Tema:
Belerofonte montando a Pegaso
Atributos iconográficos:
Pegaso.
Autor:
Atribuido al Pintor de los leones heráldicos.
Período/Cronología:
c. 625–600 a.C.
Soporte y técnica:
Pintura vascular de figuras negras.
Dimensiones:
6, 5 cm (altura); 6, 9 cm (diámetro).
Localización (Institución, Colección):
Princeton, EE. UU. (Museo de Arte de la Universidad de Princeton, inv.
y1994-9).
Fuentes primarias:
Homero, Ilíada, VI, 144 - 221.
Hesíodo, Teogonía, 319 y ss.
Hesíodo, Catálogo de las mujeres, fr. 7.
Píndaro, Odas, XIII, 60 y ss.
Apolodoro, Biblioteca, I, 85; II, 30-33.
Quinto de Esmirna, Posthoméricas, X, 170 y ss.
Estrabón, Geografía, VIII, 6, 20; XIV, 3, 5.
Pausanias, Descripción de Grecia, II, 27, 2; III, 18, 13.
Diodoro de Sicilia, Biblioteca histórica, VI, 9.
Higino, Fábulas, 57.
Apuleyo, El asno de oro, VIII, 16 y ss.
Descripción:
La decoración de la cerámica corintia estuvo repleta de motivos de animales híbridos y monstruos que procedían de Oriente, y que en Grecia les fueron atribuidos nuevos significados y se asociaron a mitos. Entre ellos, se pueden citar a las Sirenas, el toro androcéfalo, el grifo, o la esfinge, etc.
El caso del caballo alado, que se identificaría con el ser mitológico griego Pegaso, también formaría parte de dicho repertorio de figuras orientales. Aunque su imagen aparece ya en los entalles micénicos, esta fue frecuente en los frisos de animales en la cerámica (Lochi, 1994, p. 229). En relación a ellas, no se sabe con seguridad si los caballos alados que aparecen en la cerámica corintia representan estrictamente a Pegaso (Amyx, 1988, p. 662); sin embargo, el caso de este aríbalo de figuras negras (vaso de dimensiones reducidas, como era habitual en la cerámica corintia, y cuya finalidad solía ser la de contener perfumes), es bastante excepcional, ya que en la panza globular del mismo figura la imagen de Pegaso montado por un jinete, de aspecto imberbe, que podría identificarse con Belerofonte, el héroe de Corinto.
Por otra parte, esta teoría podría verse confirmada por la aparición de numerosos aríbalos corintios que datan del mismo periodo en los que se representa el ser híbrido de la Quimera (Simon, 2009, p. 128), aludiendo quizás en el caso del aríbalo del Museo de Arte de la Universidad de Princeton, al conocido mito que cuenta cómo Belerofonte logró matar a este ser monstruoso que asolaba la región de Licia, a lomos de su caballo alado Pegaso.
Autor de la ficha:
Andrea Gómez Mayordomo.