Monstruos y seres híbridos
Monstruos y seres híbridos:
Aqueloo
Tema:
Aqueloo derrotado tras su lucha contra Heracles.
Atributos iconográficos:
Cornamenta taurina.
Período/Cronología:
Siglo I d.C. (pero datación discutida: 27 a.C. - 395 d.C.).
Soporte y técnica:
Relieve de mármol esculpido (trípode, base).
Dimensiones:
1,025 m. (altura).
Localización (Institución, Colección):
Museo Arqueológico de Estambul 52 (= M.638) (Estambul, Turquía).
Fuentes primarias:
Arquíloco, Fragmentos poéticos, 287; Píndaro, Fragmentos., 249; Sófocles, Traquinias., 1-30; Apolodoro, Biblioteca, II, 7, 5; Diodoro de Sicilia, Biblioteca histórica, IV, 35, 4; Ovidio, Metamorfosis, IX, 27-88; Pausanias, Descripción de Grecia, III, 18, 16 y VI, 19, 12.
Descripción:
Se trata de un relieve romano de mármol que muestra tres caras. Cada una de ellas aparece dividida en dos registros, divididos por una franja horizontal. De este modo, la pieza consta de un total de seis escenas diferenciadas, las cuales muestran representaciones de pasajes mitológicos. Por otra parte, en todas las caras se puede advertir la presencia de inscripciones en la parte superior de cada escena, en griego, que ayudan al lector de la pieza para identificar a los personajes representados. Por otro lado, la escultura también presenta inscripciones relativas al oferente que dedicó la pieza, es decir, el ateniense Markos Aurelios Pyrrhos, del Demos Melite, que fue quien erigió el monumento. Existe además, una segunda inscripción que indica que la misma fue consagrada a Dioniso (en Atenas) y luego transportada al santuario de Zeus (en Naplusa).
La escena objeto de nuestro estudio es aquella que se sitúa en el registro inferior del lado I. Esta consta de cuatro figuras, siendo la primera de ellas un personaje masculino semidesnudo situado en el extremo izquierdo, que porta en su brazo derecho una maza, lo que se ha identificado como la clava, atributo específico del héroe dorio Heracles, y que sirve para identificar al héroe. En su hombro izquierdo se aprecia su otro atributo, la piel de león o leontea, que hace alusión a uno de los Trabajos que efectuó, como fue la matanza del león de Nemea. A la derecha de Heracles, se vislumbran tres figuras en posición estante. La primera, femenina, se representa ataviada con chitón y porta en el brazo izquierdo una antorcha (¿?) y en el derecho una posible flauta alargada. La segunda figura presenta dificultades también en cuanto a su identificación, y no se aprecia bien si se trata de un hombre o una mujer, pero en cualquier caso aparece ataviada con un himatión. La tercera figura en cambio parece más clara, y el hecho de portar una lira e ir vestido con una capa ha hecho pensar a los investigadores que se trate posiblemente del dios Apolo. Finalmente, en el suelo estirado completamente y con la cara frente al espectador, se aprecia una figura híbrida con rasgos taurinos: un hombre barbado con cuernos. Es posible que se trate de Aqueloo derrotado, ya que su cuerno izquierdo es mucho más pequeño que el derecho, como muestra de que haya podido romperse.
Cuenta el mito que, Aqueloo, uno de los dioses-río más importantes de Grecia, habría pretendido a la joven Deyanira, hija del rey Eneo y princesa de Calidón. No obstante, el héroe Heracles también la pretendía, por lo que ambos personajes tuvieron que disputarse la mano de la joven en una batalla singular. En el transcurso de la pelea, Aqueloo empleó el poder de la metamorfosis que poseía como dios acuático frente a la poderosa fuerza de Heracles. De este modo, se fue transformando sucesivamente en distintos seres monstruosos como serpiente, dragón o toro, con el fin de escapar de su adversario, que finalmente logró vencerle arrancándole uno de sus cuernos. Éste sería posteriormente transformado en el Cuerno de la abundancia, y pasaría a ser uno de los atributos de los dioses-río en el arte de época helenística.
El sentido simbólico de esta escena en relación con la fertilidad entronca con la otra escena situada en el registro inferior que compone la decoración de esta cara de la pieza, pues muestra a la diosa Deméter frente a un carro tirado por serpientes, junto a la otra gran diosa de la tierra como es la romana Tellus, representada con su iconografía habitual en posición reclinada y portando una cornucopia repleta de frutos.
Observaciones:
La pieza procede de Nablus (la antigua Neapolis y la bíblica Siquén), en el monte Garizín (Palestina).
Autor de la ficha:
Andrea Gómez Mayordomo.