Localización (Institución, Colección):
Biblioteca Nacional de Francia, Departamento de Monedas, Medallas y Antigüedades, Luynes nº 466 (París, Francia).
Fuentes primarias:
Arquíloco, Fragmentos poéticos, 287; Píndaro, Fragmentos, 249; Sófocles, Traquinias, 1-30; Apolodoro, Biblioteca, III, 7, 5-7; Diodoro de Sicilia, Biblioteca histórica, IV, 35, 4; Ovidio, Metamorfosis, IX, 27-88; Pausanias, Descripción de Grecia, I, 41, 2; III, 18, 16; VI, 19, 12; Escolio a la Ilíada, XXIV, 616.
Descripción:
La pieza pertenece a un estatero de plata, en cuyo anverso se ha representado el tipo propio de la ciudad de la Magna Grecia de Metaponto, es decir, una espiga de cebada, que en este caso cuenta con la particularidad de aparecer con un saltamontes a la izquierda. Además, figura la inscripción “META” en griego, que identifica la ciudad.
El reverso, no obstante, es mucho más interesante, ya que es uno de los pocos ejemplos en los que se ha representado la figura híbrida del dios fluvial Aqueloo. Este aparece en posición estante en medio de la composición, y barbado. La moneda es uno de los ejemplos que mejor presenta la evolución de la iconografía de los dioses-río y en concreto de Aqueloo, hacia una imagen antropomorfa. En origen, este dios se representaba ya en época arcaica con un aspecto híbrido entre toro y humano, con cuerpo de toro pero con efigie humana casi siempre barbada, lo que se conoce como toro androcéfalo o toro androsopos. No obstante, tal y como se atestigua por esta moneda y otros pocos ejemplos escasos en el arte griego -y en concreto en el periodo clásico-, dicha iconografía va perdiendo cada vez más las formas taurinas, conservando como es en este caso únicamente cuernos y orejas. Pero sin duda, esta pieza debe su importancia también a que es de las pocas en las que vemos a un dios-río realizando una libación, como sucede en este caso en el que el dios Aqueloo porta una fíala en su mano derecha, mientras que en su izquierda sostiene una rama palustre, atributo propio de los dioses-río y de las divinidades fluviales en general.
Existe entre los investigadores una teoría que sostiene que el hecho de aparecer practicando una libación esta estaría relacionada o implicaría una petición para remediar las condiciones insalubres de la ciudad de Metaponto, gravemente afectada por la malaria (Giannelli, 1963, p. 85; Noe, 1931, p. 6). No obstante, la inscripción en escritura bustrofédica en griego (ΑΧΕΛΟΙΟ ΑΕΘΛΟΝ) de la moneda, hace alusión a la faceta de luchador o combatiente de Aqueloo, lo que se ha relacionado con unos juegos en su honor que pudieron haberse celebrado en la ciudad. El tipo de Aqueloo responde al conocido como “agonístico”, es decir, una moneda que se acuñó por ocasión de cualquier fiesta celebrada en Metaponto en honor del dios. Debemos tener en cuenta el culto panhelénico del río, que era uno de los más importantes y el más grande de Grecia, siendo igualmente adorado en sus colonias, dado su carácter primordial como dios de las aguas dulces en general. Es por ello, que tal y como Giannelli sostiene, la vertiente de Aqueloo como dios fluvial podía hacer de él un dios de carácter benéfico debido al poder sanador que se asociaba tanto a las Ninfas acuáticas como a los Ríos, dioses purificadores por excelencia, tal y como se atestigua en la Mitología griega. Por ejemplo, Alcmeón habría acudido al río Aqueloo para ser purificado por el asesinato de su propia madre, aconsejado por el oráculo de Delfos (Apolodoro, Biblioteca, III, 7, 5-7); pero hay numerosas historias acerca del poder sanador o purificador de los ríos, que a veces incluso se niegan a ello para evitar ser partícipes del crimen en cuestión, como sucedió con el río Helicón con las Ménades que despedazaron a Orfeo. Es posible que con este aspecto estén relacionadas las otras dos monedas que representan a divinidades fluviales realizando libaciones: una del río Selinos ante un altar, procedente de Selinunte, y otra de la ninfa Hímera, nombre homónimo de la fuente famosa en la Antigüedad por sus aguas salutíferas, cuya personificación se ha representado junto a un sátiro que se moja en la fuente, como se aprecia en el surtidor con forma de cabeza de león en el reverso de las monedas de la ciudad siciliana de Hímera.
Asimismo, las últimas investigaciones han puesto de relieve la posibilidad de que existieran unos juegos en honor a Aqueloo, debido probablemente a su poder sanador como dios de las aguas salubres, bien sea por haber “combatido” la malaria, bien por haberse acuñado la moneda en conmemoración de una obra de saneamiento. como propone otra teoría alternativa (Hernández Castro, 2018, p. 118, nota 22). En cualquier caso, los restos arqueológicos han demostrado que dichos juegos habrían tenido lugar en Metaponto en honor al dios-río, donde también Apolo y Heracles habrían sido adorados, lo que explica la existencia también de monedas de estos dos últimos dioses representados con similar tipo iconográfico realizando una libación sobre un altar.