Atributos iconográficos:
Perseo suele representarse con el casco de invisibilidad de Hades, las sandalias voladoras (se las muestra con alas) de Hermes, el kibisis para guardar la cabeza de Medusa y la hoz (harpe) que le entregó Hermes para llevar a cabo su misión. En muchas ocasiones va acompañado de Pegaso, nacido del cuerpo decapitado de la gorgona; junto a Artemis o huyendo perseguido por las hermanas de Medusa, Esteno y Euríale
Andrómeda suele adoptar un papel pasivo de doncella rescatada. En ocasiones se muestran las cadenas y el lugar de su prisión ofrecida al Ketos como sacrificio para expiar la culpa de su madre Casiopea. En otras simplemente disfruta de su liberación en el momento de serlo por parte de Perseo.
Fuentes primarias:
Homero, Iliada V, 735 y ss; XI, 35 y SS; XIV, 319 y escolios ad loc; XIX, 116; Odisea XI, 634-635
Hesíodo, Teogonía 274-281
Apolodoro, Biblioteca Mitológica II, 4, 1-3; III, 10, 3; XI, 2, 6; XXII, 4, 2
Píndaro, Píticas I, 12; XII, 17 y ss.
Pausanias I, 21, 3; II, 21, 5 y ss; V, 10, 4; V, 12, 4; VIII, 47, 5
Apolonio de Rodas, Argonaúticas IV, 1091, 1515
Higinio, Astronomiae II, 13
Ovidio, Metamorfosis IV, 617y ss; 627; 665 y ss y 770
Lucano, Farsalia IX, 820
Diodoro Sículo III, 70
Plinio el Viejo Historia Natural III, 56
Nonno de Panópolis Dionisiacas XLVII
Descripción:
Perseo ha empleado el gorgoneion, que sostiene aún en su mano, para matar al Ketos, que yace muerto a sus pies y liberar a Andrómeda que observa la acción y le recibe ya desencadenada de las rocas de sacrificio donde había sido expuesta al monstruo. Todas las figuras están identificadas con un titulus. La figura de Perseo aparece como héroe, con un paludamentum romano, con las sandalias aladas de Hermes pero con un gorro frigio en lugar del yelmo de Hades (como adaptación al lugar donde se realizó el mosaico, muy común ya en el siglo III d.C. para todas las figuras divinales en la Pars orientis del imperio romano. Llama la atención la representación de un espejo, recordatorio de que el gorgoneion puede seguir matando por petrificación si no se mira a través de su reflejo.