones de torva mirada, y los jabalíes de los blancos dientes, y los perros, y las ovejas que cría la anchurosa tierra...” (Himno Homérico a Hermes, 565-570). En el caso de la tipología de Hermes Crióforo, el dios suele sujetar al animal sobre los hombros (Figura B), tal y como es habitual en los prototipos pictóricos documentados en la cerámica, no obstante, en otras representaciones, el dios sostiene al carnero con uno de sus brazos (Figura D); en cualquier caso, la actitud de la divinidad sugiere bien el traslado o bien el cuidado de los animales, en relación con su atribución de protector de los mismos. El carnero que descansa sobre los hombros del dios, puede ser sustituido por una ternera; así, se ha supuesto que el denominado Moscóforo del Museo de la Acrópolis (Figura C) puede representar a Hermes, a pesar de que la inscripción, que hace referencia a un oferente llamado Rhombos, haya sugerido también que se trate de un retrato del donante.
A diferencia de las citadas representaciones escultóricas, este olpe del Museo del Louvre destaca por el dinamismo de la figura, en plena carrera mientras vuelve la cabeza a su espalda; esta disposición sugiere una huída que, si bien tampoco responde al episodio narrado en el Himno, donde Hermes dirige al ganado robado andando de espaldas para ocultar su culpa, parece más acorde con la representación del Hermes “... ladrón, cuatrero de bueyes...” (Himno Homérico a Hermes, 10) y evoca las palabras con las que Apolo acusa a su hermano: “...también afligirás a muchos pastores campestres, en los vericuetos del monte, cuando, ávido de carne, salgas al encuentro de las vacadas y de las lanudas ovejas...” (Himno Homérico a Hermes, 282 y ss.).
El dios porta un largo caduceo, a modo de cayado, en su mano derecha. El origen de este elemento iconográfico es el bastón con el que Apolo apacentaba los ganados robados y, según el Himno Homérico, Hermes lo obtuvo después de consumada y descubierta su fechoría. Si consideramos que esta escena, así como las representaciones en las que el dios porta una ternera, simbolizan el mito del nacimiento de Hermes y sus correrías infantiles, cabe destacar que la antigüedad de los denominados Himnos Homéricos (circa s. VII a.C.) atestigua que la leyenda del nacimiento del dios estaba ya plenamente asentada en la primera mitad del siglo VI a.C., en la que se realiza esta pieza. No obstante, la puridad en las representaciones es difícil dado que, probablemente, existieron otras tradiciones y, sobre todo, los parámetros artísticos, así como la fijación de los prototipos iconográficos, forzaron la representación de un dios adulto, barbado, caracterizado por sus atributos, que es la figura que protagoniza cada uno de los episodios míticos conocidos. Hermes porta el prototipo arcaico del caduceo, una larga vara terminada en dos círculos tangentes, el exterior abierto. Su atuendo es ya el clásico del dios: el pétasos, las botas aladas dotadas de unas alas curvas de influencia orientalizante, y la clámide.
El interés de este olpe de figuras negras radica en la fijación pictórica de un tipo de mayor desarrollo escultórico que ilustra el significado de esta tipología, en la que la huída evoca el robo. En cualquier caso, si bien es dudoso que simbolice el episodio concreto del robo de los ganados de Admeto y, por tanto, que personifique al dios como patrón y protector de los ladrones, es indudable que alude a su vinculación con el entorno rústico.
En un desarrollo posterior, este prototipo iconográfico propició una reinterpretación cristiana que lo dotó de un significado soteriológico fundamentado en la imagen del Buen Pastor descrito en los Evangelios:
“Propúsoles esta parábola diciendo: "¿Quién habrá entre vosotros que, teniendo cien ovejas y habiendo perdido una de ellas, no deje las noventa y nueve en el desierto y vaya en busca de la perdida hasta que la halle?. Y una vez hallada, la pone alegre sobre sus hombros, y vuelto a casa convoca a los amigos y vecinos, diciéndoles: ‘Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja perdida’. Yo os digo que en el cielo será mayor la alegría por un pecador que haga penitencia que por noventa y nueve justos que no necesitan de penitencia”
San Lucas, 15, 3-7
Observaciones:
 
Archivo Beazley nº 41410. Museo del Louvre: inv. nº Cp12661.
Autor de la ficha:
 
Mª Amparo Arroyo de la Fuente
Objeto Digital 326
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