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Objeto Digital 1199
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Identificador:
 1199
Nombre:
Odiseo/Ulises
Héroes y Heroínas
Héroes:
 
Odiseo/Ulises
Nombre:
 
Odiseo/Ulises
Tema:
 
Odiseo/Ulises cegando a Polifemo
Atributos iconográficos:
 
barba, armas, estaca
Autor:
 
Atribuido al "Grupo de Polifemo"
Escuela:
 
Calcidea
Período/Cronología:
 
520 a. C.
Soporte y técnica:
 
Ánfora de figuras negras
Dimensiones:
 
H: 30,48 cm
Localización (Institución, Colección):
 
British Museum (1866,0805.3)
Fuentes primarias:
 
Odisea IX, 105-538; Eurípides, El Cíclope, 357–463; Pseudo Apolodoro, Ep. 7, 4-9; Higinio, Fábulas, 125.
Descripción:
 
Polifemo era hijo de Posidón y la ninfa Toosa, cuya estirpe marina lo convierte en un personaje habitual de los relatos protagonizados por aquellos que, tras la Guerra de Troya, regresaban a su hogar. Pertenece a la familia de los Cíclopes sicilianos, criatura gigantesca de gran fuerza y con un solo ojo en la frente. Descrito por Homero como el más salvaje entre todos sus pares, ya que no conoce el cultivo de la vid – rasgo habitual entre las bestias y los pueblos considerados “no civilizados” – se dedicaba a la cría de ganado y tenía impulsos antropófagos. Polifemo encarnaba la fuerza primigenia del Etna (Sicilia) y la majestuosa orografía habría inspirado su imponente físico: incluso su único ojo aludiría al cráter del volcán.
En el Canto noveno de la Odisea se narra cómo Odiseo y doce de sus compañeros fueron capturados por Polifemo, quien los retiene en su caverna y comienza a devorarlos. Para escapar de tan terrible destino, el griego apeló infructuosamente a la hospitalidad del cíclope, aunque fue su ingenio el que le permitió conseguir su objetivo: embriagó al coloso, quien cayó en un profundo sueño y cegó su único ojo con una estaca de olivo ardiente.
El ánfora conservada en el British Museum presenta en su panza dos mitos: el combate entre Heracles y las Amazonas, y a Ulises cegando a Polifemo, temas que se asociarán a la pugna entre aquellos seres que simbolizan la civilización (Heracles; Odiseo/Ulises) y aquellos que se alejan de ella, que evocan la naturaleza primigenia, la sinrazón, la barbarie, aquellos que, al fin y al cabo, encarnan al “otro” (Amazonas, Polifemo). Odiseo y dos de sus compañeros se disponen a atacar al cíclope sosteniendo en alto el madero afilado. El héroe no posee ningún atributo específico: las tres figuras masculinas aparecen de perfil, al paso, hacia la derecha, barbados, con un chitón corto y una espada colgando del pecho. Detalles como la túnica, la cabellera o el cinto aparecen resaltados en tonos rojizos. Quizá por ser el que toma la iniciativa, se ha identificado a Odiseo como el más cercano a Polifemo, levantando su pierna izquierda y apoyándola en el pecho del cíclope para reforzar la postura de sometimiento. Polifemo, por su parte, aparece sedente bajo una extraña formación cóncava, quizá una alusión a la cueva. De perfil, su larga barba y cabellera parece prolongarse en pequeñas marcas incisas que recorren su cuerpo desnudo y que emulan su naturaleza de bestia, asimilándolo a faunos y sátiros. El cíclope coge con su brazo derecho la gran estaca para intentar defenderse, aunque ya ha sido cegado por los griegos.
El tema tendrá un gran recorrido en la pintura vascular griega arcaica, añadiéndose detalles a saber: el cántaro del que bebió Polifemo, restos humanos que devoraba el cíclope, entorno natural, etc. Se trata de una escena de gran tensión dramática, en la que la audacia y la astucia de Odiseo logran sortear el peligro que representa el cíclope. Sin embargo, es en la estatuaria monumental helenística donde este episodio de la Odisea alcanza su máxima expresión, como escenografía de los grandes ninfeos-triclinios que convocaban a las elites de Polio (Éfeso) y Sperlonga (ver ficha Polifemo objeto digital 1172). Este último es conocido como la Gruta de Tiberio, en donde se representa con un marcado carácter narrativo el encuentro entre Odiseo y Polifemo. La figura colosal desnuda y embriagada del cíclope domina la composición formando una diagonal acentuada. Acercándose sigilosamente, el rostro barbado de Ulises denota el cansancio y temor del héroe que intenta dar muerte al cíclope. Su atuendo, túnica corta y pilos protegiendo su cabeza, respeta modelos anteriores. Sus compañeros, totalmente desnudos, flanquean al grupo. La belleza de las figuras, la técnica refinada y la innovación compositiva hacen de este conjunto una de las más bellas representaciones artísticas del mito.
Observaciones:
 
La cerámica calcidea destaca por presentar figuras negras con detalles incisos y vivos retoques añadidos y rojo y blanco.
Autor de la ficha:
 
Claudina Romero Mayorga
Objeto Digital 1199
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