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Objeto Digital 1113
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Identificador:
 1113
Nombre:
Sirena. Aríbalo en forma de sirena.
Monstruos y seres híbridos
Monstruos y seres híbridos:
 
Sirenas
Nombre:
 
Sirena. Aríbalo en forma de sirena.
Tema:
 
Sirena funeraria
Atributos iconográficos:
 
Cuerpo de ave y cabeza de mujer
Autor:
 
Anónimo
Escuela:
 
Corinto ¿?
Período/Cronología:
 
Hacia 540 a.C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada. Vaso plástico
Dimensiones:
 
14 x 21.5 x 9.9 cm
Localización (Institución, Colección):
 
Baltimore, The Walters Art Museum
Fuentes primarias:
 
Platón, República, 617b
Descripción:
 
Los aríbaloi eran pequeños recipientes que se utilizaron como contenedores de perfumes; su procedencia oriental los emparenta con los seres híbridos y monstruosos llegados a Grecia en el período orientalizante, que en no pocas ocasiones sirvieron para decorarlos o, como en el ejemplo que mostramos, para darles forma plástica. El vaso del Museo Walters tiene forma de sirena, un motivo iconográfico que se había introducido en los vasos plásticos en los talleres de Creta y Corinto, desde el siglo VII a.C., y desde donde se había extendido al resto de los obradores del mundo griego. En el mundo de los vivos, los aribaloi formaron parte del equipamiento femenino y en relación al mundo de los muertos, sirvieron para guardar los perfumes para ungir los cadáveres, por lo que en no pocos casos, estuvieron depositados como parte de los ajuares funerarios. Las sirenas resultaban un motivo iconográfico muy adecuado a la función del recipiente, dada la relación con el inframundo que estas criaturas tuvieron en el mundo griego y su función de seres psicopompos.

A pesar de sus reducidas dimensiones y las carencias que hoy presenta la policromía, la pieza que mostramos es un precioso ejemplar, de fino modelado y elegante disposición. La criatura marina posee un rostro redondeado, de hermosas facciones, que la pintura enriquecería, sin duda. Tiene el cabello largo, bien detallado, simétricamente dispuesto en dos parejas de tirabuzones que enmarcan el rostro, dejando bien visibles las grandes orejas. La boca alta y estrecha del recipiente, sobre la cabeza de la sirena hace las veces de corona, análoga a un polo, la corona alta que lucen las grandes diosas. Los trazos de pintura restantes nos permiten vislumbrar unos ojos bien abiertos y un hermoso peinado, similar al que por las mismas fechas lucían las korai atenienses. El cuerpo aviforme es elegante y estilizado, con las alas (también originalmente muy detalladas por la policromía) plegadas, en posición de reposo o de "eterno descanso".
Observaciones:
 
Abundantes restos de policromía en rojo y negro. La pieza posee una arandela o lengüeta, seguramente para ser colgada.
Autor de la ficha:
 
María Isabel Rodríguez López
Objeto Digital 1113
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