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Objeto Digital 1201
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Identificador:
 1201
Nombre:
Odiseo/Ulises
Héroes y Heroínas
Héroes:
 
Odiseo/Ulises
Nombre:
 
Odiseo/Ulises
Tema:
 
Odiseo/Ulises enfrentándose a Circe
Atributos iconográficos:
 
barba, espada
Escuela:
 
ática
Período/Cronología:
 
550-525 a. C.
Soporte y técnica:
 
Cílice de figuras negras
Dimensiones:
 
H: 13,2 cm; Diám.: 21,7 cm.
Localización (Institución, Colección):
 
Museum of Fine Arts, Boston, 99.518
Fuentes primarias:
 
Odisea, X, 135 y XII, 156; Hesíodo, Teogonía, 1011 y ss., Esquilo, Circe; Pseudo Apolodoro, Biblioteca E7, 14-19; Higinio, Fábulas 125; Dioniso de Halicarnaso, Antigüedades romanas I, 72, 5; Ovidio, Metamorfosis, 14, 248 y ss.
Descripción:
 
El cílice de figuras negras ofrece dos escenas referidas al ciclo de Odiseo: el héroe cegando a Polifemo en su caverna y el aqueo enfrentándose a Circe. La composición ocupa toda la superficie exterior del vaso, enmarcada por la parte inferior por una franja de capullos de loto y hojas de hiedra en las asas.
Cuando Odiseo y sus compañeros llegaron a la isla de Eea, desconocían que allí se encontraba el palacio de la gran hechicera Circe. Hija de Helios y la oceánide Perseis o la diosa Hécate, según los mitógrafos, Circe solía retener a todos aquellos que llegaban a su morada transformándolos en animales. Igual suerte corrieron los guerreros de Troya: parte de los seguidores de Odiseo se dirigieron hacia el palacio de Circe con el fin de suplicar abrigo, comida y ayuda para proseguir con su viaje a Ítaca.
La tradición homérica narra cómo «(Circe) abrió la magnífica puerta, los llamó y siguiéronla todos imprudentemente; á excepción de Euríloco, que se quedó fuera por temor de algún engaño. Cuando los tuvo dentro, los hizo sentar en sillas y sillones, confeccionó un potaje de queso, harina y miel fresca con vino de Pramnio, y echó en él drogas perniciosas para que los míos olvidaran por completo la tierra patria. Dióselo, bebieron, y, seguidamente, los tocó con una varita y los encerró en pocilgas. Y tenían la cabeza, la voz, las cerdas y el cuerpo como los puercos, pero sus mientes quedaron tan enteras como antes. Así fueron encerrados y todos lloraban; y Circe les echó para comer, fabucos, bellotas y el fruto del cornejo, que es lo que comen los puercos, que se echan en la tierra.»
Cuando Euríloco comentó lo sucedido a Odiseo, éste decidió confrontar a la hechicera, pero en el camino Hermes le advirtió de las peligrosas pociones de Circe, ofreciéndole un antídoto y aconsejándole que se deje seducir por la fémina con el fin de liberar a sus compañeros. Circe retendrá a Odiseo durante un año pero, al no verse correspondida, le dejará marchar. No obstante, algunos relatos dan cuenta de que la pareja concibió hasta tres hijos.
La figura de Circe desnuda, estante y de perfil se erige como el centro de la composición. Su representación es muy sintética, sin rastro de detalles que den cuenta de la belleza de la hechicera. Ofrece una copa con la poción a uno de los seguidores de Odiseo, quien ya aparece transformado parcialmente en un cerdo salvaje. Detrás de él, otros se hallan en plena metamorfosis: aunque sus cuerpos aún son humanos, presentan los cuartos delanteros y el rostro de un carnero y un lobo. A la derecha de la composición, un hombre barbado y con manto decorado se representa huyendo, girando el rostro hacia lo que está ocurriendo en el palacio de Circe: se trata de Euríloco, quien dará cuenta de lo acontecido a Ulises.
Detrás de Circe, Odiseo aparece desenvainando su espada flanqueado por otros dos compañeros que cayeron víctimas de la poción: uno de ellos está siendo transformado en león y otro, en cerdo salvaje. El héroe barbado, de perfil, cubre sus hombros con un manto. Curiosamente, el relato de Homero sólo alude a la metamorfosis de los aqueos en cerdos; es Apolodoro quien añade lobos, burros y leones. Si bien las figuras masculinas con testas zoomorfas pudieron resultar novedosas para la época, es posible que los artistas áticos tomaran prestados motivos egipcios, ya que las relaciones comerciales favorecían todo tipo de intercambio. Casi un siglo después, una crátera de figuras rojas (MET 41.83) da muestra del éxito de esta iconografía, aunque se percibe un mayor movimiento en los personajes y un interés por retratar a Circe como una bella doncella.
Toda la escena está recubierta de tituli que, irónicamente, no aportan mayor información sobre el relato, pues no significan absolutamente nada. Esto solía ocurrir cuando el artista no tenía conocimientos de escritura y, probablemente, se inspirara en la tradición icónica antes que en la escrita. No obstante, se conservan varios vasos en los que la escritura aparece como un detalle decorativo más, sin importar su función literaria.
El personaje de Circe se ha considerado antagónico al de Penélope: Circe encarna un modelo alternativo de feminidad, autónoma, libre, dominante y líder, frente al rol tradicional de esposa sumisa y madre de la segunda. Es por ello que se la identifica como hechicera, presentándola como una amenaza a los héroes expatriados.
Observaciones:
 
El vaso habría sido comprado por el museo a Edward Perry Warren (1860, 1928), coleccionista de arte y pionero de las interpretaciones homoeróticas del arte griego, tal y como se puede apreciar en su obra A defence of Uranian love (1928-1930).
Autor de la ficha:
 
Claudina Romero Mayorga
Objeto Digital 1201
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