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Objeto Digital 1228
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Identificador:
 1228
Nombre:
Despedida de Héctor y Andrómaca, Julien de Parma (s.XVIII). Madrid, Museo del Prado.
Héroes y Heroínas
Héroes:
 
Héctor
Nombre:
 
Despedida de Héctor y Andrómaca, Julien de Parma (s.XVIII). Madrid, Museo del Prado.
Tema:
 
Despedida de Héctor y Andrómaca.
Atributos iconográficos:
 
Coraza, casco, escudo, lanza, grebas.
Barba oscura, pelo largo y rizado.
Autor:
 
Julien de Parma, Cavigliano (1736, Suiza – 1799, París).
Escuela:
 
Pintor de estilo neoclásico.
Período/Cronología:
 
Último cuarto del siglo XVIII.
Soporte y técnica:
 
Óleo sobre lienzo.
Dimensiones:
 
Altura 250 cm; Anchura 122 cm.
Localización (Institución, Colección):
 
Madrid, Museo del Prado (No expuesto).
Fuentes primarias:
 
Homero, Ilíada VI, 392-493; XXII, 38-76.
Descripción:
 
La despedida de Héctor, héroe troyano, hijo de Príamo y Hécuba, y de su esposa Andrómaca, hija de Eetión, rey de Tebas, tiene lugar en el canto sexto de la Ilíada (vv.392-502). La escena se desarrolla en presencia de su hijo, Astianacte, En el poema épico se trata de un niño que no parece caminar por sí solo, pues la nodriza lo lleva en brazos (VI 399-401). Andrómaca, bañada en lágrimas (VI 405b, 455, 484a), suplica al troyano que no acuda al combate. Sin embargo, el héroe se muestra inflexible, considerando vergonzoso permanecer inactivo en la guerra. Su esposa, en un intento de retenerle, le reprocha que no tenga en cuenta la situación en la que se quedará ella si resulta viuda, ya que Héctor y su hijo es lo único que le queda (VI 413b-428).
En los vasos griegos [Imagen A] se representa la escena de la partida de un guerrero frente a una mujer doliente. Gracias a las inscripciones que hay en ellos, se puede identificar a Héctor y a su esposa Andrómaca. En contraste, las representaciones romanas suelen incluir al hijo de la pareja, Astianacte, en brazos de Andrómaca [Imágenes B y C], Héctor [Pompei, Casa del Criptoportico I 6, 2-4, pintura mural de en torno al año 30 a.C.] o la nodriza [Imagen D]. Durante los siglos XVII y XVIII, esta escena fue ampliamente reproducida, ya que la despedida del guerrero era un motivo muy apropiado para la sensibilidad de la época. Destacan las obras de Antoine Coypel (1661-1722, Tours, Musée des Beaux-Arts), Pompeo Batoni (1761, Northampton, castillo), Angelika Kauffmann (1768, Inglaterra, colección Saltram) y J.M. Vien (1786, París, Louvre), quienes colocan a Astianacte en un lugar prominente en sus pinturas.
El cuadro que analizamos pertenece al último cuarto del siglo XVIII y consta de cuatro planos. En un primer plano se encuentra el héroe Héctor y su esposa, Andrómaca. Héctor se representa como un hombre maduro, barbado, con cabello largo, oscuro y rizado, vestido con un manto rojo y con una coraza de tonalidades tostadas, en armonía cromática con la tierra y los edificios que lo circundan; en contraposición, Andrómaca lleva un manto azul y un vestido blanco, en consonancia cromática con el cielo. El choque de tonos, cálidos y fríos, subraya el fuerte contraste, tanto expresivo como motriz, de las dos figuras protagonistas: Andrómaca se arrastra por el suelo, rodeando a su marido, ejerciendo una fuerza contraria a la de su esposo, que, con la pierna derecha adelantada, revela su avance. La esposa lleva impreso en su rostro el dolor de una forma análoga a como lo manifiestan las máscaras teatrales (ojos hundidos, cejas arqueadas y boca abierta), aparece, a su vez, con el cabello agitado, recogido torpemente por una cinta ondeada por el viento. Héctor, en cambio, muestra la resignación propia de quien acepta su destino, mirando a su esposa con melancolía, pero dispuesto a luchar, como indica su indumentaria ostentosa, que revela su alta condición social: porta una lanza, grebas profusamente adornadas, un gran escudo circular, una coraza y un casco de bronce con un penacho de plumas blancas.
Es posible trazar un paralelo entre la sujeción de Andrómaca y la de Afrodita en el cuadro de Venus y Adonis, de Tiziano (1554) [Imagen E]. En ambas pinturas las mujeres, en fuerte contraste cromático con sus amados (tez blanca de ellas frente a la tez tostada y manto rojo de ellos), encierran con sus brazos a sus respectivos varones, en un intento de impedir que acudan a una lucha con la que aquellos pondrán fin a sus vidas.
En un segundo plano aparece una pareja de ancianos, sujetando a un niño capaz de caminar por sí solo. Probablemente el autor esté representando a los padres de Héctor (Príamo y Hécuba) y al hijo de este (Astianacte). El anciano, con la barba cana y el cabello oculto por un manto, observa con preocupación al héroe, tratando de detenerlo, según refleja su mano izquierda alzada. Es posible que la composición refleje el intento de Príamo de retener a su hijo en la batalla, narrado en el canto XXII (vv.38-76) de la Ilíada. El anciano suplica a su primogénito que no salga de las murallas, si bien, sus palabras son en vano. La mujer que lo acompaña intercambia miradas con el niño, totalmente desnudo, y ambos en una representación frontal.
En un tercer y cuarto plano se vislumbran, respectivamente, el palacio y las murallas de Troya. El palacio se caracteriza por su estilo clásico. Se trata de un edificio de mármol con arquitrabes y columnas, pintado en perspectiva, conectando visualmente el segundo y cuarto plano. En este último plano se representa la muralla, cuya arquitectura muestra anacronismos evidentes, como las dovelas del dintel, el óculo abierto y los arcos entrelazados bajo las almenas.
Observaciones:
 
Cuadro pintado para el duque de Nivernois. Colección particular en París hasta 1972. En 1982 lo adquirió Manuel González López en Madrid.
Autor de la ficha:
 
Marina Salvador Gimeno.
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