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Objeto Digital 1203
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Identificador:
 1203
Nombre:
Odiseo/Ulises
Héroes y Heroínas
Héroes:
 
Odiseo/Ulises
Nombre:
 
Odiseo/Ulises
Tema:
 
Reencuentro entre Odiseo/Ulises y Euriclea
Atributos iconográficos:
 
barba
Autor:
 
Clément Belle (1722-1806)
Escuela:
 
Barroca francesa
Período/Cronología:
 
s. XVIII
Soporte y técnica:
 
Óleo sobre lienzo
Dimensiones:
 
40 x 29 cm
Localización (Institución, Colección):
 
Musée du Louvre, RF 1996 52
Fuentes primarias:
 
Odisea, XIX.
Descripción:
 
El lienzo recoge el momento en el que Euriclea, nodriza de Odiseo/Ulises, reconoce al héroe al volver a su palacio, en Ítaca. El griego, después de reencontrarse con su hijo Telémaco, urde un plan para acabar con los pretendientes de su esposa, Penélope, quien pacientemente esperó su retorno. Aconsejado por Minerva, el astuto héroe ordena a su hijo que retire las armas de las estancias, puesto que así podrá sorprenderlos indefensos. Al ingresar en su propio palacio, el aspecto de Ulises en nada recuerda al joven y presto guerrero que embarcó hacia Troya para luchar al lado de los aqueos. Avejentado, cansado y vestido con harapos, se hace pasar por un mendigo dispuesto a honrar a Telémaco.
Agasajado como un huésped de gran valía por haber conocido a Ulises, Penélope dispone que reciba alimento y un baño para poder descansar plácidamente en el palacio. Reacio a ser visto por otras doncellas, sólo acepta que una sierva de cierta edad se encargue de tales tareas, por lo que Penélope designa a Euriclea. Al tocar una vieja cicatriz en la pierna del mendigo, Euriclea recuerda que el héroe que crió tenía una igual, producto de un accidente de caza.
Ulises, representado casi frontalmente, se halla sedente, vestido con harapos. Con la mano izquierda cubre la boca de la nodriza, quien asombrada por el descubrimiento, vuelca el caldero en donde estaba lavando los pies del héroe. Arrodillada, Euriclea viste ricos ropajes. En la parte superior, Minerva susurra a Ulises el plan para terminar con los pretendientes de Penélope, a quien señala con la mano derecha. La diosa está representada entre vaporosas nubes para aludir a su carácter divino. Tocada con un yelmo dorado, su amplio manto oculta parcialmente el gran escudo. Estos tres personajes forman una composición en forma de “<”, con las diagonales dibujadas por la lanza de la diosa y la pierna del héroe.
Un altar de planta rectangular separa al grupo de la paciente Penélope. Decorado con bucráneos en la parte superior y harpías en la inferior, un trípode metálico alumbra y calienta al huésped. La esposa de Ulises se halla sedente y apoya uno de sus pies en un escabel, mueble que evoca aquel construido por Icmalio. Penélope parece estar sumida en un profundo sueño provocado por la diosa Minerva. Una arquitectura de grandes columnas y las marmóreas baldosas sitúan la escena en una rica estancia del palacio.
La presente obra constituye un estudio inicial para la elaboración de otra de gran formato (196 x 251cm), conservada también en el Musée du Louvre (INV 2495) y en donde se aprecian ciertas modificaciones: la diosa cambia ligeramente el gesto, suplicando silencio ante el descanso de Penélope; la lanza de Minerva crea una tangente a la diagonal de su brazo, aumentando la sensación de “zigzag”; Ulises presenta una vestimenta ligeramente distinta, mientras que el altar y la vajilla se han simplificado.
La pintura vascular griega ha dejado escasos testimonios de esta iconografía, en la que Euriclea aparece como una joven doncella. El gesto de Ulises acallando a la nodriza no se observará hasta época romana, detalle narrativo, posiblemente de origen helenístico, que se prodigará en prototipos relivarios. La presente composición recuerda a un tema de tradición cristiana posterior, el del lavatorio de los pies de los Apóstoles, escena en la que Cristo se dispone humildemente a realizar las abluciones previas a la celebración de lo que se conocerá como Última Cena. No obstante, en este caso, Ulises se ha convertido en un Ecce homo, abrumado por todas las vicisitudes que ha sufrido para retornar a su hogar. En la literatura medieval, Ulises se equiparó a Cristo, ya que su victoria ante los peligros (como en la cueva de Polifemo) evocaba el triunfo sobre la muerte.
Observaciones:
 
El óleo perteneció a Jacques Petithory (1929-1992) quien, tras su muerte, lo legó a la institución parisina. Más allá de ser un gran coleccionista de arte francés, fue uno de los grandes marchantes de arte del s. XX.
Autor de la ficha:
 
Claudina Romero Mayorga
Objeto Digital 1203
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