Localización (Institución, Colección):
Musée du Louvre (ED 695; N 3160; K 36)
Fuentes primarias:
Apolodoro, Epítome 5,10; 5,13; Conón, Narraciones; Dioniso de Halicarnaso, Antigüedades romanas I, 68,2.
Descripción:
Esta pequeña jarra de vino ofrece en su panza la representación del robo del palladion por parte de Diomedes y Odiseo. La escena aparece enmarcada por una franja de palmetas en la parte superior y por un meandro en la inferior, mientras que los laterales muestran estilizados motivos vegetales. El palladion era una antigua talla en madera que representaba a la diosa Atenea, aunque otras versiones aseguran que fue la misma diosa quien la talló en honor a Palas, su amiga, a quien había dado muerte involuntariamente. En cualquier caso, la escultura fue reverenciada desde la fundación de Troya y se consideró que, mientras ésta permaneciera allí, la ciudad sería inexpugnable. Esta premisa fue revelada a los griegos por Héleno, príncipe troyano que guardaba rencor a su familia, por lo que se ordenó a Diomedes y Odiseo a hacerse con el palladion.
Diomedes era un valeroso guerrero griego que aparece en varias ocasiones acompañando a Odiseo en sus gestas, ya sea capturando al espía Dolón o robando los caballos de Reso. A pesar de la amistad y la camaradería entre ambos héroes, ciertas versiones aseguran que Odiseo quiso dar muerte a Diomedes para convertirse en el único griego capaz de hacerse con el palladion. Otros autores aseguran que fue Eneas quien se adueñó de la imagen para fundar una nueva patria para los troyanos (Roma), por lo que Diomedes y Odiseo habrían robado una copia del original hecha para engañar a los griegos.
Odiseo aparece desnudo, con un manto colgando de su brazo izquierdo y armado con una espada y lanza. El héroe “acuna” la imagen robada de la diosa, pintada después de la cocción del vaso en el horno con pigmentos naturales (hoy solo se conserva el color blanco). Su rostro barbado se gira hacia la diosa Atenea, elegantemente vestida con un peplos bordado y fácilmente reconocible por el yelmo, la lanza y el escudo. El papel de la diosa aquí resulta ambivalente: Atenea luchó junto a los griegos en la guerra de Troya, por lo que su actitud parece estar señalando el camino a seguir a Odiseo y Diomedes con el fin de huir exitosamente con el palladion. Sin embargo, se trata del propio santuario de la divinidad y de su más antigua representación, es más, Atenea castigó a los griegos en su regreso a casa por la violación de Casandra (princesa troyana) en su templo: la diosa podría estar advirtiendo a los héroes de las desventuras que no tardarían en llegar tras la caída de Troya.
Diomedes está representado semidesnudo, cubriendo su espalda con una gran clámide sujeta por una fíbula circular en el centro del pecho. Imberbe, gira su rostro hacia la imponente Atenea y sujeta con la mano velada por el manto un segundo palladion, también en tono blanco – quizá en señal de respeto al tratarse de un objeto sagrado. Cierra la composición por el flanco derecho una figura femenina bellamente vestida y tocada, quien sujeta una antorcha: posiblemente se trate de Helena.
El tema fue muy popular en Grecia, tal es así que se conserva una versión satírica del mismo, con Odiseo (tocado con pilos) y Diomedes (con petasos a sus espaldas) como actores cómicos, desnudos, con vientre voluminoso y nariz protuberante (British Museum, 1884,0409.9). En época romana, se exalta la naturaleza impía del robo y, aunque existen varios intaglios con el tema más o menos sintetizado (en ocasiones sólo dos varones sujetando una pequeña estatuilla: ver Ashmolean AN1966.1808 o British Museum 1923,0401.106), la monumentalización del tema adquiere tintes épicos en la escultura recuperada de la cueva de Sperlonga, aunque sólo se conserva la testa de uno de los héroes – posiblemente Diomedes por ser imberbe y sin pilos – y un brazo sujetando una representación arcaizante de Atenea en actitud de batalla, empuñando la lanza a punto de atacar al enemigo (Museo Archeologico Nazionale di Sperlonga). El estilo preciosista de época helenística y la calidad de la talla favorecieron la identificación de este yacimiento como el de la villa del Emperador Tiberio en Sperlonga. Según historiadores romanos, la cueva o grotto donde se realizaban banquetes y espectáculos estaba ricamente decorada con grupos marmóreos que narraban las vicisitudes de Odiseo y sus compañeros, los cuales fueron destruidos en el año 26 d. C. cuando la cueva colapsó.
Observaciones:
El vaso del Louvre perteneció al diplomático y coleccionista Edmé-Antoine Durand, quien adquirió numerosas antigüedades en sus viajes por Italia. Él mismo sugirió al rey Carlos X de Francia que comprara su gran colección para el Musée du Louvre, formalizándose la transacción en 1825.