Descripción:
El feliz reencuentro entre Odiseo/Ulises y Penélope apenas aparece recogido en unos breves párrafos de la obra de Homero, como si no hubiera tiempo para la felicidad conyugal en el relato de aventuras. A pesar de ser el colofón de la Odisea, cuando Penélope finalmente reconoce a su marido, las artes visuales no se prodigaron en el tema: si ambos aparecen representados, el héroe aún se muestra como un mendigo, mientras que Penélope lo observa con un gesto un tanto ambivalente, llevándose la mano a la barbilla. Esta postura se interpretó tradicionalmente como de tristeza, por la ausencia de su marido, aunque en algunos contextos parece aludir a la sospecha que le causaba el supuesto desconocido (ver fichas Penélope, objeto digital 993).
Quizá el mosaico de Apamea, en Siria, constituya el único testimonio del dulce reencuentro. La ciudad, que competía en opulencia con Antioquía, ha sido considerada como uno de los centros de la escuela Neoplatónica. Gracias a diversas campañas de excavaciones dirigidas por investigadores belgas, se han hallado debajo de su catedral una serie de mosaicos que representan el reencuentro de Ulises con Penélope, Sócrates sentado entre sabios y personificaciones de la Belleza y Gracia. Todos ellos están enmarcados por franjas de meandros con variados y coloridos motivos geométricos, aunando las obras en un mismo programa iconográfico. Algunos autores han considerado que la riqueza de los mosaicos y su simbolismo transcenderían el gusto de un rico dominus y que se trataría, en realidad, de la sede de la propia escuela filosófica, basada en la búsqueda de la belleza y el conocimiento.
El pavimento musivo destaca por el dinamismo de las doncellas que bailan en un rondo. La escena tiene lugar en un jardín, dada la presencia de verdes arbustos entre las figuras. Las diversas posturas de las danzantes aportan gran dinamismo a la escena, enfatizado por el movimiento de las vestimentas en diversas tonalidades: azul, amarillo, ocre, rosa, etc. Son bellas figuras que entrelazan sus manos para formar el rondo, excepto por las dos que se hallan cercanas a la segunda escena, como si quisieran dar paso a ella. En el ángulo derecho superior, las doncellas aparecen identificadas como θεράπενίδες (Therapenides) o sirvientas.
A la izquierda, bajo un arco de medio punto sostenido por columnas corintias, Penélope con la cabeza velada, abraza y besa a su esposo, fácilmente reconocible por la barba, el pilos y la lanza. La atenta mirada de la nodriza Euriclea parece atestigua el momento.
El mosaico podría estar representando dos momentos distintos de la Odisea: (1) cuando Penélope finalmente reconoce a su marido y cuando (2) éste ordena que haya música y danzas en el Palacio para hacer creer a las familias de Ítaca que Penélope finalmente se había desposado con uno de sus numerosos pretendientes, ocultando de esta forma que él mismo había asesinado a todos ellos.
No obstante, los estudiosos han identificado el abrazo de Ulises con su esposa como una alegoría neoplatónica, reflejando el retorno del alma a la esfera del conocimiento, ya que las doncellas representarían la enkyklios paideia (educación circular). Estas observaciones están enraizadas en los textos de Plutarco, Diógenes Laercio, Estobeo, etc . Ulises, negando la belleza de las doncellas, encarna al hombre sabio que solo busca el conocimiento, a diferencia de los pretendientes de Penélope que buscaban sus favores.
La pintura de los siglos venideros encontraría en el tema una excusa para representar el amor conyugal, imaginar alegorías de la fidelidad y brindar una imagen más humana del héroe. El óleo de Francesco Primaticcio (1560, Toledo Museum of Art, 1964.60) representa a la pareja compartiendo el lecho, recostados y con el torso desnudo. Ulises, aún tocado con el pilos, acaricia el rostro de su esposa delicadamente, mientras ella le relata los sufrimientos que la han asolado durante los veinte años de ausencia. La composición está basada en uno de los 58 frescos que decoraban la Galería de Ulises, en el palacio de Fontainebleau, cerca de París, la cual fue destruida en 1738. Gracias a los grabados que difundieron la ingente obra, es posible rastrear las creaciones del artista manierista: la misma escena, con ciertas variaciones, se encuentra en una de las láminas de Los trabajos de Ulises& por Theodoor van Thulden (British Museum W,3.102)