Tema:
Eneas huyendo de Troya
Atributos iconográficos:
Panoplia
Período/Cronología:
Ca. 550-500 a.C.
Soporte y técnica:
Cerámica pintada. Ánfora de cuello de figuras negras.
Dimensiones:
Altura, 41 cm.; diámetro 27.4 cm.
Localización (Institución, Colección):
Nueva York, Museo Metropolitano.
Fuentes primarias:
Arctino de Mileto, Illioupersis, passim; Quinto Smyrneo, Posthomerica XIII, 315-327; Jenofonte, Cinegética I, 15; Apolodoro, Epítome 5, 21, 3; Licofrón, Alexandria v. 1266-1270; Virgilio, Eneida II, 721 y ss.
Descripción:
Las representaciones de Eneas en la cerámica helena se limitan a la visión del héroe, bien participando en alguno de los míticos enfrentamientos entre aqueos y troyanos o bien, como en este caso, representado en el momento de huir de la ciudad, cargando en sus espaldas a su padre Anquises.
En esta bella ánfora de figuras negras, Eneas se caracteriza por la panoplia propia de los guerreros, con grebas, casco, y portando dos lanzas con su mano izquierda. Con la diestra sostiene las piernas de su padre, que se encarama a su espalda. Anquises es representado con el pelo blanco, para significar la vejez, y agarrando en primer plano un largo bastón al objeto de subrayar también la incapacidad del anciano para moverse por sí mismo. En otras representaciones de este episodio, es habitual la presencia de Ascanio, hijo de Eneas, a menudo mostrado como un joven o un niño que corre junto a su padre.
En este caso, cabe destacar en la escena la presencia de dos mujeres, que pueden ser Afrodita y Creúsa (Beazley; LIMC). La diosa, madre del héroe, se situaría a su espalda, extendiendo sus manos con un gesto de protección. Por su parte, Creúsa, hija de Príamo y Hécuba y primera esposa de Eneas, podría identificarse con la mujer que camina delante del héroe, alejándose de la escena mientras vuelve la cabeza para mirar a su esposo. La presencia de la mujer de Eneas evoca la versión que, posteriormente, recogería Virgilio en su Eneida, según la cual Creúsa se quedó atrás durante la huida de Troya y ante la desesperación de Eneas, que regresa para buscarla, se aparece entonces como una sombra al héroe y le predice su destino. A pesar de los reiterados intentos de Eneas por abrazar a su esposa, su fantasma se diluye:
“Tres veces allí mismo quise tender mis brazos en torno de su cuello
y asida en vano tres veces se me fue la imagen de las manos
como soplo de brisa, en todo parecido a un sueño alado”.
Virgilio, Eneida II, 791-794.
Observaciones:
Nueva York, Museo Metropolitano. Inv. nº 41.162.171. Archivo Beazley nº 663.
La composición es muy similar a otra ánfora, conservada en el mismo Museo (inv. 56.171.26; archivo Beazley nº 305535), en la que sólo puede verse a la mujer que precede al héroe (Fig. 2).
Autor de la ficha:
Mª Amparo Arroyo de la Fuente