Monstruos y seres híbridos
Monstruos y seres híbridos:
Tifón
Tema:
Tifonomaquia. Tornado. Zeus luchando con Tifón
Autor:
Grabador: William Blake (1757-1827)
Soporte y técnica:
Grabado
Dimensiones:
Imagen: 21,1 x 17cm. Pliego: 26,2 x 20,2 cm.
Localización (Institución, Colección):
Nueva York, Museo Metropolitano. Grabado de la obra de Erasmus Darwin (1731-1802), Botanic Garden”, publicada por John Johnson en Londres en 1795.
Fuentes primarias:
Hesíodo, Teogonía, 820-880; Píndaro, Píticas 1, 15 ss.; Esquilo, Prometeo encadenado, 350 ss.; Antonino Liberal, Metamorfosis, 28; Ovidio, Metamorfosis, V, 321 ss.; Higinio, Fábulas, 152; Apolodoro, Biblioteca I, 6, 3; Himno Homérico a Apolo Pítico II, passim; Nono de Panópolis, Dionisiacas, I, 481 ss.; Plutarco, De Isis et Osiris, passim.
Descripción:
Este grabado incluido en la obra de Erasmus Darwin representa un Tornado (término que da título a la obra), mediante una dinámica representación de la tifonomaquia. El autor muestra a los protagonistas en plena batalla, como suspendidos sobre un agitado mar del que surge el monstruo; la imagen sugiere el desarrollo de un tornado sobre el mar, es decir, una tromba marina que envuelve a ambos contendientes.
Zeus, casi inmovilizado y completamente desnudo, es un hombre adulto, barbado y de potente anatomía que alza su brazo izquierdo tratando de desembarazarse de las alas del monstruo, mientras empuña con su mano derecha un racimo de rayos que resultan inútiles ante la omnipresencia de este Tifón en torno a Zeus.
El monstruo, que mantiene casi inmovilizado al dios, presenta un aspecto muy alejado del arquetipo iconográfico clásico. Se ha convertido en un dragón alado cuyo cuerpo serpentiforme se enrosca en la pierna izquierda del dios, su cabeza reptiliana emerge sobre la figura de Zeus para cerrar sus mandíbulas sobre la cabeza del Crónida. Esta particular versión del mítico enfrentamiento evoca la inicial derrota de Zeus descrita por Apolodoro, en la que fue privado de sus tendones:
”Pero Tifón se enroscó en él y lo agarró en sus anillos, y arrancándole la hoz le cortó los tendones de las manos y los pies, y levantándolo sobre sus hombros lo llevó a través del mar a Cilicia y lo depositó al llegar a la cueva Coricio. Asimismo, guardó allí también los tendones, escondidos en una piel de oso, y puso a guardarlos a la dragona Delphyne, que era una doncella medio bestial” (Apolodoro, Biblioteca I, 6, 3 ss.)
En esta visión, Tifón ha perdido por completo cualquier vínculo con su humanidad, ya no es un híbrido con torso y rostro humanos, sino un temible dragón al que se enfrenta Zeus en su absoluta desnudez. La imagen de esta peculiar tifonomaquia, sin duda, simboliza ya la lucha entre el Bien y el Mal que también se formula, en el imaginario cristiano, mediante el enfrentamiento de San Jorge o de San Gabriel.
Observaciones:
Nueva York, Museo Metropolitano, inv. nº 2007.49.389
Autor de la ficha:
Mª Amparo Arroyo de la Fuente