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Objeto Digital 1182
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Identificador:
 1182
Nombre:
Espejo de bronce de Hercle y Achlae
Héroes y Heroínas
Héroes:
 
Héroes etruscos
Nombre:
 
Espejo de bronce de Hercle y Achlae
Tema:
 
Lucha entre Heracles y Aqueloo
Atributos iconográficos:
 
Arco, flechas, mazo, piel de león
Período/Cronología:
 
350 a.C.
Soporte y técnica:
 
Espejo de bronce
Dimensiones:
 
Altura: 22,2 cm

Diámetro: 15,3 cm
Localización (Institución, Colección):
 
Staatliche Museen, Berlin
Fr. 132
Fuentes primarias:
 
Ovidio (Metamorfosis 15. 565-620)
Descripción:
 
Hercle tenía su propio culto y mitología en Etruria. Era un dios adorado, que aparece en el Hígado de Piacenza, en una casa (n° 29) cerca de la de Nethuns y Maris, en una región que ha sido asociada con el agua, y algunos han argumentado que este elemento era un elemento clave para su culto.
Ejemplo de ello se puede apreciar en este espejo, que representa la lucha con el dios del río Achlae (=Aqueloo), mostrado imberbe y joven reivindicando la única imagen inscrita de Aqueloo de Etruria. Hercle usa la piel de león atada como un delantal que cubre su área genital, una forma de vestir que ocasionalmente se encuentra en otras obras del arte etrusco, aunque a menudo el héroe se muestra con su cuerpo bastante expuesto. Según la historia griega, al competir con Aqueloo por la mano de Deyanira, Heracles arrancó uno de los cuernos de la cabeza de su oponente y, cuando se lo devolvió, recibió a cambio el cuerno mágico de la abundancia de Amaltea (el cornu copiae). El mito obviamente se relaciona con la conquista de las aguas y el control de la fertilidad.

Si bien las cornucopias no parecen haber gozado de popularidad en Etruria, una cabeza cornuda parecida a la de Aqueloo (aunque normalmente con barba) se ve en muchos contextos y durante un largo período, desde la época arcaica hasta la helenística. Teniendo en cuenta que la narrativa sobre la figura con cabeza de cuerno es tan escasa, su imagen está sorprendentemente extendida y se encuentra en decoraciones arquitectónicas, exergos de espejos, joyas y armaduras. Una imagen particularmente convincente del rostro de un hombre con cuernos y orejas de toro se encuentra en una tumba en Tarquinia. Su uso no es seguro, pero los emblemas pueden haber tenido un significado protector o apotropaico.
Ninguna de las muchas imágenes del hombre toro está etiquetada, y bien puede ser que tienen un significado bastante ajeno a la historia griega de Aqueloo. Hay una historia contada por Ovidio (Metamorfosis 15. 565-620) de un héroe en Italia llamado Cipus, quien descubrió que de su cabeza le habían brotado cuernos. Consultando a un vidente etrusco supo que los cuernos eran una señal de que estaba destinado a convertirse en rey de Roma. El noble evitó la oportunidad de gobernar y, para honrarlo, los romanos grabaron cuernos en la puerta de la ciudad para conmemorar la pareja mágica que llevaba. Por tanto, las cabezas con cuernos de Etruria podrían ser un símbolo de realeza o gobierno.

En otra pintura de una tumba arcaica en Tarquinia (La Tumba de los Toros) hay una imagen sorprendente de un toro barbudo y con cara de hombre, que carga contra un par de machos que mantienen relaciones sexuales: uno de ellos con un macho de piel oscura, y el otro, evidentemente un eunuco, de piel clara. Este último parece intentar detener al hombre-toro extendiendo una mano mientras con la otra agarra con fuerza una planta. El propio toro registra una excitación erótica. Nadie ha logrado explicar esta extraña escena, pero muy probablemente sea mitológica y cuente alguna historia de Aqueloo u otro hombre-toro de Etruria que no ha sido registrada en ningún otro lugar de la literatura o el arte antiguo.
Autor de la ficha:
 
Águeda Asenjo Bejarano
Objeto Digital 1182
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