Fuentes primarias:
Homero, Ilíada, VI, 144 - 221.
Hesíodo, Teogonía, 319 y ss.
Hesíodo, Catálogo de las mujeres, fr. 7.
Píndaro, Odas, XIII, 60 y ss.
Apolodoro, Biblioteca, I, 85; II, 30-33.
Quinto de Esmirna, Posthoméricas, X, 170 y ss.
Estrabón, Geografía, VIII, 6, 20; XIV, 3, 5.
Pausanias, Descripción de Grecia, II, 27, 2; III, 18, 13.
Diodoro de Sicilia, Biblioteca histórica, VI, 9.
Higino, Fábulas, 57.
Apuleyo, El asno de oro, VIII, 16 y ss.
Descripción:
Belerofonte fue un conocido héroe de Corinto, hijo de Glauco (o de Posidón según las versiones) y de Eurínome (o Eurimede), y cuya genealogía se remontaba al rey de Corinto Sísifo. Este gozó de un culto heroico en dicha región y protagonizó diversas leyendas, siendo la más famosa la destrucción de la Quimera, un monstruo que asolaba Licia (Asia Menor), cuya apariencia se componía de cuerpo de león, cabeza llameante de cabra y cola de serpiente.
Sin duda, el atributo principal de Belerofonte en la iconografía habría sido la compañía del caballo alado Pegaso, a quien capturó y domesticó en la fuente corintia de Pirene; no obstante, según las distintas versiones, este habría sido entregado al héroe por parte de Posidón o Atenea. Pegaso protagonizó otras leyendas relacionadas con fuentes de agua en la Mitología, pues la creación de la fuente de Hipocrene en Helicón -como su nombre indica- se le atribuye al mismo, que habría surgido en consecuencia de que el caballo hubiera golpeado con sus cascos en una roca, fuente en la cual las Musas bailaban y cantaban, y a cuyas aguas se atribuían poderes para procurar la inspiración poética. Además, se ha relacionado la etimología de su nombre con “πηγή” (que significa “manantial”) y en las fuentes literarias se indica que habría nacido en las “fuentes del Océano”, es decir, donde Perseo habría decapitado a la Gorgona (Grimal, 2015, p. 413, s.v. Pegaso). De este modo, Pegaso se vinculó en la Mitología a héroes como Perseo -presente en su nacimiento- o Belerofonte, como es en este caso, y quien se convertiría en su compañero de aventuras.
Respecto a la iconografía de este último, uno de los episodios representados junto a Pegaso fue precisamente el del momento de su captura. Si bien, aunque las fuentes escritas acerca de ello varían, son Píndaro (Olímpicas, XIII, 63) y Pausanias (Descripción de Grecia, II, 4, 1), los que aluden a la participación de Atenea como divinidad que habría facilitado las bridas para que Belerofonte pudiera domar a Pegaso. En la versión de Píndaro se menciona que el mito habría acontecido en una fuente, sin embargo, es Pausanias quien relata que el caballo alado habría sido entregado por la diosa Atenea:
“...pues dicen que Atenea fue la diosa que más ayudó a Belerofonte y le entregó a Pegaso, después de someterlo y ponerle el freno.” (Pausanias. Descripción de Grecia, II, 1, 4. Trad. de María Cruz Herrero Ingelmo, 1994).
En este fragmento de una pintura mural hallada en uno de los termopolios de Pompeya (I, 8, 8) perteneciente al llamado cuarto estilo, se representa el tema de la captura de Belerofonte al caballo alado Pegaso, según la versión citada de Pausanias. En esta, el héroe de Corinto, semidesnudo y ataviado únicamente con una roja clámide, trata de sujetar y colocar las bridas al caballo alado Pegaso, quien se muestra agitado oponiendo resistencia, ante la presencia de Minerva, que figura armada con casco corintio, lanza y escudo en el que se vislumbra el gorgoneion -la efigie de Medusa que tenía función protectora-. La representación figurada en el escudo de la diosa alude precisamente al origen mítico de Pegaso, pues según la tradición, este se consideraba hijo de la gorgona Medusa y Posidón, siendo hermano a su vez del gigante Crisaor, que habrían nacido al cortar Perseo la cabeza de Medusa (Hesíodo, Teogonía, 278 y ss.; Apolodoro, Biblioteca, II, 4, 2; 5, 10). En otras versiones literarias, habría sido Posidón -padre tanto de Belerofonte como de Pegaso- quien le habría hecho la entrega del caballo, pues este animal se asoció a este dios como primitiva divinidad indoeuropea de consideración agraria; sin embargo, otra tradición también sostiene que se lo habría entregado Atenea/Minerva, como se aprecia en esta pintura pompeyana. En este caso, se ha visto la participación de la diosa en dicho episodio con una función civilizadora, pues Atenea no solo habría asistido al héroe -como en tantas ocasiones sucede en la Mitología-, sino que la doma del animal solo habría sido posible gracias a su ayuda con la entrega de sus bridas doradas. La importancia de la presencia de la diosa se explica, por tanto, por el trasfondo simbólico de la doma de Pegaso por Belerofonte, que se ha interpretado como una explicación de la domesticación del caballo por parte del ser humano (Gawlikowski, 2009, p. 127).