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Objeto Digital 1071
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Identificador:
 1071
Nombre:
Tifón
Monstruos y seres híbridos
Monstruos y seres híbridos:
 
Tifón
Nombre:
 
Tifón
Tema:
 
Tifonomaquia
Autor:
 
Anónimo
Escuela:
 
Calcídica
Período/Cronología:
 
575-525 a.C.
Soporte y técnica:
 
Cerámica pintada. Hidria de figuras negras.
Localización (Institución, Colección):
 
Munich, Museo Estatal de Antigüedades
Fuentes primarias:
 
Hesíodo, Teogonía, 820-880; Píndaro, Píticas 1, 15 ss.; Esquilo, Prometeo encadenado, 350 ss.; Antonino Liberal, Metamorfosis, 28; Ovidio, Metamorfosis, V, 321 ss.; Higinio, Fábulas, 152; Apolodoro, Biblioteca I, 6, 3; Himno Homérico a Apolo Pítico II, passim; Nono de Panópolis, Dionisiacas, I, 481 ss.; Plutarco, De Isis et Osiris, passim.
Descripción:
 
Tifón fue uno de los pocos seres capaces de enfrentarse a Zeus y, más aún, capaz casi de derrotarlo. Este ser híbrido era hijo de Tártaro según Higinio (Fab. 152) o de Gea y de Tártaro, en opinión de Hesíodo (Teog. 820) y de Ovidio, que le denomina “el terrígena”, “nacido de la Tierra” (Met. V, 325). No obstante, según otras fuentes, Tifón habría nacido de Hera sin la participación de un principio masculino. El Himno Homérico a Apolo Pítico (305 ss.) anticipa el enfrentamiento de este monstruo con el esposo de Hera y narra cómo esta diosa, “encolerizada contra Zeus padre cuando el Crónida había engendrado a la gloriosísima Atenea en su cabeza”, decidió concebir a Tifón como venganza: “¡Oídme ahora, Tierra y ancho Cielo, allá en lo alto! ¡Y vosotros Titanes, dioses que habitáis bajo tierra, en el gran Tártaro, de los cuales proceden hombres y dioses! Escuchadme todos ahora y concededme un hijo sin el concurso de Zeus, en nada inferior a aquél en fuerza, sino tanto más poderoso que él…”.
Cuando Tifón atacó el cielo, lanzando piedras candentes, todos los dioses, excepto Zeus, huyeron. En un primer enfrentamiento, aunque el Crónida le lanzaba sus rayos en el monte Casio, Tifón logró arrebatarle los tendones de pies y manos con una hoz de acero y ocultarlos en la gruta Coricia, dejando como custodio de estos despojos al dragón hembra Delfine. Hermes y Egipán (según Apolodoro, Bibl. I, 6, 3), o Cadmo (de acuerdo con Nonno, Dionis. I, 481 ss.), los recuperaron y se los devolvieron a Zeus, que regresó a la batalla. Entonces, aunque Tifón huyó, buscando los frutos mágicos del monte Nisa, y a pesar de defenderse lanzando montañas, Zeus le hirió con sus rayos y el Monte Hemo debe su nombre a la sangre que manaba de sus heridas. Finalmente, en su huida a través del mar de Sicilia, Zeus lo aplastó con el Monte Etna y se decía que las llamas del volcán eran vomitadas por el monstruo, o bien que eran los restos de los rayos con los que el Crónida lo aniquiló.
Este episodio del enfrentamiento entre el monstruo y el dios está bellamente figurado en esta hidria de figuras negras. Zeus, representado mediante el arquetipo iconográfico de la carrera de rodillas, se dirige resueltamente hacia el monstruo, ataviado con una simple túnica que cubre apenas sus hombros y blandiendo sus rayos con la mano derecha; al mismo tiempo, el dios extiende la mano izquierda componiendo con sus brazos la tradicional figura de lanzamiento que, por ejemplo, caracteriza el magnífico bronce del Poseidón/Zeus de Artemision. Un título, situado junto a su rostro identifica claramente al Crónida.
Frente a él, el artista ha representado una bella imagen de Tifón. El monstruo se muestra como un híbrido alado, con barba y largos cabellos rojos, cuyas piernas han desaparecido para convertirse en dos apéndices serpentiformes. La imagen recuerda la descripción que del monstruo hiciera Apolodoro: “Desde los muslos hacia abajo tenía enormes espirales de víboras que, cuando se estiraban, llegaban hasta su cabeza y emitían un fuerte silbido. Su cuerpo estaba todo alado: el cabello despeinado ondeaba al viento desde su cabeza y mejillas…” (Apolodoro, Biblioteca I, 6, 3).
En esta hidria, si bien la resuelta carrera de Zeus parece anticipar su victoria final, la imponente presencia del monstruo y su actitud, de tensa y serena firmeza frente al impetuoso dios, describe a la perfección la igualdad de fuerzas que define la tifonomaquia y recuerda las palabras de la vengativa Hera: “en nada inferior a aquél —Zeus— en fuerza, sino tanto más poderoso que él…” (v. supra).
Observaciones:
 
Museo Estatal de Antigüedades de Munich, inv. nº 596. Beazley Arvhive nº 1004764.
Autor de la ficha:
 
Mª Amparo Arroyo de la Fuente
Objeto Digital 1071
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